Justin se puso detrás de mí en el espejo. Vi cómo sus manos se movieron hasta detrás de su cuello, sus dedos liberaron el agarre de la cadena de plata. Se había puesto ese collar varias veces, supuse que el objeto tenía algún significado para él. Me quedé callada. Cerré los ojos cuando Justin bajó la cabeza, con la boca mordiendo mi piel. Le ofrecí mayor acceso, inclinando la cabeza ligeramente. Aprovechó la oportunidad, sus dientes mordisquearon la piel antes de deslizar la lengua.
Abrí los ojos de golpe cuando sentí algo frío tocar mi pecho. Justin ajustó cuidadosamente el collar dejando el colgante con forma de avioncito de papel apoyado en el valle de mis pechos. Él observó atentamente mis acciones en el reflejo, tratando de determinar mi reacción. Moví los dedos hasta la nueva adición alrededor de mi cuello.
- Yo-yo... - no pude formar palabras.
- Quiero que te lo quedes. - susurró.
- Justin. - hablé en voz baja.
- Para que la gente sepa que eres mía.
Me giré ante su agarre.
- ¿Es esa la única razón por la que me llevas esta noche? ¿Para mostrarme?
Apreté las manos contra su pecho, aumentando la distancia entre nosotros. Él frunció el ceño, sacudiendo su pelo. Un suspiro cayó de mis labios mientras pasaba por su lado y caminaba hacia mi dormitorio. Di un grito ahogado cuando Justin cerró la puerta de golpe, cerrandose antes de que pudiera salir.
- Sabes muy bien que no es por eso. - su voz ronca sonaba con molestia.
- Entonces dime.
Sus ojos se oscurecieron ante mi petición, su nivel de irritación creció. Pero no me importaba. Lo miré, esperando a que sus labios se movieran, pero no lo hicieron. Se quedó en silencio. Aparté la mirada de su rostro, no siendo capaz de mirarlo. Empujé a Justin, molesta. Me permitió abrir la puerta y escapar hacia mi dormitorio. Me senté en el extremo del colchón, mirando hacia el suelo y jugando con las manos. Justin caminó lentamente hacia la habitación. Dudó un momento antes de acercarse a mí.
- Te quiero junto a mí. - habló tranquilamente.
Sus grandes manos se apoderaron de mis hombros, suavemente empujándome hacia la cama. Se puso encima de mí, bajó la cabeza, empujando a un lado la mía. Cerré los ojos cuando sus labios llegaron a mi oído.
- Eres hermosa, inteligente. - besó el punto justo debajo de mi oreja. - Guapa. - me sonrojé, Justin se rió entre dientes. - Inocente. - su voz era más baja y profunda que antes. Jadeé cuando una mano grande y cálida se deslizó hasta el interior de mi muslo. - Pendenciera. - su tono se volvió más travieso.
Clavé las uñas en sus hombros mientras su lengua alineó el hueco entre mis pechos. Sentí a Justin mordisquear la piel de mi pecho antes de tomar el colgante entre los dientes, tirando de él juguetonamente. Lo soltó segundos después, viéndolo caer en mi pecho.
- Quiero que te lo quedes. - hizo una pausa. - Para demostrar lo mucho que me preocupo por ti. - habló en voz baja.
Él me miraba, vacilante de mi reacción. Mi corazón se agitó ante sus palabras, sonreí mientras mis mejillas se ruborizaron. Parecía un poco aliviado de que no hubiera entrado en pánico y lo hubiera empujado. Levanté la mano hacia su cuello, jalándolo hacia abajo. Rocé sus labios antes de pasarlos por su oreja.
- Yo también me preocupo por ti. - susurré.
