—Zip, ¿qué tienes para mí? —le preguntó ella a su hacker y mano derecha, una figura escurridiza y excéntrica que prefería los rincones oscuros del centro de mando, rodeado de cables, pantallas y tazas de café frío.
O, como él mismo se había autoproclamado con aire teatral, “sus ojos y oídos”.
—¡Hola, preciosa! —respondió Zip, girando su silla con exagerado entusiasmo—. Tengo todo lo que me pediste. Mira —añadió mientras volteaba su monitor con un chirrido metálico para que ella pudiera ver mejor la pantalla.
Zip era de tez blanca, con un cabello celeste que casi parecía blanco bajo la luz azulada de los monitores. Sus ojos celestes siempre parecían al borde de una nueva travesura. Aunque físicamente parecían tener la misma edad, él era un par de años mayor. Claro que eso no se reflejaba en su actitud: si ella tuviera que describir su madurez mental, diría que era similar a la de un niño de cinco años con acceso ilimitado a tecnología peligrosa.
Ella se inclinó sobre el escritorio con elegancia natural, dejando que su mirada recorriese los mapas proyectados en la pantalla. Había múltiples puntos marcados con colores y coordenadas. Imágenes y videos aparecían en secuencia, mostrando a una figura masculina en distintas situaciones: duelos, torneos, incluso entrevistas improvisadas.
—¿Quién es él? —preguntó señalando una de las imágenes, intrigada.
—Al parecer se llama Eli Shane —respondió Zip, inclinándose hacia su teclado para mostrarle más datos.
«"Shane"... Hace tantos años que no oía ese apellido», pensó ella con un leve fruncir del ceño.
—Al parecer los Shane son los protectores de Bajoterra. Algo así como los "alguaciles" —explicó Zip mientras abría más archivos—. Y Eli Shane es el actual protector. Un adolescente de dieciséis años.
—¿No te parece que es algo joven para ser un protector? —comentó ella, manteniendo su mirada fija en el monitor mientras observaba con atención los videos de las victorias del chico.
—Tal parece. Pero también averigüé que tenía un padre de nombre Will Shane, el cual desapareció algunos años antes de que Eli hiciera su primera aparición y asumiera la responsabilidad de ser el nuevo Shane.
—¿Cómo desapareció su padre? —levantó la mirada, sus ojos brillando con una mezcla de curiosidad y cálculo.
Zip se encogió de hombros.
—Al parecer no está claro el motivo de su desaparición, aunque... según esto, un tal Thaddeus Blakk fue la última persona en verlo.
—Interesante.
Ella entrecerró los ojos. Normalmente, la última persona en ver a alguien también solía estar relacionada con su desaparición. Y estaba segura de que ese tal Blakk no era la excepción. Pero eso, en el gran esquema, solo lo hacía más conveniente. Un obstáculo menos.
—¿Y crees que el tal "Eli" puede significar una amenaza para mí? —preguntó mientras se incorporaba y cruzaba los brazos sobre su regazo.
—Según la información que conseguí y la opinión de las personas de ese lugar, él es uno de los mejores lanzadores de Bajoterra y tiene varios aliados y habilidades que podrían ponerte en aprietos.
«¿Aprietos? No. Solo sería un reto interesante», pensó ella con una leve sonrisa.
—Zip, quiero que averigües absolutamente todo sobre Eli Shane y sobre sus aliados.
—Parece que están ocupados.
La voz grave y serena de un hombre interrumpió la conversación. Era alto, de cabello castaño peinado hacia atrás, con unos ojos café intenso que parecían ver más allá de lo evidente. Entró al estudio con paso firme, observando los monitores y el caos que reinaba en el cuarto.
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Secretos de un Shane
Fiksi PenggemarComenzó a acercarse a la puerta hasta que distinguió la voz de una persona murmurar. -Lo siento, Will Shane, pero ya no puedo seguir callando esto. Tu hijo merece saberlo. Un segundo... ¡¿Qué acababa de decir?! -¿Profesor?- habló Eli, quién ya había...
