➽ "Era demasiado joven para saber que lo tenía todo contigo"
Muchas cosas pueden pasar si tienes diecinueve años y una carrera musical en Hollywood. La vida como rockstar puede ser complicada si te enamoras de alguien que pertenece al mismo medio. P...
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EL REY DE LAS BROMAS
Siete días habían pasado desde que estuvo en Massachusetts y visitó a Steve, de haber acompañado a su hermano de vuelta al campus universitario, de haber compartido una conversación sobre sus preocupaciones acerca del poco avance del estado médico de su padre.
Estaban en Indianápolis, la primera noche ahí, pero aún era muy temprano.
—¡Vamos! Y uno, y dos, y tres —canturreaba Ray, tenía ropa deportiva y movía los brazos de forma divertida.
—Uno, dos, tres, uno, dos, tres, uno, dos... —repetía Alexis una y otra vez, levantando piernas y brazos.
Todos los bailarines estiraban dos veces antes de un show, por la tarde, antes de que se empezaran a arreglar, y diez minutos antes del espectáculo. Alexis los acompañaba la primera vez, pero no podía con la energía de los bailarines, ellos brincaban y no perdían la sonrisa aún cuando Ray se ponía intenso.
—¡Tu puedes, Alex! Muestrales como se hace —la animó Luke desde atrás.
Alexis volteó a verlo y entrecerró los ojos, podía ver la burla en su mirada.
—Aquí está ella —Ben dijo, traía consigo un equipo de cinco personas con cámaras y micrófonos —, solo denle un poco de espacio.
—Seguro —rio uno de ellos.
—¿Podemos hacerle una pregunta? —preguntó el más alto de ellos.
—No veo problema.
Mientras Alexis era sujetada por Jessy, un chico realmente apuesto, elevó su pierna.
—Wow —soltó el muchacho de ojos claros.
—Vamos.
Jessy la sostuvo de la cintura y pierna, le dio una vuelta lenta.
—No te sueltes —dijo a mitad de la acción, su rostro muy cerca del suyo.
En ningún momento Alexis pensó en soltar su agarre, podría caer muy feo.
Al pisar el suelo, se encontró con cinco desconocidos rodeandolos, algunos miraban con gracia y otros tenían ceños fruncidos.
—Te haremos una nota para televisión —el pelinegro dijo.
—Está bien, —Jessy se separó de ella y luego se fue —¿Qué quieren preguntar? —chocó ambas palmas.
—En realidad vamos a seguirte todo el día y grabar lo que haces.
—¿Bien? —frunció el ceño, miró al suelo un rato, pero luego la levantó y sonrió —Adelante, hagámoslo.
—Bien, niña, nosotros no estamos —el bajito se dio la vuelta y se fue.
—Haz como que no estamos —una voz ronca le dijo.
Los sujetos se acomodaron en una esquina del escenario donde solo hablaron entre sí y señalaron muchas cosas, entre esas a ella. Le quitó importancia y siguió con su papel, con las cámaras ahí tenía que verse mejor.