El camino de regreso a Manhattan fue en completo silencio, cada uno pensando en lo suyo. Sin duda el día iba a ser inolvidable y no de la manera maravillosa en la que creyeron esa mañana. Ninguno emitió algún comentario por temor a desatar una conversación incómoda que los llevara a discutir por algo que no estaba bajo su control.
Emma tuvo suficiente por el día y ni bien ingresaron al departamento, se disculpó por no participar en la noche de cine que tenían planeada y dijo buenas noches. Ingresó con Sweety en su habitación con la intención de no volver a salir aunque era demasiado temprano para dormir. Olivia y Elliot se quedaron en la sala mirándose, aún sin decir nada.
—Perdón por...
—Ell, no. Por favor.
Interrumpió su disculpas porque estaba cansada de escucharlas y ahora menos que nunca era el culpable de algo. Sus hijos la trataron como la peor persona sobre la faz de la Tierra, no él.
Acortó la distancia entre ellos ya que se había dado cuenta que él estaba evitando tocarla desde que bajó con Emma de la habitación de juegos en casa de Kathleen. Se fundieron en un abrazo. Ambos aspiraron el aroma del otro. Tratando de dejar ir todas las malas energías que traían de Brooklyn. Se balancearon en silencio unos minutos. Llenándose de la paz y tranquilidad que les proporcionaba su relación y su hogar.
—Te amo tanto, bebé —susurró Elliot besando su sien.
—¿Bebé? —preguntó alzando la cabeza de su pecho un poco para poder mirarlo, era la primera vez que le decía de esa forma—. Me gusta —añadió sonriendo—, y también te amo. No voy a correr, Ell. Estoy muy gorda para eso —bromeó. Quería aligerar el ambiente tenso y también asegurarle que esta vez no había vuelta atrás, que no se iba a alejar de él.
—¡Dios! —la abrazó con mucha más fuerza y rió un poco—. No sé cómo pude vivir tanto tiempo sin ti.
—Ya no hay necesidad de averiguarlo.
—Las cosas mejorarán, Liv.
—Y si no lo hacen... Estamos juntos igual, ¿no?
—Mil veces sí. Siempre.
Levantó su barbilla y eliminó la distancia entre sus labios. Fue un beso dulce, lento y purificador. Olivia volvió a acomodarse sobre su pecho y él aceptó con gusto esa cercanía que tanto adoraba.
—Por más que ame estar así contigo —empezó a hablar Liv, rompiendo el momento silencioso entre ellos—, si nos balanceamos por más tiempo estoy segura de que voy a dormirme aquí parada.
—¿Tienes sueño?
—Algo.
—Entonces vamos a la cama. Te das una ducha y hablamos de nuestros días si es que no te duermes antes —ofreció él dando un paso hacia atrás para alejarse de ella y ver su rostro.
—Me gusta ese plan —aceptó sin soltarlo, dando un paso hacia adelante.
—Tienes que soltarme para seguir con el plan.
—Bien —resopló y se cruzó de brazos.
—¿Qué tal si un vaso de leche caliente te espera al salir de la ducha? —preguntó uniendo su frente a la de ella.
—Uh. Uhm.
—¿No?
—¿Qué tal leche fría? No, no, no. Mejor leche chocolatada y oreos —sus ojos se iluminaron como si hubiese fuegos artificiales dentro—. No te rías de mí, Elliot —gimió al verlo contener su risa.
—Esta bien. Lo que mi bebé quiera, eso tendrá.
—Gracias. Ahora, acepto con mucho gusto lo de la ducha porque todavía siento mi piel algo... ¿aceitosa?
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Sacrificio de Amor
FanfictionOlivia Benson regresa a su ciudad natal, New York, después de pasar los últimos 15 años de su vida lejos de ahí. Su hija adolescente de 14 años no estaba de acuerdo con mudarse pero no podía hacer nada al respecto ya que si quería conservar su placa...
