A la mañana siguiente, tanto Yosano como Ranpo fueron dados de alta del hospital, las noticias llegaron después de que otros ya hubiesen establecido un itinerario.
A las medianas horas de la mañana, Fukuzawa y Poe salieron a buscar el auto estrellado en la aseguradora para recuperar las llaves de la casa, justo después se destinaron allí.
Tal como lo esperado, la casa estaba en perfecto estado. Cuando llegaron, no era más que una vivienda esperando el regreso de sus usuales habitantes. Sin embargo, el polvo abundaba y el aroma a guardado por cierto tiempo era prominente. Alguien lo sintiera y pensaría que tiene un año abandonada, no unas meras dos semanas.
Fue más que instantáneo que el presidente y Poe tomaran escobas y paños de aseo y empezaron a ir lugar por lugar removiendo suciedad. El ejercicio mantenía sus dos mentes distraídas de lo que les abrumaba.
En primera estancia, Poe daba todo su esfuerzo con tal de sacar de su mente el riesgo de perder a Kibi y el gran rastro de culpa por el accidente.
Como prioridad, el primero, la incógnita sobre qué le haya sucedido. No sabe la razón detrás de esto, pero ya no siente el cargo de consciencia tan masivo como de la noche anterior.
Bueno, tampoco es que recuerde mucho de aquellas horas, tan solo supone que le aseguró a su pareja ir a visitarle lo más pronto posible. Ahora, torcía la boca al recordar que las visitas no abren hasta las tres de la tarde.
Por el otro lado, el otro hombre intenta amortiguar la impotencia que inunda su corazon; el niño no es suyo, él es tan solo uno más de los muchos que están pendiente de él.
Aún así, Fukuzawa desea proteger a Kichirō por más que realmente no haya nada tangible por accionar.
Eso mismo lo lleva a su otra conduerma que va bajo el nombre de Mori Ougai.
Con un suspiro atrancado en su pecho, Fukuzawa entrelaza el sentimiento que tiene ahora con lo que siente el otro.
Él quiere el bien de su nieto (¿Así?) y hace lo que cree mejor, así como Mori lo intenta hacer por él.
En este mundo, muchísimas cosas se mueven por amor.
Por amor se odia, se manifiesta cariño y su ciclo no tiene fin. De vez en cuando hace maniobras y tiene repercusiones que se podrían interpretar como negativas.
Así, por amor se es capaz de herir.
Fukuzawa no deja de quererlo a él, realmente no se ve haciendolo, puesto que así como se encendió como un fósforo contra madera esta vez en la que pasaron doce años sin verse y aún así cayó ante sus encantos, lo podría hacer mucho después.
Ya de por sí no le encanta tener vivencias como ahora, no quería repetir el ciclo cuando sea cincuentón.
Si le preguntan buscando una respuesta franca, él diría que no tiene idea cuando y como cortaría el patrón. Es justo como si algo les atara.
Fukuzawa no logra desprenderse de Mori, así como este no puede hacerlo de él.
Aún así, está viejo para eso de a escondidas, lo interpreta como inmaduro, debido a que, todo es tan alejado, tan distante. Como hombre de acciones, tal lejanía le hace sentir que la relación no vale la pena.
La distancia lo único que genera es problemas, para eso mejor dejarlo así.
Sí...
¿Sí...?
Allí el conflicto.
Edgar barría el pasillo que se extiende fuera de las habitaciones con lentitud. Tocía una que otra vez y el polvo que arrastraba le causaba la necesidad de cerrar los ojos la mayoría del tiempo.
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♡𝚅𝚎𝚛 𝚝𝚞 𝚂𝚘𝚗𝚛𝚒𝚜𝚊♡
FanfictionEn el mejor momento de su relación, ni Edgar o Ranpo lo hubiera anticipado. ¡Esperan un bebé! Ranpoe, Soukoku, Shin Soukoku, Kouyosano, Fukumori. [Longfic - 170k + 50k Extras] Iniciado: 24/12/21 Finalizado: 24/5/23 #1 tragicomedia (1/1/24) #1 bungou...
