15

3.2K 410 40
                                        

Chuuya sale del baño tambaleando y mira a Dazai, quien le devuelve la mirada.

— Tienes un poco en el labio —Dazai acerca su mano para limpiar, pero es removida de un golpe.

—¡No me toques!

Dazai frunce el ceño y le sigue hasta la habitación principal, donde el otro chico se tire a la cama de un solo y él se siente en el borde.

—Pues-

Inicia, pero al instante recibe el golpe de una almohada.

—¡Cállate!

Dazai suspira y voltea a verle, se encuentra acurrucado con una almohada, sus ojos están vidriosos y un par de lágrimas corren por sus mejillas.

— Iba a darte a saber que llamaré a Atsushi-kun para que traiga un caldo y unas medicinas para ti.

Chuuya rueda sus ojos y vuelve a verle.

—Vaya, que considerado— Se estremece al sentir un pinchazo de dolor proveniente de su abdómen a medias

— Técnicamente me están pagando por cuidarte, así que-

—No hables mierda, ambos sabemos que nunca haces nada en el trabajo.

Chuuya ríe, pero otra vez le duele, así que se aferró más fuerte a la alcochada almohada.

— Ahora entiendo cómo se siente Anee-san cuando tiene su periodo.

—¿Mm?

Dazai se rueda un poco más cerca de él, aún manteniendo la distancia.

— Anee-san siempre me explica que su dolor venía desde la parte baja de su estómago, c-agh como pinchazos de repente.

— ¿Entonces por esos pinchazos andas gimiendo cada vez que abres tu boca?

Y Dazai recibe otro golpetazo de una almohada.

— No es gemir, pero sí.

— ¡Ha!¡Esta vez no gemiste!

— Te odio, maldito-agh bastardo.

Dazai ríe mientras con disimulo se corre más cerca a Chuuya.

— Entonces...¿Te duele en dónde?

— En dónde se supone que está el bebé.. A veces me acurru-ah-caba con Anee-san y al parecer eso ayudaba.

El castaño se levanta y camina hasta el costado de la cama en donde Chuuya reposa.

— ¿Ah sí?

Como Chuuya ve para el otro lado, no nota cuando este se quita sus zapatos y gabardina.

— Ruédate.

—¿Eh?

— Sólo házlo.

Chuuya acata la instrucción, el hombre se acuesta suave detrás de él.

Mete sus brazos por los costados del mayor, causando que este se sorprenda.

—¿Qué mierda haces?

Dazai recorre sus ásperas yemas por la piel de Chuuya, están calientes, tanto para que al llegae al abdómen del más bajo, su dolor se calme por un segundo.

—¿Crees que no pillé tu indirecta? Eres tan denso, no es tan difícil pedirme que te acurruque.

— No era un indirecta, idiota.

Dazai abre sus palmas y roza el estómago con delicadeza, a la par coloca su cabeza por la nuca de Chuuya.

—¿Pero vas a negar que te sientes mejor ahora?

Fue en ese momento, cuando Chuuya se siente en los viejos tiempos, tan juntos y cerca, con sólo el tacto del otro. Dazai sopla en su nuca, haciéndolo estremecerse.

—Yo-agh..

No te escucho~—Dazai sonríe, se acerca más por segundo y sigue trazando líneas en su abdómen.

— Sólo cállate y sóbame.

— Está bien.

Dazai acata y permanece a su lado.
Admira su dorso, llevando su visión desde las pálidas piernas del mayor hasta sus mechones rojizos como un crepúsculo en otoño.

Se acerca a sus hebras y da un profundo respiro para sentir el aróma que no ha cambiado en lo más mínimo en el transcurso de los años.

Sintie déjà vu de aquellos encuentros cuando aún estaba en la Port Mafia, cómo de sexo para matar el estrés pasó a ser amor.

Al menos hasta que él partió.

Póspartida, el Doble Negro no tuvo ningún tipo de contacto por años. Eso terminó al ser secuestrado aquella vez.

Él no lo recuerda, Chuuya puede que tampoco lo sepa, cómo cuando este se acercó a él, cómo puso su cuchillo contra su garganta, causó que dentro de su interior algo cobrara vida.

Después de esa vez, Chuuya y Dazai volvieron a sus mañas de cuando eran adolescentes.

Así llegando al día de hoy, acurrucados, compartiendo su calor corporal, juntitos...

Y esperando un bebé.

♡𝚅𝚎𝚛 𝚝𝚞 𝚂𝚘𝚗𝚛𝚒𝚜𝚊♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora