—¿Estás seguro de que es aquí, Zip? —preguntó Twila, entrando a la fortaleza de Blakk, o, mejor dicho, a lo que quedaba de él.
—Totalmente, preciosa —respondió Zip—. Aquí es donde vivía el tal Blakk.
—¿Qué demonios hacía el tipo? —preguntó, observando de arriba abajo todas las grietas y escombros, de lo que supuso, alguna vez fue una imponente fortaleza.
—Los datos oficiales decían que él era un importante magnate, o algo así. Era el dueño del centro del comercio en Bajoterra, aparte de una persona fría y despiadada. Aunque... —Se detuvo.
—¿Aunque? —preguntó Twila.
Odiaba cuando Zip se las daba de misterioso.
—¿Recuerdas la historia del científico loco?
—Ehm... ¿sí? —respondió confundida. ¿Qué tenía que ver un científico loco con eso?
—Pues investigando descubrí que al parecer el tipo era algo muy parecido. Modificaba a las babosas con algo llamado Agua Oscura y las convertía en lo que todos en Bajoterra llaman Babosas Malvadas. Vi unas cuantas imágenes de esas cosas y créeme... dan miedo.
—Así que un científico loco. Eso ya lo había escuchado antes. Ahora entiendo lo pesado del ambiente.
—No me digas que tienes miedo. Venga, Twila, te has metido en lugares peores, ¿y ahora vienes con que te asusta una fortaleza abandonada?
—No tengo miedo, Zip —respondió sin ponerle mucho asunto a Zip. No tenía tiempo ni ganas de seguirle el juego—. Dime, ¿qué pasó con él y sus malvadas?
—Eli y su banda lo derrotaron hace unos meses y sanaron a las malvadas con una babosa curativa.
—No me sorprende. Según recuerdo esa fue una de sus grandes hazañas.
Twila entró al salón, encontrándose con una inmensa máquina. No necesitaba que Zip le dijera que eso era lo que Blakk usó para "fabricar a sus malvadas".
Zip soltó un silbido.
—Esa sí es una pieza de ingeniería única. Me hubiera gustado verla en funcionamiento, y... entera.
Zip estaba obsesionado con cualquier máquina compleja, y también las fabricaba.
Su padre casi siempre gastaba una buena cantidad de dinero en sus "juguetes" para que ella tuviera lo necesario para "llevar ese estilo de vida" como le gustaba llamarlo. Había sido él quien le exigió a Zip que modificara una motocicleta para que lograra convertirse en una mecabestia.
Debía admitir que le divirtió ver la cara de Eli al ver que ella también podía unirse al juego.
No hacía mucho que había cumplido dieciocho años. Y hay quienes decían que todavía aparentaba la edad de una adolescente de dieciséis.
Lo cierto era que había vivido mucho más que cualquier otra persona con esa edad.
La vida le había enseñado mucho, y también le dio las herramientas necesarias para conseguir lo que quería.
Solo había que buscar en el lugar correcto y de la forma apropiada.
—Si está apagada es por una razón. No cualquiera puede manejar una cosa así —comentó mientras se paseaba por los restos del salón, mirando uno a uno los inmensos tubos que se conectaban al techo.
—Tienes razón. ¿Ves los tubos? Supongo que ahí es donde se almacenaba el agua oscura para transformar a las babosas. Creo que eran llenados con alguna especie de válvula. Y el resto pues... creo que te darás una idea. Ummm, se ve que el tal Blakk lo estuvo planeando y fabricando durante mucho tiempo. Algo así no se construye de la noche a la mañana.
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Secretos de un Shane
FanfictionComenzó a acercarse a la puerta hasta que distinguió la voz de una persona murmurar. -Lo siento, Will Shane, pero ya no puedo seguir callando esto. Tu hijo merece saberlo. Un segundo... ¡¿Qué acababa de decir?! -¿Profesor?- habló Eli, quién ya había...
