Capítulo 92

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Olivia empezaba a contar los días que le faltaban para intentar volver a recuperar su vida. Llevaba un mes y medio fuera del hospital y sólo le quedaban un par de semanas más de descanso médico. Casi estaba pasando su primer trimestre. Tenía trece semanas de embarazo y se había recuperado de su anemia por lo que ya le era permitido levantarse de la cama al no estar tan débil. Aún no había querido hablar con nadie con respecto a eso. Si no lo hablaba, quizás no podía ser real. Estaba por cumplir cuarenta y cinco años, era Capitana de su propia unidad, tenía una adolescente en casa y el padre de su bebé... pues no sabía qué relación existía entre ellos, así que no quería aceptarlo. No estaba entre sus opciones abortar pero seguía sin descifrar como se sentía al estar embarazada de nuevo.

Elliot se había instalado en el departamento de Olivia después de que la doctora le diera el alta voluntaria, una semana después de decirle del embarazo. Había intentado hablar con ella sobre eso, al igual que todos, y nada funcionaba. Decidió mudarse a su casa para cuidar de ella y de Emma, ella no estuvo de acuerdo pero eso no era algo que estaba en discusión. Escuchó con atención todos los cuidados que debía tener ella, supo que no podría hacerlo sola así que se convirtió en su enfermero. Además necesitaba estar cerca de Emma ya que le preocupaba todo lo que estaba sucediendo con sus hijos menores. Ambos estaban asistiendo a terapia y él se encargaba de llevarlos y recogerlos, siempre y cuando Liv estuviera tomando una siesta esas horas para que no necesitara nada. 

Emma había mejorado considerablemente en sus fisioterapias. Se había deshecho de sus muletas y ahora sólo utilizaba un bastón muleta para no recargar demasiado peso en su pierna. A pesar de todo, estaba feliz y luchando por salir adelante. Aceptó regresar al colegio para no levantar sospechas de su madre y que empezara a interrogarla hasta descubrir lo que pasaba. Por el momento estaba decidida a ocultárselo y convenció a todos para que nadie lo mencionara. Ir al colegio y ver a Matt era algo que la ponía nerviosa, tenían el mismo círculo de amistad y la mayoría había dejado de ser amigo de él para serlo sólo de ella, como si tomaran partido de un sólo equipo. La mayor parte del tiempo lo veía solitario y eso la destruía, sentía que le estaba quitando su vida.

—¿Cómo te fue en el colegio? —preguntó Elliot cuando ella subió al auto.

—Te dije que no era necesario que me recogieras —contestó sin mirarlo y de muy mal humor—. Podía tomar un uber a casa.

—Mal día.

—¿Quieres arrancar el auto antes de que alguien me vea aquí?

—Emma...

Ella se colocó los audífonos y él supo que la conversación había terminado por el momento. La psicóloga le había dicho que no debe presionarlos a hablar con él.

Él la miraba cada que le tocaba parar por el semáforo en rojo. Emma estaba evitando su mirada pero en su visión periférica podía ver que él tenía una expresión cada vez más angustiada.

"Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, convirtiéndose en insomnio, tristeza, nudos en la garganta y poco a poco nos va destruyendo."

Emma recordó las palabras de su psicóloga. Le decía que tenía que ser más abierta con sus sentimientos, que no hablarlo no iba a desaparecerlo y llevaba semanas insistiendo en que hablara con su madre sobre ello y con el mismo Elliot para empezar a afrontar su nueva realidad. Apagó la música de su celular y quitó sus audífonos.

—Te repetí mil veces que no vinieras por mí.

—Emma, no dejaré que tomes un uber a casa con la situación en la que estamos —soltó el aire, cansado—. Alex no puede recogerte hasta la otra semana por cosas de su trabajo.

Sacrificio de AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora