Capítulo 51

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Sábado por la mañana. Ya estaban los tres jóvenes y los dos adultos en un avión rumbo a Chicago. Emma, Abbie, la mejor amiga de esta y Eli iban sentados un par de filas delante de Liv y David. El viaje no era muy largo para suerte de todos pero querían aprovecharlo para dormir un poco más ya que la fiesta de Emma había terminado a las 2 de la mañana y luego de eso se habían puesto a recoger un poco todo en el subterráneo porque el trato era dejarlo impecable, tal y como lo habían encontrado. Se terminaron durmiendo casi a las 4 de la mañana y el vuelo salió a las 7 así que mucho no habían descansado.

Liv se sentía bastante cansada en las últimas semanas y la fiesta la tenía en off pero sacaba energías de ver a su hija tan feliz. David mantenía una sonrisa perfecta cuando estaba al lado de ella y no paraba de mirarla. Se sentía muy afortunado de que aceptara empezar una relación a pesar que sabía que estaba saliendo de una relación complicada ya que ella se lo había mencionado. Eli parecía un tronco, dormido profundamente. Las que no parecían con pilas descargadas eran Emma y Abbie lo cual era normal ya que no se habían visto en seis meses.

—¿En serio estuviste a punto de hacerlo con Matt en el baño? —preguntó Abbie susurrando para que nadie se enterara—. ¿Cómo fue? ¿Dónde estaba que no me dijiste al salir?

—No te iba a decir en ese momento —contestó Emma riendo, sonrojada—. Le pedí que me acompañara porque quería hablar con él sin tener que gritar ya que la música estaba fuerte y bueno...

—Una cosa llevo a la otra. ¿Pero tú lo paraste?

—Sí. Bueno los dos. No queremos que sea así.

—Llevan poco tiempo juntos como para hacerlo —dijo seriamente la joven—. ¡Liv se muere si se entera!

—¡Shhhhh! ¡No va a pasar! —le tapó la boca y miró hacia atrás intentando ver a su madre—. Amo a Matt pero no lo voy a hacer. No así.

—No soy santurrona pero ¡tienes 15!

—No va a pasar. ¿Bien?

—No me lo creo.

—Es en serio. No estoy preparada.

Ellas continuaron hablando entre susurros lo que quedó de viaje.

Apenas llegaron a Chicago, alquilaron un auto para ir a dejar a Abbie a su casa. Liv había quedado en eso con su madre. A la joven como a ella les costó mucho convencer a sus padres para que la dejaran viajar sola a New York pero se había comprometido con su seguridad y la regresaba sana y salva. Luego se dirigieron al hotel donde dejaron sus cosas y salieron a recorrer un poco de la ciudad ya que David la conocía un poco por negocios pero Eli no. Emma iba tomada del brazo de Eli unos pasos delante de Liv y David que iban tomados de la mano. A ella se le hacía raro ese contacto pero decidió no decirlo y no apartar a su novio.

La mañana se les pasó volando y antes de ir a almorzar fueron al antiguo precinto donde Liv trabajó hasta hace apenas 6 meses. Su corazón latía muy fuerte al recorrer las instalaciones. Por 15 años ese fue, al que con el tiempo, pudo llamar su hogar aunque nunca igual que Víctimas Especiales pero fue especial. Desde que ingresaron, los saludos empezaron para las dos Benson. Se notaba que madre e hija habían sido extrañadas en esa ciudad.

—Ya sabía yo que este precinto se vendría abajo sin mi presencia —bromeó Liv al ingresar a la oficina de Hank Voight y ver muchas carpetas en su escritorio. Era común verlo trabajar un sábado hasta incluso un domingo.

—¡Olivia! —se levantó de su silla aún incrédulo de verla en su oficina.

—¡Padrino! —Emma ingresó corriendo como cuando era una niña y se abrazó a él—. ¿Nos extrañaste?

Sacrificio de AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora