Totalmente corriente de personas totalmente corrientes. De eso había ya bastante en la realidad y, ¿por que había que leer además sobre ello? Por otra parte, le daba cien patadas cuando se daba cuenta de que lo querian convencer de algo. Y en esa clase de libros, mas o menos claramente, siempre lo querian convencer a uno de algo
Bastián preferia los libros apasionantes, o divertidos, o que hacian soñar; libros en los que los personajes inventados vivian aventuras fabulosas y en los que uno podía imaginarselo todo.
Porque eso sabia hacerlo..., quiza fuera lo único que realmente sabia hacer: imaginarse algo tan claramente que casi podia verlo y oirlo. Cuando se contaba a si mismo sus historias, a menudo olvidaba todo lo que le rodeaba y se despertaba sólo al final, como en un sueño. ¡Y aquel libro era exactamente de la misma clase que sus propias historias! Al leerlo no sólo había oido rechinar de los gruesos troncos y el rugido del viento en las copas de los árboles, sino también las distintas voces de los cuatro extraños mensajeros, y hasta se había imaginado percibir el olor del musgo y del suelo del bosque.
Abajo, en la clase comenzaría pronto la hora de ciencias, que consistía principalmente en contar pistilos y estambres a las flores. Bastian se alegro de estar en su escondite y poder leer. ¡Era exactamente el libro apropiado para él, pensó, exactamente el apropiado!
Una semana más tardé, Vuschvusul, el pequeño silfo nocturno, llegó ala meta el primero. O más bien, estaba convencido de ser el primero por que había llegado por los aires.
Era la hora de la puesta del sol, y las nubes del cielo de la tarde parecían de oro liquido, cuándo se dio cuenta de que su murciélago se cernía ya sobre el laberinto. Ése era el nombre de una gran llanura que se extendía de horizonte a horizonte, y que no era otra cosa que un jardín inmenso, lleno de perfumes turbadores y colores de sueño. Entre arbustos, setos prados y macizos con las flores mas extrañas y extraordinarias, discurrian anchos caminos y estrechas veredas de forma tan artística y complicada, que el jardín entero formaba un laberinto de increíble extensión. Naturalmente, aquel laberinto sólo se había construido para jugar y divertirse, y no para poner seriamente en peligro a nadie ni para defenderse contra ningún atacante. Para ello no hubiera servido y tampoco la Emperatriz infantil necesitaba esa protección.
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la historia sin fin
FantasyBastian Baltasar Bux es un chico tímido al que le encanta leer y tiene una portentosa imaginación. en un extraño libro averigua que el reino de fantasía esta en peligro y asombrado, lee que Bastian Baltasar Bux debe unirse a Atreyu, un vali...
