Sobre los diminutenses el fuego fatuo no sabia casi nada. Solo una vez habia oido decir que ese pueblo construía ciudades enteras en las ramas de los árboles, en las que las casitas estaban unidas entre si por escalerillas, escalas de cuerdas y toboganes. Sin embargo, esas gentes vivian en una parte totalmente distinta del reino sin fronteras de fantasía, mas lejos, mucho más lejos aún que los comerrocas. Por eso era un tanto mas extraño que la cabalgadura que aquel diminutense tenia a su lado fuera precisamente un caracol. Estaba detras de él. Sobre su concha de color rosa brillaba una sillita de montar plateada, y también el bocado y las riendas que sugetaban sus cuernos brillaban como hilos de plata.
El fuego fatuo se maravilló de que aquellos seres tan diversos se sentasen juntos armoniosamente, porque por lo común, en fantasía, no todas las especies vivian en paz y armonía. A menudo habia luchas y guerras, existían también rivalidades de siglos entre determinadas especies, y además no sólo habia criaturas buenas y honradas, sino también rapaces perversas y crueles. El propio fuego fatuo pertenecia a una familia a la que podian ponerse reparos en materia de credilidad y fiabilidad. Sólo después de haber contemplado un rato la escena se dio cuenta el fuego fatuo de que los tres personajes llevaban una banderita blanca o una banda también blanca cruzada en el pecho. Asi pues eran igualmente mensajeros o parlamentarios , y eso explicaba, desde luego que se comportasen tan pacíficamente.
¿No estarian de viaje, en fin de cuentas, por las mismas razones que el fuego fatuo?
Lo que hablaban no se podia entender desde lejos, a causa del rugiente viento que sacudia Las copas De Los arboles. Pero, Como Se respetaban mutuamente En calidad De mensajeros, quiza reconocerian también como tal al fuego fatuo y no le harían nada. Y, al fin y al cabo, tenia que preguntar a alguien en el camino. Sería difícil que se presentará una oportunidad mejor en pleno bosque y en plena noche. Asi pues, se decidió, salio de su escondite agitando la banderita blanca y se quedó temblando en el aire.
El commerrocas, que tenia el rostro vuelto en su dirección, fue el primer que lo vio.
-hay muchísimo tráfico esta noche -digo con voz rechinante -.ahi llega otro
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la historia sin fin
FantasyBastian Baltasar Bux es un chico tímido al que le encanta leer y tiene una portentosa imaginación. en un extraño libro averigua que el reino de fantasía esta en peligro y asombrado, lee que Bastian Baltasar Bux debe unirse a Atreyu, un vali...
