—Señorita, trate de calmarse.
Evan perseguía, desesperado, a Twila por los pasillos de la mansión.
—Esto es inconcebible, Evan —farfulló molesta mientras se dirigía al hall—. Me han hecho enojar. Y esta vez mi paciencia a llegado a su límite. De por sí ya me quedaba muy poca.
Evan seguía desesperado.
—Su madre está intentando controlar la situación, no es requerido que usted se en...
—¡¿Qué no me encargue dices?! — repitió colérica—. Ja. Esta vez sí me van a conocer.
—¡¿Qué dirá su padre?! —volvió a farfullar Evan.
—Créeme, él estará más que contento. A querido deshacerse de ellos tanto como yo. ¡Vienen a mi casa, comen gratis, ¿y ahora creen que pueden exigir y hacer lo que se les dé su puñetera gana?! ¡¡Ya verán!!
Evan estaba aterrado.
Cuando Twila entraba en ese plan no medía las consecuencias. Y esas dos piedras en el zapato ya venían encendiendo su mecha desde hacía tiempo.
Estaba furiosa.
Evan la perdió en uno de los pasillos, y alterado, siguió avanzando a la velocidad que su edad le permitía.
**********
Twila llegó a las escaleras que bajaban al hall, y las bajó de dos en dos.
Aurora estaba al final de las escaleras viendo la escena con el mismo desagrado que Twila.
Evan apareció corriendo a trompicones con Eli cuidando que no se cayera.
Él tampoco entendía qué rayos estaba pasando.
Los gritos desesperados de Evan intentando calmar a Twila fue lo que lo hizo salir de su habitación. Vio a Evan intentando correr. Intentó detenerlo, pero él no se detuvo, así que prefirió vigilar que no se cayera. Hasta tuvo que ayudarlo a evitar que se desplomara en el suelo después de que se tropezara unas cuantas veces.
—Señorita...
—Que ni se te ocurra detenerme, Evan.
El anciano quedó pegado al suelo después de esa orden.
Twila se encaminó, furiosa, a la sala de té, en donde su madre acababa de llevarse a Jonathan y a Christian Hamilton.
Eli miró, confundido, a esas dos personas.
¿Quiénes eran para poner a Twila tan furiosa?
Se acercó a Aurora y le preguntó:
—¿Aurora, qué pasa?
Aurora volteó a verlo para responderle cuando Zip apareció con una botella de energizante en la mano, y la interrumpió:
—Pasa que ahora sí se va a armar la tercera guerra mundial, Shane —le dio un enorme trago a la botella de energizante. Solo con eso podía mantenerse despierto.
Eli siguió sin entender.
—No puedo creer que ese güerito a la fuerza siga intentándolo.
—Ni que lo digas —respondió Aurora.
—¿Güerito a la fuerza? —preguntó Eli sin entender.
—Se tiñe, Shane. Así cree que podrá atraer y quedarse con la jefa.
—Iug. Yo no me acercaría a menos de un kilómetro de él. Yo me largo. Si él se rinde con Twila seguirá conmigo, y cuando eso pase estaré muy lejos de aquí. —Sin más salió despavorida a su habitación.
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Secretos de un Shane
Fiksi PenggemarComenzó a acercarse a la puerta hasta que distinguió la voz de una persona murmurar. -Lo siento, Will Shane, pero ya no puedo seguir callando esto. Tu hijo merece saberlo. Un segundo... ¡¿Qué acababa de decir?! -¿Profesor?- habló Eli, quién ya había...
