Emma estaba una mañana más en Chelsea Piers practicando sus rutinas de gimnasia artística para su próxima competencia. Estar ahí, a parte de hacerla mejorar, la hacía olvidar por un momento lo enojada que estaba por no poder ver a su madre todavía.
Poco tiempo después que Elizabeth llegara llorando a la sala de espera, el doctor ingresó ahí a informarles de la salud de Olivia. Su presión había estado por los cielos y tuvieron que estabilizarla para que no ocasionara un problema con el corazón o que afectara la salud del bebé. Las visitas volvieron a quedar restringidas y los sedantes iban a ser quitados de a poco. Emma estaba furiosa con todos, en especial con Elizabeth por ello.
Era jueves y la joven morena seguía sin poder ver a su madre ya que todos habían decidido que era lo mejor. Ella estaba consciente de los hematomas que debía tener su madre en el cuello pero aun así habían insistido en que lo mejor era que la viera dentro de unos días. A pesar de no verla, hablaban un par de minutos cada vez que su padre estaba en su habitación aunque seguía débil y sin poder hablar por mucho tiempo.
—Cada día que pasa eres mejor.
Su voz resonó en el gimnasio solitario. Había terminado de practicar su rutina de barras asimétricas. Cada vez que subía le era imposible no recordar la competencia donde descubrió quién era su padre y donde se lesionó, así que lo hacía con algo de temor. Se dio la vuelta y lo vio...
—Matt... —se quitó los guantes de gimnasia y sacudió el polvo blanco de sus manos—. Eli, ¿qué haces aquí?
—Sabes que siempre preferiré que me llames Matt.
—Esta bien.
—Papá y Kathleen me trajeron —indicó mirando hacia la puerta del gimnasio—. Quería despedirme de ti.
—¿Despedirte? ¿Te irás con todo...?
—Londres me espera. ¿Con todo, qué?
—Londres te espera —repitió y respiró hondo, estuvo a punto de cometer una indiscreción. Su papá y sus hermanas le comentaron que él no sabía nada sobre su madre en el hospital o Kathy en la cárcel y que lo mejor era que las cosas continuaran así—. Nada. No sabía que era hoy. Bueno, si sabía pero no recordé que hoy era el día. Perdón.
—No es nada. Solo... Quería verte por última vez.
—¿Tienes planeado quedarte a vivir en el palacio con la Reina Isabel?
—Sabes a lo que me refiero —sonrió y dio unos pasos más hacia ella.
—Se que te va a ir muy bien en tu nuevo colegio y está de más desearte buena suerte.
Emma le regaló una gran sonrisa sincera. Se quedaron en silencio unos minutos, solo mirándose.
—Te voy a extrañar, Emm.
—Matt...
—Ya lo sé. Voy a extrañar a mi amiga —hizo una pequeña mueca de disgusto en su corrección.
—¿A qué hora sale tu vuelo?
—No tengo mucho tiempo de hecho —contestó mirando su reloj—. Tuve que convencer a papá de que me trajera y que no entrara aquí.
—Él sabe que las cosas están mejores entre nosotros —suspiró—. No somos amigos pero quizás, algún día...
—No creo que esa etiqueta funcione para mí en un futuro cercano, Emma.
—Yo... Solo quiero que seas feliz.
—Y yo quiero lo mismo para ti —miró sus manos y tomó aire—. Hubiera deseado ser yo el que pudiera hacerlo. ¿Puedo darte un abrazo de despedida?
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Sacrificio de Amor
FanfikceOlivia Benson regresa a su ciudad natal, New York, después de pasar los últimos 15 años de su vida lejos de ahí. Su hija adolescente de 14 años no estaba de acuerdo con mudarse pero no podía hacer nada al respecto ya que si quería conservar su placa...
