— Buenos días — saluda el hombre de delgada complexión, deslizándose detrás de su esposo y le da un beso en la cabeza — No desayunes pesado, saldremos pronto.
— ¿Dice quién?
— Yo y tu nuevo jefecito — canturrea con una fresca sonrisa mañanera, sin nulo rastro de resaca por el buen trago que se vertió la noche anterior. Chuuya lo recuerda todo perfectamente. La hora a la que llegó Dazai, las promesas que hizo, el juramento que se atrevió de vociferar cerca su piel...no fuera así si no tuviera cinco meses sobrio.
Sin embargo, Chuuya sí lleva ese tiempo sediento de alcohol por culpa de dos huéspedes en su miserable cuerpo. Por lo que hasta ahora, la escena aún revolotea por su mente.
— ¿Quieres que te preste una camisa mía? Por el tamaño...no creo que tengas ropa adecuada para la ocasión.
Chuuya frunce el ceño por el tan estimado y apreciado recordatorio de su pertinente crecimiento (lamentablemente no de altura, como su ser de quince años tanto añoraba, pero de gordura, la cual su ser de hoy y todos los días hasta que muera despreciará.) y se eleva sobre su asiento y se acerca a Dazai que está al otro lado de la isla.
—¿Espera, a dónde vamos?— pregunta con su mano en su mentón — Ya de por sí, me desagrada salir a la calle... Así. ¿De verás tengo que ir?
— Sí Chi-Chuuya, tienes que venir, vamos a la playa, te ayudará a despejar la mente. Y así, embarazado, estás perfecto. Todos saben que lo estás y en especial, saben que vienes. Fui yo él de la iniciativa — Dazai junta sus palma y le ve de arriba a abajo — ¿Entonces, quieres tomar una camisa mía o no?
(...)
Bajando la velocidad de la motocicleta, Chuuya mira a su alrededor examinando el perímetro. No hay francotiradores aún, no hay disparos, tampoco sangre, pero Nakahara no le da descanso a su atención.
De esta misma forma, Dazai, siendo el fastidio que habitúa ser, se percata de ello y cuando se bajan de la moto, extiende su mano para tomar la ajena, sin querer (queriendo) impide que este se eche a correr— Chuuya.
— ¿Qué quieres? — responde hoscamente, tanto así que Dazai se sobresalta como si se tratase de un gato agresivo que acaba de bufarle.
— Que te relajes...No es tan complicado, solo...
Dazai pausa sus palabras así como su andar cuando detrás de ellos se siente el sonido de un motor acercarse — recuerda que no estás solo en esto.
Su típico "¿Ah?" que a pesar que pasen décadas él siempre replica deja sus labios y Chuuya sigue con la mirada al punto al que el contrario se enfoca.
A través del retrovisor del auto, ve un par de ojos verdes que no es común verlos, por lo que están incrustados en su memoria — Ranpo-san llegó.
Chuuya emite el mismo graznido anterior y mira hacia el vehículo. No se hubiera tensionado si no se percatase de cierta cabellera roja en el auto.
— ¡Dazai, Dazai, Dazai! — exclama tocándole repetidamente y este inclina la cabeza en respuesta — ¿Por qué no me dijiste que Anee-san venía?
El hombre abre los ojos y frunce los labios— ¿Qué...? — Ellos aprietan su agarre de manos y a la par se dan la vuelta con fin de salir corriendo.
No es hasta que una voz grita hacia ellos que se echan a correr más rápido.
— ¡Los recién casados, que no huyan!
Llegaron hasta un par de metros más adelante hasta que se toparon con el agua. Con arena entre los dedos (a pesar de tener sandalias) observaban la marea moverse con tranquilidad.
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♡𝚅𝚎𝚛 𝚝𝚞 𝚂𝚘𝚗𝚛𝚒𝚜𝚊♡
FanfictionEn el mejor momento de su relación, ni Edgar o Ranpo lo hubiera anticipado. ¡Esperan un bebé! Ranpoe, Soukoku, Shin Soukoku, Kouyosano, Fukumori. [Longfic - 170k + 50k Extras] Iniciado: 24/12/21 Finalizado: 24/5/23 #1 tragicomedia (1/1/24) #1 bungou...
