Capítulo ochenta y cuatro "mi motor"

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Estaba en mi cama otra vez tratando de no pensar en los dolores que me acongojaban, la posible enfermedad de mi hermano, la ruptura con Scott eso increíblemente era lo que más hacia doler mi corazón y lo peor, es lo que tenía bien merecido, cuando cerré mis ojos lo que parecían destellos de imágenes comenzaron a aparecer en mi mente. Parecía ser una reja de algún campo con la leyenda "Oak Creek", otro flash me reveló un viejo edificio rodeado de dolor y penas y por último mi hermano poseído por el nogitsune con una sonrisa malévola en el rostro.

Abrí los ojos sentándome de golpe, lo primero que hice fue tomar mi computadora e investigar "Oak Creek". Tras un rato largo descubrí que era un campo de concentración japonés en épocas del ataque de Pearl Harbor y la segunda guerra mundial. El lugar estaba aquí en Beacon Hills, abandonado por supuesto.
Encontré un viejo periódico donde salía una imagen con las personas que estuvieron allí.

—maldita perra —murmuré al reconocer a la que parecía ser la abuela de Kira, allí —o debería decir zorra.

Tomé mi celular y tuve el impulso de llamar a Scott para avisarle pero a último minuto recordé lo que había pasado y desistí, en cambio decidí darle la información a Allison, ella sabría que hacer.

—¿Hannah?

Salí a la sala encontrándome con mi papá —¿Qué te dijo el doctor?

—negó con la cabeza —no está seguro.

—¿Y esa que tipo de respuesta es? —me molesté un poco.

—quiere evitar una demanda —suspiró. —no sé que voy a hacer.

—encontraremos la manera de ayudarlo —murmuré.

—lo extraño es que luego hablé con Melissa, me mostró ambas resonancias —explicó —la de tu madre y la de tu hermano, ambas idénticas.

—eso no es posible ¿o sí?

—ni siquiera remotamente —respondió preocupado.

—es un truco del nogitsune —adiviné.

—si —asintió —debo ir al departamento de policía ¿Estarás bien?

—lo he estado estos días —mentí.

—cariño —volteó a verme —deberías salir de aquí —me aconsejó —ve con Lydia o Allison, quedarte encarrada lamentándote...no te devolverá a Scott.

—¡auch! Justo en la herida —hice una mueca de dolor.

—sabes que tengo razón.

[...]

Salí de mi habitación para ir por un poco de helado para ahogar mis penas cuando al pasar por la habitación de mi hermano vi de reojo algo, no le di importancia sino cinco segundos después cuando regresé mis pasos.
Stiles estaba allí sentando en su cama, volteó a verme y supe que aún era el nogitsune.

—¡querida hermanita! —exclamó con sarcasmo.

—¿Stiles?

—no por el momento —miró hacia la cámara de seguridad que mi padre había instalado allí y saludó.

—¿Qué quieres?

—de ti...solo tu dolor y pena —tomó mi mano con rapidez, vi venas negras salir de mi que entraban en él.

—¡déjame! —me deshice de su agarre y me alejé. —no vuelvas a tocarme —brillé mis ojos con enojo.

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