Cita a ciegas

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Personaje: Maria Hill

Advertencia: tenia que haber uno de mi agente favorita 

(⁠⌐⁠■⁠-⁠■⁠)

A escondidas las traviesas Nat y Wanda habían entrado a una página de citas para conseguirle una cita, ya fuera con un hombre o una mujer, a su amiga Maria que debido al trabajo y estar checando a Fury, para que el no cometiera una locura, se había descuidado y olvidado de sus intereses personales.

Se registraron en dicha página bajo el nombre de Maria Hill y comenzaron a buscar perfiles de personas que también estaban en dicha página.

Hasta que encontraron a la persona ideal.

—Oye Hill.
—¿Qué pasa?
—Hay una misión en este lugar —Wanda le entregó la dirección de un restaurante en un papelito rosa.
—¿Qué clase de misión?
—Debes ver a una chica llamada ________ Sanders.
—¿Es una informante?
—Algo así —Natasha movió su cabeza hacia un lado.
—¿Y por qué nos veremos ahí?
—Para pasar desapercibidas.
—Bien, ¿a qué hora tengo que estar ahí?
—A las 3:00.
—Ok. Aguarden ¿por qué ustedes no van?
—Oh, am yo tengo que ir al dentista, si, Vis me acompañará -dijo Wanda caminando hacia la salida y haciendo algunos raros ademanes.
—Y Clint tiene que ir al veterinario, su gallina está enferma —inventó Natasha— y tengo que darle apoyo moral. Suerte con ella.
—Siento que mintieron —Maria entrecerró sus ojos y asintió, pero le resto importancia al asunto y se fue a preparar.

Cuando faltaban unos minutos para las tres y cuando ya estuvo lista tomó la camioneta que ella y Fury frecuentemente usaban para viajar y partió a la dirección que ambas pelirrojas le habían dicho.

Y al llegar vio que la chica ya estaba sentada en una de las mesas junto a la ventana.

—Sólo es una misión —se dijo a sí misma.

La castaña caminó hacia la mesa y se sentó frente a la chica.

—Hola —saludó la pelinegra— me llamo _______, aunque supongo que ya lo sabes.
—Si, ya lo sé. Lo decía tu perfil. Yo soy Maria Hill.
—Bien.
—Bien.
—¿Estás satisfecha con el lugar?
—Es bastante público, buena cuartada.
—Ok —dijo _______ sin comprender.
-¿De qué íbamos a hablar?
—Pues no lo sé, no suelo llegar tan lejos.
—Yo las tengo frecuentemente, y siempre vamos al grano. ¿Iremos al grano?
—Bueno, no me esperaba que fueras tan directa, pero ok. ¿Qué es lo que te gusta de una persona?
—Oh, entraremos en detalles —frunció Hill levemente el ceño y asintió— pues que sean sinceras. Eso es lo principal que busco en las personas. Regularmente si mienten suelo golpearlas.
—Directa y brusca, me gusta —sonrió _______— a mi también me gusta que sean sinceras, pero no las golpeo.

Maria asintió y pensó que esta informante era algo rara.

—Buenas tardes, señoritas ¿que les sirvo? —un joven mesero llegó para pedir la orden.
—Oye ¿él sabe de lo nuestro? —le susurró muy bajito Maria a _______.
—Si, está informado —le susurró de nuevo— bueno, yo pediré un café frío con crema batida, chispas de chocolate y cobertura de Oreo.
—Claro ¿y usted? —el chico vio a Maria Hill.
—Oh, yo no, estoy bien.
—Vamos pide algo, yo invito.
—Per... esta bien. Quiero lo mismo que ella pidió pero sin la cobertura de Oreo.
—Enseguida se los traigo —el chico se fué.
—Y bien, ¿que era lo que me tenías que decir?
—Pues que estoy muy contenta de que hayas accedido a salir conmigo —dijo _______— no eres la primera con la que hago esto, pero he disfrutado tu compañía.
—¿Acaso es un mensaje oculto?
—¿Qué? Oh no, claro que no —la pelinegra se sonrojó— lo que digo es tal como lo pienso, no estoy tratando de decir otra cosa.
—¿Y cual es el mensaje aquí? ¿Qué es lo que debes informarme?
—No te entiendo.
—Se supone que vine aquí para que me informaras algo, eres una informante.
—¿Qué? ¿De qué estas hablando? Sólo estamos teniendo una cita.
—¿Una qué?
—Cita, una cita. Nos veríamos aquí porque acordamos en CitasACiegas.com que nos encontraríamos aquí.
—¿Citas a ciegas? No estoy entendiendo nada —Maria rio nerviosamente.
—Mira —_______ sacó su celular y le mostró a Hill la conversación— la tuvimos el otro día, y nos quedamos de ver aquí.
—No puede ser —Maria susurró y tomó el puente de su nariz— esto es una total confusión. Lo siento, yo... Mis amigas debieron meterme a esta página y...
—Oh vaya, que mal —dijo _______ con la ilusión hasta los suelos— no te preocupes.
—¿Estas bien?
—Si, estoy bien... Es sólo que creí que esta vez sería diferente.
—¿Cuantas citas has tenido en esa página? —pregunto Hill con cautela.
—Varias, pero todas terminan en fracaso. No soy muy afortunada en el tema del Amor y esas cosas.
—Bueno, tenemos algo en común. Tampoco soy afortunada en eso. De hecho, eres mi primer cita en 6 años.
—Vaya, tenemos mala suerte —ambas sonrieron con tristeza.
—Ya que estamos aquí y pedimos nuestros cafés ¿por qué no tenemos una cita de verdad? Sin malos entendidos, sin falsos informantes ni nada. Sólo tu  y yo —propuso Maria.
—¿En serio?
—Si, sólo tu y yo. Una cita normal.
—Me parece perfecto.

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