Capítulo 47

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Alex se encargó de ser la anfitriona de la noche. Habló sin parar y se encargó que Emma hiciera lo mismo para que no se diera cuenta del ánimo atroz de su madre. Cocinaron juntas, vieron películas, comieron golosinas, se quedaron en la habitación de Alex hasta muy tarde conversando hasta que cuando Emma no pudo más con el sueño, comunicó que se iría a su habitación.

Cuando Alex compró el departamento, decoró una habitación para Emma. No estaba segura que su sobrina fuera algún día a New York pero lo hizo. En sus planes no existía la posibilidad de un hijo y la hija de su amiga ocupaba ese lugar en su corazón.

—¡Ah! ¡Me olvidé decirles algo! —Emma entró corriendo a la habitación de su tía, haciendo saltar del susto a ella y a su madre que empezaban a hablar de lo sucedido la noche y la madrugada anterior—. ¿De qué hablaban? —preguntó elevando ambas cejas.

—De nada que debas saber, niña —respondió Alex riendo—. Conversación de adultos.

—¿Cuando tenga 16 podré participar, mami linda? ¿Hablar de novios y eso? Sé que hablaban de eso.

—Ni cuando tengas 21.

—Venías a decirnos algo —Alex sonrió.

—Mañana a las 2, las animadoras del colegio tienen práctica y tengo que ir.

—No sabía que habías aceptado.

—No acepté, mamá.

—¿Vas a ir a un ensayo de un grupo de animadoras al que no pertenece? ¿Te contrataron para pulir sus saltos y giros?

—Tía, pero qué buena idea. Así la rubia hueca se muere de la ira —sonrió ampliamente—. La nueva de Chicago, entrenadora de uno de los mejores equipos de animadoras de New York —añadió en tono dramático, elevando sus manos en el aire.

—A veces no sé si sentirme aludida con tu poca tolerancia hacia las rubias.

Emma rió y se lanzó a los brazos de su tía.

—Tú eres la única rubia inteligente en todo el planeta. Qué digo el planeta, del universo.

—Ya, ya, deja los halagos.

—¿Para qué irás a la práctica si no estas en el equipo? —preguntó Liv sonriendo por el inmenso amor que se tenían su mejor amiga y su hija, sin duda tener a Alex en la vida de ambas había sido lo mejor de todo.

—Les dije que no entraba a su equipo por varias razones. Una de ellas es porque debía asegurarme que no interferiría con mi "carrera" de gimnasta.

—Ok, mañana a los dos te dejamos en el colegio.

—Gracias. Ahora sí, hasta mañana.

Se volvió a despedir de ambas con un beso y salió de la habitación.

—Hablando de novios y eso. Vi a David en la mañana y... —empezó Alex.

—¡Maldición! ¡David! Me olvidé de él por completo.

—¿Iban a verse hoy?

—Sí. Lo olvidé —se puso una almohada sobre su rostro—. ¿Me prestas tu celular?

—Mañana iremos a conseguirte uno en la mañana —le entregó su celular para que hablara con el que se suponía era su nueva pareja.

—Gracias por inventarte eso de que se me perdió en el trabajo.

—De nada. Me voy para que puedas hablar con él...

Mientras, los Stabler estaban en una cena familiar en casa de Kathy, en Queens. Richard quería presentar a su novia y a su madre se le ocurrió una cena con toda la familia presente. Kathy volvía a armar eventos en los que todos estuvieran, como una familia feliz. Los primeros años de separación había hecho exactamente lo mismo, manipulaba a Elliot para que asistiera, siempre con la excusa que así sus hijos no notarían la diferencia ni la resentirían. Desde que se enteró que Olivia había regresado a la ciudad y a la vida de su ex, volvió a portarse igual de insoportable que los primeros meses de separación. Optaba por ponerse en plan de víctima diciendo que sólo quería lo mejor para su familia cuando en realidad quería seguir controlando a su ex.

Sacrificio de AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora