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cap 20: Compañeros de viaje

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Sesgadamente caian los rayos del sol a través de la oscura cubierta de nubes cuando partieron aquella mañana. La lluvia y el viento habia cesado por fin; dos o tres veces atravesaron aún los caballeros durante la mañana aguaceros cortos y violentos, pero luego el tiempo mejoro a la vista, haciéndose marcadamente más caluroso.

Los tres caballeros estaban de humor muy espancivo, btomeaban y reian y gastaban mutuamente toda clase de bromas. Sin embargo, Bastian, ensimismado, cabalgaba en silencio sobre su mula. Y los tres caballeros, naturalmente,  lo respetaban demasiado para distraerlo de sus pensamientos. La región que  atravesaban seguia siendo aquella meseta rocosa que  parecia no tener fin. Sólo el arbolado se hacia poco a poco más espeso y más alto.

Atreyu, que siguiendo su costumbre los procedía volando sobre Fujur e informaba también sobre lo que pasaba en otros puntos de la comarca, habia notado ya al salir el talante meditabundo de Bastian. Le preguntó al dragón de la suerte qué podía hacer para animar a su amigo. Fujur revolvió sus ojos de color rubi y dijo:

-Es muy fácil: ¿no queria montar sobre mis espaldas?

Cuando la pequeña comitiva, poco tiempo después, dobló una arista rocosa, Atreyu y el dragón de la suerte la esperaban. Los dos de habian echado cómodamente al sol y parpadearon al ver a los que llegaban.

Bastian se detuvo y lis contempló:

-estan cansados? -preguntó.

-En absoluto -respondió Atreyu- Sólo queria preguntarte si me dejarias montar en Yicha un rato. Nunca he cabalgado sobre una mula. Debe ser estupendo porque tú no te cansas. Dame ese gusto. Bastian. Entretanto te presto al viejo Fujur.

Las mejillas de Bastian enrojecieron de contento.

-Es verdad eso, Fujur?-preguntó-, ¿Me llevaras?

-¡Con mucho gusto, muy poderoso sultán! -retumbó el dragón de la suerte guiñandole un ojo- ¡sube y agárrate bien!

Bastian se acordaba todavia de la cabalgata sobre Graógraman a través del desierto de colores. Pero cabalgar sobre un dragón de la suerte blanco era distinto. Si correr a toda velocidad sobre el poderoso León de fuego había sido como una embriaguez y un grito, el suave subir y bajar del flexible dragón era como una canción, tan pronto tierna y delicada como poderosa y radiante. En especial, cuando Fujur rizaba el rizo con la velocidad del rayo mientras su melena, las barbas de su boca y los largos flecos de sus miembros ondulaban como llamas blancas, su vuelo parecia el canto de los aires del cielo. El manto de plata de Bastian tremolaba en el viento, resplandeciendo al sol como una estela de mil chispas.  

Hacia el mediodía aterrisaron junto a los otros, que entretanto habian acampado en una altiplanicie iluminada por el sol iluminada por el sol por la que corria un arroyuelo. Sobre el fuego humeaba ya un caldero de sopa, y para acompañarla había pan de maiz. Los caballos y la mula apartados, pastaban en un prado.

Después de la cena, los tres caballeros decidieron ir de caza. Las provisiones de viaje se estaban acabando, sobre todo la carne. Durante el camino habían oido a los faisanes gritar entre los árboles. Y también parecia haber liebres. Le preguntaron a Atreyu si no queria ir con ellos, ya que como piel verde, debia ser un cazador apasionado. Pero Atreyu, dándoles las gracias, declinó la invitación. De forma que los tres caballeros cogieron sus fuertes arcos, se ataron a la espalda las aljabas de flechas y se dirigieron al cercano bosquecillo. Atreyu, Fujur y Bastian se quedaron solos.

Tras un corto silencio, Atreyu propuso:

-Bastian por que no nos hablas otra vez un poco de tu mundo?

-Que te interesaría saber? -preguntó Bastian.

-Qué opinas tú, Fujur? -dijo Atreyu dirigiendose al dragon de la suerte.

-Me gustaría oir algo sobre los niños de tu colegio -respondió el dragón.

-Que niños? -Bastian estaba asombrado.

-Los que se burlaban de ti -explicó Fujur

-Los niños que se burlaban de mí? -Repitió Bastian mas asombrado todavía-... No sé de niños me hablas... y, desde luego nadie se hubiera atrevido a burlarse de mí.

-Pero que ibas al colegio -objetó Atreyu- lo recuerdas, ¿no?

-Si -dijo Bastian pensativamente-, me acuerdo de un colegio, es verdad.

Atreyu y Fujur cambiaron una mirada.

-Me lo temia -murmuró Atreyu

-¿Que?

-Has perdido otra vez una parte de tus recuerdos -respondió Atreyu seriamente-. Esta vez tiene que ver con las trasformaciones de los ayayai en Schlabuffos. No hubieras debido hacerlo.

-Bastian Baltasar Bux -se oyo decir al dragón de la suerte, y su voz casi sonaba solemne-, si das algún valor a mi consejo, no utilices a partir de ahora el poder que AURYN te da. De otro modo, correras el peligro de olvidar hasta tus últimos recuerdos...
¿Y como podrás entonces volver al sitio de donde viniste?

- En realidad -confeso Bastian después de pensar un poco-, no tengo ninguna gana de volver allí.

-¡pero tienes que hacerlo! -exclamó Atreyu horrorizado-. Tienes que volver e intentar poner orden en tu mundo, a fin de que otra vez vengan los hombres a Fantasía. Si no más pronto o mas tarde Fantasía se hundira de nuevo, ¡y todo habrá sido inútil!

-Al fin y al cabo, todavía estoy aquí -dijo Bastian un poco molesto-. No hace tanto que le he dado a la hija de la luna su nuevo nombre.

Atreyu calló

-En cualquier caso -dijo Fujur mezclándose otra vez en la conversación-, ahora está claro por que no hemos encontrado el menor indicio de cómo podrá regresar Bastian, ¡si no lo desea...!

Bastian movio la cabeza.

-No lo creo. Hasta es posible que se alegre de haberse librado de mí.

Atreyu miro a su amigo estupefacto.

-Al oirlos hablar así -dijo Bastian resentido-,casi podria pensar que quieren librarse de mi también.

-Que quieres decir? -preguntó Atreyu con voz opaca.

-Bueno -respondió Bastian-. Al parecer solo tienen una preocupación: hacer que yo desaparezca de fantasía, a ser posible pronto.

Atreyu miro a Bastian y movio lentamente la cabeza.

Durante mucho tiempo, ningúno de los tres dijo palabra. Bastian empezaba ya a lamentar el haberles hecho reproches. Sabia que no eran fundados

 Sabia que no eran fundados

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