Abrí el refrigerador y tomé el helado que teníamos guardado fui por una cuchara y me regresé a la sala dejándome caer con pesadez en el sillón, tomé el control y prendí la televisión.
En eso el timbre suena sacándome de mi burbuja, refunfuñé enojada pues, me habían interrumpido pero, aún así fui a abrir.
—¿Qué haces tú aquí? —pregunté al ver a cierto Hale frente a mí.
—vine porque quería saber como estabas —admitió.
—Robbie, espero que no pienses que... —me hice aún lado —pasa.
—no quiero hacerte pasar ningún mal momento, hoy solo quiero que seamos amigos —sonrió.
—eso está bien, la verdad necesito a un amigo.
Fuimos hasta el sillón y nos sentamos, le ofrecí helado.
—¿Notting Hill? —alzó una ceja divertido al ver lo que estaba en la televisión.
—es mi película favorita, además tengo debilidad por los británicos —me encogí de hombros.
—bueno...Hugh Grant es un buen actor pero en lo personal prefiero a Colin Firth.
Lo voltee a ver con los ojos achinados —¡ay no puede ser! Viste el diario de Bridgit Jones ¿no es así?
—nah...—desvió la mirada.
—estas mintiendo —reí.
—bueno sí, la amé ¿contenta?
—suspiré —estoy satisfecha, sí.
—¿Puedo preguntar con Scott?
La sonrisa en mi rostro flaqueó al punto de borrarse por completo, ya no quería hablar se eso hacia que la herida emocional se agrandara aún más.
—la verdad no —bajé la mirada —eso solo empeora mi dolor.
—¡voy a matarlo!
—no lo harás —negué —porqué él no hizo nada...fui yo.
—¿Tú? No te creo —bufó —no tienes que defenderlo, puedes decirme la verdad.
—¡esa es la verdad! Yo provoqué esto —rompí en llanto, Robbie se apresuró a abrazarme.
—Annah...¿Qué pudiste haber hecho para que...?
—lo privé de decisiones importantes en nuestra vida, decisiones que también lo involucraban y yo solo...solo se lo impedí. —tomé un pañuelo de la mesa ratona y sequé mis lágrimas.
—tiene que ver con...con tu cachorro ¿no es cierto?
—cachorra, en realidad —asentí.
—lo tuyo con Scott iba enserio —observó mi mano izquierda, aún conservaba el anillo.
—es un anillo de promesa, aunque ya no es válido —acaricié la joya.
—¿por qué Scott es tan importante para ti? Digo, conmigo no tuviste problema en...
—Scott...Scott estaba destinado para mi y siempre lo estará y yo siempre estaré destinada para él. —expliqué —lo entendí cuando tuve la regresión, aquella vez.
—puras mierdas —rodó los ojos. —se supone que tu estabas destinada a mí.
—no a mí —negué —a Ahmes y esa no soy.
—¿dices que tu bebé...es mi alma gemela?
—si, exactamente eso digo. —asentí.
Miró mi vientre —no, eso...no es posible —negó —me gustas tú, Hannah.
—¿Estás completamente seguro de eso?
—ah...pues...—Suspiró —mejor sigamos viendo la película.
—oye, no te comas todo el helado —dije al ver la cantidad de cucharadas que se llevaba a la boca —déjame algo —se lo quité y comí un poco.
Mi celular sonó interrumpiendo el grato momento que estábamos pasando, era una llamada de Melissa.
—hola —respondí titubeante pues, no sabía si ella aún seguía enojada conmigo.
—escucha Annah tengo que decirte algo —suspiró —Scott no quería que te lo mencionara pero debo hacerlo...Stiles está aquí, bueno, no es Stiles pero, tu me entiendes.
—¿Qué hace Stiles allí?
—Lydia lo encontró, pero no es esto para lo que te llamé —la línea se quedó en silencio —estamos tratando de recuperar a tu hermano...quizás quieras venir, sería de mucha ayuda.
—gracias por decirme pero no creo que Scott me quiera allá —traeré duro —y francamente no sería capaz de soportar su rechazo, sino te importa me quedaré aquí en mi casa.
—está bien, sólo quería mantenerte al tanto. —suspiró —Annah, no estoy enojada contigo ¿Sí?
—es un alivio oírte decir eso, creí que me odiabas.
—jamás podría, eres como la hija que nunca tuve pero siempre quise tener —sonreí.
—gracias Mel, enserio.
—tengo que colgarte Ann, hablamos luego ¿Sí? —murmuró.
—si, adiós.
Corte y dejé el celular aún lado —¿todo bien?
—si, ellos...tienen a...—rodee los ojos —¿por qué te estoy diciendo esto? De seguro ya oíste la conversación.
—es cierto, solo quería ser cortés —rió.
De repente sentí frío así que me levanté para ir por un abrigo. —¿Qué?
—voy por un abrigo, ya me dio frío —expliqué comenzando a caminar hacia mi habitación.
—puedo abrazarte y así entraras en calor rápidamente —guiñó un ojo.
—¿Quieres que te golpeé?
—umm salvaje, ¡me gusta! —sonrió.
—parale, enserio.
Entré a mi habitación y lo primero que tomé fue un buzo, era de Scott me lo había quedado de la noche que Stiles fue sonámbulo hacia el nido del coyote.
Lo llevé a mi rostro hundiendo la nariz entre la tela, aún conservaba el perfume del alfa.
Me dije que algún día tendría que devolvérselo pero ese día no sería hoy. También tenía su gorrito pero, estaba guardado en algún cajón y me parecía una exageración ponérmelo.
—¿Hannah esta todo bien? —oí la voz se Robbie venir desde la sala.
—si, lo estoy —respondí —ya voy.
Noté que la bebé había estado muy tranquila desde hace un par de días, no voy a negar que no me preocupa pero me he concentrado en oír sus latidos y van bien.
—Tú también extrañas a papi ¿no es cierto? —apoyé una mano en mi vientre —lo siento Melody pero, te prometo que lo arreglaré.
De repente tuve un mal presentimiento, el aire se sintió denso y apenas podía respirar, algo no iba bien.
Quise ir hacia la puerta pero mis piernas no respondían.
—¿me extrañaste, Annieh? —oí su voz
—para nada —traté de mantener la calma.
—tu lobo se metió en la cabeza de Stiles y hizo que él me expulsará ¿puedes creerlo?
—pues, bien por Scott —dije con sarcasmo.
—¿Y sabes lo que voy a hacer? —me tomó de la muñeca con fuerza —me llevaré lo que más le importa.
—supongo que te refieres a la bebé —forcejeé inútilmente.
—a ambas, en realidad —con su otra mano corrió un mechón de mi cabello lejos de mi rostro —le importas mucho, más de lo que él quiere admitirlo —hice una mueca —es una lástima que le hayas roto el corazón.
—gracias por meter el dedo en la herida y retorcerlo dentro —gruñí —pero supongo que lo haces para luego alimentarte de mi dolor ¿no es así?
—chica inteligente —guiñó un ojo —¡es hora de irnos! —golpeó mi cabeza con fuerza sumiendome en la inconsciencia.
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AMHES
FanficDos adolescentes, sin saberlo, comparten un vínculo trascendental: en una vida pasada, fueron amantes y padres de la diosa de los lobos, Ahmes. A medida que el destino los empuja a revivir esa conexión en la época actual, descubren sus roles divinos...
