Que habian sido tan convincentes le parecieron de pronto totalmente increíbles, y se fundieron como monigotes de nieve bajo el aliento de un dragón.
Había robado. ¡era un ladrón!
Lo que que habia hecho era peor incluso que un robo corriente. Aquel libro era seguro un ejemplar único e insustituible. Sin duda había sido el mayor de los tesoros del señor koreander. Quitale a un violinista el violin o a un rey su corona era peor que llevarse el dinero de un banco.
Mientras corria, apretaba contra su cuerpo el libro, por debajo del abrigo. No quería perderlo por muy caro que le costara. Era todo lo que quedaba en el mundo
Por que a casa, naturalmente, no podia volver.
Intento imaginarse a su padre, sentado en la amplia habitación areglada como laboratorio y trabajando. A su alrededor había docenas de vaciados en escayola de dentaduras humanas, porque era protesico dental. Bastian no había pensado si a su padre le gustaba realmente aquel trabajo. Ahora se le ocurrió por primera vez, pero no ya no podría preguntárselo nunca
Si volviera a casa ahora, su padre saldría del taller con su bata blanca y, quizá, con una dentadura de escayola en la mano, y le preguntaría: -¿ya de vuelta? -si -diria bastian -.¿no hay colegio hoy? -bastian vio ante si la cara tranquila y triste de su padre y se dio cuenta de que sería imposible mentir. Pero tampoco podria decirle la verdad. No lo único que podia hacer era marcharse; a cualquier parte muy lejos. Si su padre no debia saber nunca que su hijo se habia vuelto ladrón. Y quizá ni se diera cuenta de que bastian no estaba ya. La idea resultaba incluso un tanto consoladora.
Bastian había dejado de correr. Ahora andaba despacio y, al final de la calle, vio el edificio del colegio. Sin darse cuenta, había tomado su camino habitual. la calle le pareció vacia, aunque había personas aquí y alla pero, a quien llega a tarde al colegio, el mundo que lo rodeaba le parese siempre muerto. De todas formas le daba miedo el colegio, escenario de sus fracasos diarios; le daban miedo los profesores, que le reñian amablemente o descargaban sobre de él sus iras; miedo a los otros niños, que se reían de él y no perdían oportunidad de demostrarle lo torpe y lo debil que era. El colegio le había parecido siempre como una pena de prisión larguísima,
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la historia sin fin
FantasyBastian Baltasar Bux es un chico tímido al que le encanta leer y tiene una portentosa imaginación. en un extraño libro averigua que el reino de fantasía esta en peligro y asombrado, lee que Bastian Baltasar Bux debe unirse a Atreyu, un vali...
