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—Edgar, tenemos que hablar.

Esas palabras resonan en su cabeza. Poe trae a su mascota encima, había pasado unas tres horas preocupado por Ranpo.

Él normalmente llega a las cuatro de la tarde. En ocasiones extraordinarias, dos cuartos de hora después cuando a agencia se reunía en la cafetería uzumaki.

Pero ya era casi de noche, no queda rastro alguno del crepúsculo y los pájaros se guardaron. Las únicas luces que quedan son las farolas paralelas en las calles.  La hora perfecta para que alguien como Ranpo se pierda por ahí.

La ansiedad había hecho de las suyas y Edgar ya estaba tomando sus cosas, llamando a Karl y apagando las luces para ir a buscar a su pareja antes de que algo malo le pase.

Pero acá con el pelinegro, al verlo con una expresión tan agonizante, Poe sólo puede temblar.

¿Qué era de lo que debían hablar?

¿Acaso ya Ranpo se había hartado de sus intentos fallidos de protegerle?

¿Sus misterios ya no eran lo suficientemente interesantes?

¿Ranpo al fin se cansó de él?

Poe no logra sacar esos malos pensamientos de su cabeza. Lo incapacitan de razonar, lo mantienen atado a un sitio y no le dejan respirar tranquilo.

Siempre dicen que en una relación uno se vuelve débil, que expone lo más profundo del alma.

Esta relación no es la excepción.

Ranpo caminó adentro, colgó su capa mientras se preparaba mentalmente.

Poe, él seguía al chico evitando desboronarse en llanto del miedo por lo que estaba próximo a pasar.

—Entonces ¿Qué es eso que tenemos que conversar?—Pregunta Poe, sollozos contiéndose en su garganta, Ranpo le devuelve la mirada con mucha más inexpresión.

—Se trata de algo muy importante —

Ranpo se acerca hablando, pero Edgar al escuchar sus palabras, cae en un limbo que lo ata a la tormenta dentro de su mente.

¡Sí, hasta aquí llegué! Vamos, Edgar, lo supiste todo el tiempo. Ranpo es Ranpo, tú no vales nada ¿Cómo fuiste tan ingenuo como para durar tanto tiempo en esa fantasía de que alguien te quería?

El romperá contigo, vas a regresar a América, solo, como en el inicio, como lo diseñó el destino...

Surge un silencio en la habitación que trae al hombre de vuelta a la realidad. Cae su suerte en el punto exacto, pues Poe regresa para escuchar lo más importante.

Ve la ternura en la que los labios de Ranpo se curvan y la manera en la que su nariz se respinga al tomar aire. Él cierra los ojos formando una leve sonrisa y suelta la bomba.

—Eddy, estoy esperando un bebé tuyo.

♡𝚅𝚎𝚛 𝚝𝚞 𝚂𝚘𝚗𝚛𝚒𝚜𝚊♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora