➽ "Era demasiado joven para saber que lo tenía todo contigo"
Muchas cosas pueden pasar si tienes diecinueve años y una carrera musical en Hollywood. La vida como rockstar puede ser complicada si te enamoras de alguien que pertenece al mismo medio. P...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
UN FANTASMA DEL PASADO
Se encontraba en Omaha, Nebraska, para una conferencia de prensa que anunciaría la fecha de lanzamiento de su septimo álbum se estudio, y más tarde esa noche, twittearía el nombre de dicho álbum. Estaba segura que no cedería a las presiones.
Aún pensaba mucho en Liam y su propuesta de tomarse un tiempo. No tenía que ser la gran cosa, es decir, él pudo haber terminado con ella de una vez y decirle hasta nunca por las barbaridades que le hizo, sin emabrgo, en lugar de eso le abrió su corazón y le dijo que no estaba listo para volver a tener una relación con ella y que creía que lo mejor de todo era mantener distancia por un tiempo.
Aunque le dolía estar lejos de él, tenía que aceptar que su idea fue completamente razonable y se pasaba de considerado con ella, porque sabía que él no quería hacerle daño, no como ella lo hirío.
Tampoco podía dejar de pensar en Justin. La forma en que después de cinco años de amistad esta haya acabado. Pero las cosas siempre pasaban por algo. Él ya no era la persona que ella conoció y Alexis ya no tenía la misma bondad para quedarse a su lado.
Y pasó algo que la dejó con un despreciable sabor en la boca.
Un desgraciado se había metido a su casa en New York solo dos horas después de que su vuelo aterrizara en Nebraska. Por poco se salvaba de ese desquiciado que fue encontrado por la policía en su bañera, usando una de su batas de baño, de esas que tienen su nombre bordado y que fueron un regalo de Blake.
Sus abogados se pusieron en marcha y la necesitaban de regreso a New York tan pronto como fue posible para presentar los cargos.
Ahora mismo, estaba a media hora de salir a los lobos. Estaba esperando a ese muchacho que pusieron a su servicio por sus toallas calientes. Entonces la puerta sonó.
—¡Adelante! —elevó la voz, porque esa puerta era gruesa. Escuchó los pasos masculinos, pero eso no la hizo salir de su postura relajada sobre el sofa —¿Conseguiste las toallas? —preguntó inmediatamente, sin molestarse en levantar la mirada —Sé que suena quisquilloso, pero realmente no me concentro si tengo mis dedos fríos —se frotó las manos para probar su punto.
—Es un hábito que tienes desde pequeña.
—Si... Mi mamá me dijo lo mismo —respondió distraídamente, tomando como pregunta el comentario del contrario. En una oreja tenía un audifono reproduciendo la musica de su playlist para relajarse.
—Te ves más alta en persona.
—Si, también me lo dicen —contestó rápidamente, solo que ahora si levantó la cabeza más interesada —¿Y mis toallas calientes? —se volteó a verlo.
Solo que el sujeto frente a ella no era el chico de veinte años que temblaba y le hablaba con tartamudeos, sino un hombre maduro de como cuarenta años. Sus ojos verdes resaltaban de su piel palida y rostro perfilado.