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capítulo 7 las tres puertas mágicas

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Fujur seguía durmiendo profundamente cuando Énguivuck con Atreyu, volvió a la cueva de los gnomos. La vieja Urgl había preparado entretanto una mesita al aire libre, cubriéndola con toda clase de cosas dulces y espesos jugos de bayas y plantas.

Había ademas pequeños cuencos para beber y una jarrita llena de una tisana caliente y aromática. Dos diminutas antorchas, alimentadas con aceite, completaban la escena.

-¡Sentaos! -Ordenó la mujercita-. Atreyu tiene que comer y beber algo antes para recuperar las fuerzas. La medicina sola no basta.

-Gracias -dijo Atreyu-, pero me siento ya muy bien.

-¡No me lleves la contraria! - resopló Urgl-. Mientras estés aquí harás lo que te diga, etendido? El veneno de tu cuerpo ha sido neutralizado. Por lo tanto no hace falta que te apresures, muchacho. Tienes todo el tiempo que quieras, de manera que tómatelo con calma.

-No se trata sólo de mí -objetó Atreyu-: la emperatriz infantil se esta muriendo. Quizá importe cada hora.

-¡Sandeces! -refunfuño la viejecita-  con prisas no se hace nada. ¡Siéntate! ¡Come! ¡Bebe! ¡Vamos! A qué  esperas?

-Según mi experiencia con esa mujer -susurró Énguivuck-, lo mejor es seguirle la corriente. Cuando se le mete algo ala no hay nada que hacer. Además, nosotros dos tenemos que hablar Atreyu se sentó non las piernas cruzadas ante la diminuta mesa y se sirvió. A cada trago y cada bocado le parecía realmente como si una vida calida y dorada afluyera a sus venas y músculos. Solo entonces se dio cuenta de lo débil que había estado.

A bastian se le hacia la boca agua. De repente le pareció oler la comida de los gnomos. Husmeó el aire pero, naturalmente, era sólo imaginación

Su estómago se hacía oir. Bastian no pudo aguantar más. Cogió lo que le quedaba del bocadillo y la manzana de su cartera y se lo comió. Luego se sintió mejor, aunque distaba micho de estar lleno

Entonces comprendío que aquélla había sido su última comida. Esas palabras lo asustaron. Intentó no pensar mas en ello

-¡De dónde sacas tantas cosas ricas? -Le preguntó Atreyu a Urgl

-Ay, hijito -dijo ella-,hay que ir muy lejos, lejísimos, para encontrar las hierbas y las plantas adecuadas. Pero él, ese cabezota de Énguivuck, quiere vivir precisamente aquí... ¡a causa de sus importantes estudios! De dónde pueda venir la comida no le preocupa.

-Mujer - respondió dignamente Énguivuck-, ¡que sabes tú lo que es importante y lo que no lo es! ¡Vete y dejanos hablar!

Urgl se metió lloriqueando en la pequeña cueva, donde se puso a armar mucho ruido con toda clase de cacharros.

-¡Déjala! -Cuchicheó Énguivuck-, es una buenaza, pero a veces tiene que desahogarse. ¡Escucha, Atreyu! Ahora te esplicaré algo que debes saber sobre el oráculo del sur. No es tan facil llegar hasta Uyulala. Incluso resulta bastante difícil. Sin embargo, no quiero darte una conferencia científica. Quiza sea mejor que me hagas preguntas tú. Yo tengo tendencia a perderme en los detalles. De manera que ¡pregunta!

-Está bien -dijo Atreyu-: quién o qué es Uyulala?

-¡Maldita sea! -rezongó Énguivuck fulminándolo indignado conla mirada-. Haces preguntas tan directas como las de mi vieja. No puedes empezar por otra cosa?

Atreyu reflexionó y preguntó luego:

-Esa gran puerta de piedra que me has enseñado con las esfinges... Es la entrada?

-¡Eso está mejor! -Respondió Énguivuck-. Asi haremos progreso. La puerta de piedra es la entrada, pero después hay otras dos puertas y sólo detrás de la tercera vive Uyulala... Si es que decirse de ella que vive.

-Tu has estado alguna alguna vez con ella?

-¡Pero qué te imaginas! -Contestó Énguivuck, un poco contrariado otra vez-. Yo trabajo científicamente. He reunido los informes de todos los que estuvieron dentro. Siempre que han vuelto, claro ¡Es un trabajo importantantisimo! No puedo permitirme correr riesgos personales. Eso podría afectar a mi obra.

la historia  sin finHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora