capitulo ciento nueve "Reencuentro"

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Robbie nos miró con una mezcla de ternura y preocupación. Sabía que después de la tensión y el peligro del día, necesitaban descansar.

-Es momento de ir a dormir. -dijo suavemente, notando el cansancio en los ojos de Melody.

-Mamá, ¿puedo dormir contigo? -preguntó la pequeña, mirandome con ojos suplicantes.

Asentí, su corazón enternecido por la petición de su hija. -Claro, cariño.

Antes de que pudiera levantarme para llevar a Melody a la cama, el rubio se adelantó y la tomó en sus brazos. Mi hija se acurrucó contra él, sintiéndose segura en su abrazo. Supuse que la naturaleza lobuna de Robbie le recordaba a su papá, y eso la tranquilizaba.

-Vamos, pequeña. -dijo él con una sonrisa, llevándola con cuidado hacia mi habitación.

Una vez allí, dejó a Melody en la cama y salió de la habitación para darnos privacidad mientras nos cambiábamos. Ayudé a Melody a ponerse su pijama y luego me cambié , tratando de mantener la calma y enfocarme en el bienestar de mi hija.

Robbie regresó unos minutos después, asomándose con cautela para desearnos buenas noches. Lo miré con gratitud y un toque de vulnerabilidad en mis ojos.

-Robbie, ¿te quedarías aquí con nosotras esta noche? -pregunté, sabiendo que su presencia nos daría una sensación de seguridad adicional.

Él asintió sin dudarlo. -Claro, me quedaré. -respondió, tomando asiento en un pequeño sofá que había en la habitación. -es extraño, nunca creí que me querrías cerca tuyo otra vez.

-oye, no tientes tu suerte -lo señalé tratando de sonar divertida. Él soltó una pequeña risa.

Cuando Melody finalmente se quedó dormida, me armé de valor y decidí llamar a Scott. Sabía que debía hacerlo, a pesar de la difícil situación. Mi voz temblaba ligeramente cuando escuché a Scott al otro lado de la línea, pero intenté mantener la compostura.

-Hola, mi amor. -dije, tratando de sonar tranquila. Vi de reojo como el rubio fingía tener arcadas, tomé un almohadón qué tenía cerca y se lo lancé en la cara.

-¡Cariño! ¿Cómo están? -preguntó Scott con calidez en su voz, aunque la distancia se hacía sentir.

Casi rompí en llanto al oírlo, pero me contuvo. -Estamos bien. Solo quería decirte que te extrañamos y... bueno, que todo está bien aquí. -mentí con una sonrisa forzada, sabiendo que debía protegerlo de la verdad por ahora.

Scott suspiró aliviado. -Yo también las extraño. Pero tengo buenas noticias.Ya pueden regresar. Las cosas aquí en Beacon Hills se han calmado un poco.

-¿Lo dices en serio? -me emocioné.

-Sí, todo se ha resuelto. El benefactor detrás de todo esto resultó ser Meredith. Ha sido un camino difícil, pero finalmente podemos respirar tranquilos.-la línea se quedó unos segundos em silencio -Necesito verte, Hannah -dijo con sinceridad. -he tenido una sensación de que algo iba mal con ustedes desde hace un par de horas y realmente me alegra oír que estés bien.

Sentí un nudo en la garganta de emoción. -Yo también, Scottie Pottie. No puedo esperar para estar contigo de nuevo.

-Entonces, ¿cuándo estarán de regreso? -preguntó, anticipando el momento.

-Voy a sacar los boletos lo antes posible. Quiero estar en casa contigo -dije, sintiendo la alegría llenar su pecho.

-Te estaré esperando, amor. Cuídate en Nueva York y asegúrate de decirle a Melody que la extraño mucho -dijo Scott con cariño.

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