Luisita dio un último beso a sus hermanos y salió del cuarto en silencio para no despertarles. Casi no había tenido tiempo de procesar todo lo que había pasado, la crisis de Ciriaco, el encuentro con Amelia.
Amelia.
Apenas podía creer que, después de una semana sin saber nada de ella, la morena hubiese acudido a su casa sin dudar. El mensaje era escueto, apenas contenía información y aún así Amelia fue... Y después pasó lo que pasó. Lo ocurrido había desconcertado a Luisita, era obvio que había una atracción casi incontrolable entre ellas, pero lo que le descolocaba fue la huida, otra vez, de Amelia. ¿A qué tenía miedo? Las dos se habían mostrado vulnerables, se habían roto y habían dejado que la otra sostuviese sus trozos, habían alcanzado un grado de intimidad que ni ellas mismas eran conscientes.
Consultó el reloj, no eran ni las once de la noche, podría llamar a Marina y contarle todo lo que había pasado, igual podría pasar la noche con ella pensó.
LUISITA [22:36]
Marina, estoy sola en casa, bueno con los peques
Y tengo una botella de tu vino favorito ¿te vienes?
Necesito hablar contigo.
MARINA [22:40]
¿Has dicho vino? En un hora estoy.
Espero que todo esté bien.
A las doce menos veinte de la noche, Marina llamó a la puerta de los Gómez.
- Mira lo que tengo - Le mostró una botella de tequila nada más abrir la puerta.
- ¿Eso quiere decir que nos vamos a emborrachar? - Le indicó que pasara al salón.
- Esto quiere decir que vamos a dejar que la noche fluya.
- Qué raro que siendo viernes no estés de fiesta ¿no?
- ¿Con quién, Luisita? Si no tengo amigas ni rollos ni nada de nada. En verdad has evitado que viese "El diario de Noa" por décima vez.
- ¿Sigues obsesionada con esa película?
- Sigo obsesionada con el amor intenso. - Rio.
- Ponte cómoda que voy a prepararlo todo.
- ¿Tú cómo estás? ¿ Por qué necesitas hablar?
Luisita hizo una pausa dramática y miró a Marina con cara de circunstancia.
- ¡Madre mía!¡Madre mía!¡Madre mía! Es que no puedo con el surrealismo de mi vida, te lo juro, es que no puedo, es que me lo llegan a decir hace dos días y no me lo creo, es que me va a dar algo, de verdad.
- Te llegan a contar ¿el qué?
- Que Amelia vendría a casa.
- ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Amelia ha estado aquí? - Luisita asintió con la cabeza. - Trae ya esas copazas de vino que me tienes que contar todo con detalles pero... sé breve
- Cómo te voy a contar todo con detalles y ser breve a la vez. - Se burló.
- Imagina que estás en twitter.
- ¡Qué boba eres! Bueno, intentaré ser rápida. - Le entregó una de las copas, cogió aire y comenzó a hablar de forma atropellada.
- A Ciriaco le dio una crisis, una crisis de las tochas, de las que se autolesiona, que se empezó a golpear en la cabeza y te juro que yo creía que le daba algo a él y a mí. El caso es que no sabía qué hacer, Ciriaco cada vez estaba peor, Catalina estaba llorando porque Ciriaco le había pegado y yo estaba en medio de los dos a punto de colapsar, así que la llamé, la llamé porque fue la primera persona que me vino a la cabeza, porque es psicóloga y porque Ciriaco la adora. La llamé y para variar no me contestó entonces le mandé un whatsapp diciendo que viniera que era urgente y le envíe la ubicación, así a lo loco. Te juro que pensé que no vendría, cómo iba venir después de casi una semana sin saber nada de ella y que no me ha contesto al puto mensaje, pero cuando más lo daba todo por perdido, cuando más desesperada estaba apareció. Apareció y ayudó a Ciriaco y me ayudó a mí. Marina APARECIÓ. - Terminó casi sin respiración, bebió un trago de vino y miró a su amiga expectante - ¿Qué me dices?
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Kintsugi
RomanceEl kintsugi es la práctica de reparar fracturas de la cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Amelia y Luisita tendrá...
