capitulo 146

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- ¿Puedes mantener puesta tu camiseta?


La mayor parte de la atención de Justin fue dedicada a la carretera observando a los otros vehículos que corrían, pero yo sabía que su consulta planteó algo que lo estaba molestando, no importaba cuanto de informal pareciera. Y más aún cuando respondí a su pregunta con otra pregunta, su actitud despreocupada agrietándose.


- ¿Vas a usar la tuya en la piscina?


- No. - se burló él.


Su objeción abrupta dio a entender que mi sugerencia era absurda.


- Bueno, pues entonces tampoco lo esperes de mí. - dejé entrar otro M&M en mi boca. - Estoy segura de que tendrás a un montón de chicas mirándote, pero yo no voy a quejarme.


No en voz alta de todos modos, yo sólo las maldeciría mentalmente a ellas como una advertencia para que se mantuvieran alejadas. Mi deseo de permitir a todos el privilegio de presenciar a Justin quitándose su ropa no existía. Había visto la forma en la que había atraído la atención femenina antes, no había esfuerzo involucrado por su parte. Podría haber estado usando una bolsa de plástico y todavía tener la misma reacción. Sin embargo, hubo momentos en que nadie se atrevía a acercarse a él, momentos en los que el borde áspero de sus ojos no podía atraer a las más agudas de las mujeres.


Pero yo estaré allí incluso cuando se consumieran de su pasado. Todavía estaría a su lado.


- Está bien. - gruñó él, pasando a otra canción del iPod conectado.


- Buen chico. - yo en broma le acaricié la cabeza antes de ofrecerle un M&M como recompensa.


- No soy un perro, ____.


La aceptación del chocolate parecía negar el desafío en su voz.


- No. - empecé. - No un perro, tu parecido se inclina mucho más a un cachorro.


El tono de voz que usé pareció agitarlo, retirando una mano del volante para empujarme lejos mientras yo trataba de pellizcar su mejilla que se estaba volviendo cada vez más rosa.


- ¡Sé amable! - dije, dejando caer unos cuantos dulces de colores en el asiento. - Lo dije de una manera cariñosa.


- _____, en el coche no. - me regañó Justin.


Mi aventura para recoger los chocolates que se habían caído fue acompañada por un movimiento de ojos. Fue sólo una vez. Una vez que se derramó una botella de coca-cola en el asiento del pasajero y ahora Justin estaba paranoico con cualquier cosa que pudiera dañar el coche. Estaba bastante segura de que si no tuviéramos la necesidad de estar allí a cierta hora, Justin me habría hecho comer el chocolate fuera antes de dejarme sentarme junto a él en su coche tan preciado.

A dark boyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora