Capítulo 25

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—¿Que no puedes darle esperanza? —tomó la cadena de sus manos y la levantó—. Él ya tiene esa esperanza, aún más después que le confirmaras lo que sientes y no tienes que culparte por ello.

—Sabes que me van a odiar, ¿verdad? —susurró.

—¡Basta de eso, Olivia! —la hizo ponerse de pié—. Basta de esa negatividad, ¿entiendes? Mereces ser feliz y si es al lado de Elliot, pues serás feliz a su lado. Necesitas poner tu mente en blanco. Sé que sigues confundida pero confío que en el fondo tu corazón sabe qué hacer. Déjalo ser, déjate llevar por él.

Respiró profundo y cerró los ojos para calmarse.

—Un día a la vez —susurró—. ¿Me veo bien? 

—Te ves de infarto —respondió y sonrió al repetir lo que había dicho su sobrina.

Al final había aceptado ponerse el vestido que Alex le había llevado. Era de color negro, con hombros descubiertos, muy pegado al cuerpo y le llegaba justo a la rodilla. Optó por cartera y zapatos en color rojo. Su cabello estaba apenas ondulado. Su maquillaje cargado en los ojos y en sus labios un tono nude para no sobrecargar su rostro. Estaba tan o más hermosa que el sábado anterior en la gala. 

Ambas salieron de la habitación y se encontraron con Emma acostada en el sofá con la cabeza hacia fuera y las piernas en el respaldar de este. Apenas se dio cuenta que ellas salieron se despidió de Matt y se paró muy rápido para ver a su madre.

Olivia se apresuró de salir del departamento por si a Elliot le daba por cumplir su amenaza de subir por ella. Antes de salir Alex le dio un abrazo y le repitió lo de dejarse llevar por su corazón, también le recomendó ponerse la cadena que Elliot le había regalado en lugar de seguir jugando con ella en su mano. 

Entró en el ascensor y contuvo la respiración unos segundos. Antes de salir se decidió a ponerse el regalo que él le había dado. Salió con la cabeza agachada y tropezó con él. Al instante sus fosas nasales se llenaron de su exquisito aroma y sintió sus piernas flaquear.

—Hola —saludó y se quedó hechizado con su belleza—. Iba por ti —continuó segundos después.

—Hola. Aquí estoy y creo que no tardé tanto —ladeó su cabeza y se alejó un poco de él, estaba tan apuesto que quería lanzarse a sus brazos.

—Lo sé. Es sólo que hoy no tuve la paciencia de mi lado.

—¿Nos vamos? —preguntó, quería salir del edificio porque su mirada empezaba a quitarle la respiración.

—Claro, claro. Estás muy hermosa.

—Gracias. ¿Podemos salir ahora?

—Sí —contestó haciéndose a un lado para dejarla pasar pero no tanto para dejar de embriagarse con su aroma.

El camino al restaurante fue algo silencioso. Elliot no podía dejar de verla por más de un minuto. Se había dado cuenta que tenía puesta la cadena que él le regalo y sintió, después de tanto, que estaba teniendo un avance con ella. No le importaba avanzar de a poquito con ella, lo que le importaba era avanzar. 

Olivia intentaba dejar de lado sus miedos y él rogaba para que esa noche fuera inolvidable, quería que esa noche fuera el principio de su relación con ella. Una relación formal, con todo lo que conllevaba. No pretendía perder el tiempo, quería que fuera su esposa y se había prometido conseguirlo.

—¿Es guapo el pretendiente fantasma de mi madre?

—¿Pretendiente fantasma? —preguntó y echó a reír.

—Es que ella decía que era nadie pero bueno, ¿es guapo? —repitió la pregunta muy curiosa.

—Emm, deberías preguntarle a tu madre —le puso una cara triste y ella negó con la cabeza—. Es guapo. Es muy apuesto, cariño.

Sacrificio de AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora