Ambos llevaban varios minutos en silencio. Él disfrutando tocarla después de tantos meses y ella relajándose bajo ese toque. Su respiración era acompasada y las palabras estaban sobrando en ese momento.
Las manos de Elliot habían estado masajeando los músculos de sus hombros y parte de su espalda, haciéndola gemir complacida. Cada vez estaba más y más relajada, sentada entre sus piernas, con la cabeza inclinada hacia adelante. Durante los primeros minutos no supo dónde poner sus manos pero después sólo las dejó sobre las rodillas de él.
Su respiración sobre su cuello la estaba calentando. Quería contener sus hormonas pero estaba fallando.
—¿Te sientes mejor? —sus labios rozaron un lado de su cabeza al acercarse.
Ella no pudo responder a esa pregunta. Su voz ronca hizo vibrar cada milímetro de su cuerpo. Sólo pudo asentir.
—Me alegro.
Se obligó a controlar su respiración. Quería sentir más de él, necesitaba sentir que su cuerpo estaba respondiendo igual que el de ella. Casi sin pensarlo se movió unos centímetros más atrás y él dejó de masajear sus hombros.
Lo escuchó reprimir un gemido.
No era sólo ella y eso la hizo sonreír un poco. Se mordió el labio y cerró los ojos.
—Puedes seguir —murmuró decidida a dejarse llevar por él.
—Liv... —jadeó. Cuando se le ocurrió darle un masaje no esperó llevarlo a otro nivel.
Empezó a subir y bajar sus manos por las piernas de él, dejándolo sin aliento y claramente sorprendido por sus movimientos. Elliot tardó unos segundos en reaccionar y mover sus manos para parar las de ella. Sabía que él estaba deseando ver su rostro en ese instante, no tenía idea de lo que estaba cruzando por su cabeza.
Sus manos cambiaron de posición y ahora estaban sobre las de él. Tomó sus manos y las guió hacia la parte inferior de sus pechos. Le estaba dando permiso para más pero parecía algo confundido con sus nuevos planes, no supo en qué momento todo se convirtió en un volcán a punto de erupcionar pero no podía esperar a que él decidiera que debía tocarla.
"Tócame."
Se sentó derecha hasta que su espalda se presionó contra el pecho de Elliot y su cabeza reposó sobre su hombro.
"Bésame."
Él pareció despertar de su ensoñación y esta vez presionó su mano sobre el lugar dónde ella lo había dejado. Besó su cuello mientras la dejaba guiar sus manos hasta que tomaron sus pechos. Quería ser tocada sin nada entre ellos y en ese momento su blusa le estorbaba tanto que quería arrancarla de su cuerpo.
Las manos de Elliot recobraron la vida y el atrevimiento que ella ansiaba. Ya no la dejó guiar sus movimientos y como si le leyera el pensamiento, puso sus manos debajo de su blusa. Piel con piel.
Suspiró.
Su corazón latía rápido y su cuerpo estaba quemando al ser tocada sin nada entre ellos. Los pulgares de Elliot deslizaron cuidadosamente su blusa y ella sabía que él se preguntaba cuánto más quería que avanzara. Iba a decirle que quería estar con él pero cuando acarició su mejilla con amor se estremeció.
—Liv —Elliot exhaló muy lento.
Ella no respondió. Siguió a la espera de que él llevara las cosas más lejos. Él movió su pulgar izquierdo sobre su pezón desnudo y ella intentó continuar respirando.
Su mano derecha descendió por su torso, hasta llegar sobre su muslo. Ella sabía hacia dónde se dirigía y se mordió el labio.
"¡Sí! ¡Tócame ahí."
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Sacrificio de Amor
FanfictionOlivia Benson regresa a su ciudad natal, New York, después de pasar los últimos 15 años de su vida lejos de ahí. Su hija adolescente de 14 años no estaba de acuerdo con mudarse pero no podía hacer nada al respecto ya que si quería conservar su placa...
