La primera orden del doctor fue tener el hogár libre de cualquier polvo y gérmenes. Es por eso que, después después de cinco semanas en Hiratsuka, Poe aceptó regresar a Yokohama a arreglar el lugar.
Después de todo, no tenían esperado a Kibi hasta octubre, así que su habitación aún tiene muchas cosas por hacer.
En su viaje a Estados Unidos, Poe compró una cantidad exorbitante de cosas para el niño y por su partida de emergencia, las tuvo que dejar hasta que Louisa, como la buena amiga que es, logró mandar todo a Japón.
Aquello llegó hace poco, así que le daba mucho que laborar. Eso y demás indicaciones médicas que por nada del mundo pasaría por alto. Todo eso lo mantuvo separado tres días de Ranpo, quien aún permanecía en Hiratsuka.
Ya había sido dado de alta, pero no habría fuerza humana que lo despegara del hospital siendo que a pesar de que había sido dado de alta, su bebé aún seguía bajo supervisión, y ahora había conseguido practicar cuidado canguro.
Así, Ranpo residía en el hotel donde se bajaron Yosano y Fukuzawa el primer día. Sin embargo, como la estancia se extendió, se cambió a un apartamento allí mismo que Poe no dudó en comprar.
Con él se quedó Fukuzawa, quien le cubría la espalda en la ausencia de Poe.
Ahora, se despierta con el sarandeo del presidente a su hombro. En su pecho desnudo, reposa el pequeño bebé.
- Ranpo, ya terminaron las doce horas por día - lo llama haciendo que se mueva a estirarse en su silla reclinada.
Cuando recupera la consciencia por completo, hace un puchero - Va, ya me levanto, pero no es porque desease despegarme de esta cosita ¿No es así, Kichirō-kun?
El mayor niega con la cabeza - Lo digo porque significa que ya pueden salir al exterior.
Ranpo queda inmóvil por unos instantes, el otro le tiende su camiseta y queda con el brazo extendido.
El tic del reloj, el sonido repetitivo de máquinas de hospital, el aroma a productos de limpieza. Kichirō, por primera vez, vería el mundo más allá de eso.
El pelinegro sonríe y acaricia los cabellitos del mismo tono que el suyo que tiene el bebé en sus brazos, con ansias, estira sus brazos hacia el mayor, ofreciéndole a Kichirō.
- Es hora de que lo cargues ¿No crees?
- No Ranpo, no creo que sea buena idea, mejor... - Fukuzawa niega con la cabeza y da pasos para atrás, pero resulta chocando con un carrito de utensilios, por lo que queda atrapado entre este y un bebé recién nacido.
- Oh vamos~ Kichirō-kun quiere pasarla con el abuelo Fukuzawa, no te atrevas a rechazarle.
Tal apodo generó rubor en las mejillas del albino. Sin embargo, encogió sus hombros y aceptó al bebé. Este se acoge a su tacto cómodamente y levanta una manita para pegarla sobre el pecho ajeno. En todo ese tiempo, él tiene sus ojos abiertos y en estos se presencia el tono verde brilloso, idéntico al de su padre.
Supongo que perdí la apuesta contra Yosano-sensei...
¿Cómo negarlo? Si el niño tiene la habilidad de convencerle de todo con solo su mirada determinada y confiada.
Ranpo se pone su ropa de un salto y toma el morral de las cosas de Kichirō antes de pegarse al presidente para ver al bebé.
Su ánimo los días después del parto desencadenaron una montaña rusa de emociones aún peor que la que fue en los previos seis meses. Hoy, por suerte, está más alegre que nunca.
Han sido las circunstancias las que lo llevan a equilibrar sus emociones en una cuerda floja.
Basta con dar un paso fuera de la clínica para que el pequeño empezara a llorar. El pelinegro exhala y lo retoma de los brazos del presidente, a quien le dio su mochila.
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♡𝚅𝚎𝚛 𝚝𝚞 𝚂𝚘𝚗𝚛𝚒𝚜𝚊♡
FanfictionEn el mejor momento de su relación, ni Edgar o Ranpo lo hubiera anticipado. ¡Esperan un bebé! Ranpoe, Soukoku, Shin Soukoku, Kouyosano, Fukumori. [Longfic - 170k + 50k Extras] Iniciado: 24/12/21 Finalizado: 24/5/23 #1 tragicomedia (1/1/24) #1 bungou...
