Pero eso no corre prisa porque, tarde o temprano, lo harás de todas formas cuando desaparezcan las últimas partes de fantasía
Atreyu se puso de pie.
Gmork se dio cuenta de que el muchacho temblaba con todo el cuerpo. Como no conocia la verdadera razón, dijo tranquilizadoramente: -no tengas miedo: no hace daño.
-No tengo miedo -respondió Atreyu-. Nunca hubiera pensado que precisamente gracias a ti recobraría todas mis esperanzas.
Los ojos de Gmork centellaron como dos lunitas verdes.
-No tienes ningún motivo para ello, hijito... cualquiera que sea el que tengas. Cuando aparezcas en el mundo de los hombres no serás ya lo que eres aqui. Ése es precisamente el secreto que nadie puede saber en fantasía.
Atreyu seguía de pie, con los brazos colgantes.
-¿Qué seré allí? -preguntó-; ¡Dime el secreto!
Gmork calló largo tiempo, sin moverse, Atreyu temia ya no obtener respuesta cuando finalmente, un pesado suspiro hinchó el pecho del hombre-lobo, que comenzó a hablar con voz ronca:
-¿Por quién me tomas, hijito? ¿Por amigo tuyo? ¡Ten cuidado! Sólo estoy pasando contigo. Y ahora ni si quiera te puedes marchar ya. Te he retenido aprovechando tu esperanza. Pero, mientras hablo, la nada cerca por todos lados la ciudad de los espectros y pronto no habrá ya salida. Entonces estaras perdido. Si me escuchas, será que te has decidido ya. Pero todavía puedes huir.
El gesto cruel de la boca de Gmork se acentuó. Atreyu titubeo una décima de segundo y luego susurró.
-¡Dime el secreto! ¿Qué seré allí?
Otra vez tardo Gmork mucho tiempo en responder. Su respiración era ahora ronca y estertorosa. Sin embargo, de pronto se incorporó, de forma que quedo apoyado el las zarpas delanteras y Atreyu tuvo que mirarlo. Sólo entonces se dio cuenta de todo su tamaño y todo su horror. Cuando el hombre-lobo hablo de nuevo de nuevo, su voz sonó áspera.
-¿Has visto la nada, hijito?
-Si, muchas veces.
-¿Qué te parece?
-Como si uno estuviera ciego.
-Bueno... pues cuando entráis en ella se apodera de vosotros, quiero decir la nada. Sois como una enfermedad contagiosa que hace ciegos a los hombres, de forma que no pueden distinguir ya entre apariencia y realidad. ¿Sabéis cómo os llaman allí?
-No -susurró Atreyu
-¡Mentiras! -ladró Gmork.
Atreyu sacudió la cabeza. Sus labios se habían quedado exangües.
-¿Cómo puede ser eso?
Gmork se ensañó al ver el espanto de Atreyu. La conversación lo animaba visiblemente. Tras una pequeña pausa siguió diciendo:
-¿Me preguntas qué serás allí? ¿Y qué eres aquí? ¿Qué sois los seres de fantasía? ¡Sueños, invenciones del reino de la poesia, personajes de una Historia Interminable! ¿Crees que eres real, hijito? Bueno,aquí, en tu mundo, lo eres. Pero, si atraviesas la nada, no existirás ya. Habrás quedado desfigurado. Estarás en otro mundo. Allí no tenéis ningún parecido con vosotros mismos. Lleváis la ilusión y la ofuscación al mundo de los hombres. ¿Sabes, hijito, lo que pasará con todos los habitantes de la ciudad de los esprectros que han saltado a la nada?
-No -tartamudeó Atreyu
- se convertirán en desvaríos de la mente humana, imágenes de miedo cuando, en realidad, no hay nada temer, deseos de cosas que enferman a los hombres, imágenes de la desesperación donde no hay razón para desesperar...
-¿Todos seremos asi? -Preguntó Atreyu espantado.
-No -replicó Gmork-, hay muchas clases de locuras y ofuscación; según lo que sois aqui, hermosos o feos, tontos o listos, seréis allí mentiras hermosas o feas, tontas o inteligentes.
-y yo -quiso saber Atreyu-, ¿que seré yo?
Gmork sonrió irónicamente
-Eso no te lo digo, hijito. Ya lo verás. O, mejor, no lo verás, porque ya no serás tú.
Atreyu calló, mirando al hombre-lobo con los ojos muy abiertos
Gmork continuó:
-Por eso los seres humanos odian y temen a fantasía y a todo lo que procede de aquí. La quieren aniquilar. Y no saben que, precisamente así, aumentarián la oleada de mentiras que cae inininterrumpidamente en su mundo... esa corriente de seres desfigurados que tienen que llevar allí una existencia ficticia de cadáveres vivientes y envenenan el alma de los hombres con su olor a podrido. Los hombres no.lo saben. ¿No es gracioso?
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la historia sin fin
FantasyBastian Baltasar Bux es un chico tímido al que le encanta leer y tiene una portentosa imaginación. en un extraño libro averigua que el reino de fantasía esta en peligro y asombrado, lee que Bastian Baltasar Bux debe unirse a Atreyu, un vali...
