Amelia había decidido pedir algo de comer antes de que llegara su madre, no estaba de ánimos para cocinar apenas había podido dormir aquella noche y seguía agotada. Miró el reloj de la cocina, Devoción estaría a punto de llegar.
Le sorprendía como podía cambiar la vida, hace más de un año hubiese estado emocionada por este momento, por el reencuentro con su madre, sin embargo, ahora, lo último que quería era ver su cara. No tenía nada de qué hablar con ella.
Sonó el timbre de la entrada, Amelia tomó aire y abrió la puerta.
- Hola hija. - Devoción parecía haber menguado más desde la última vez que la vio.
¿Qué tipo de vida está llevando? pensó Amelia cuando la vio con su chaqueta de entretiempo beige que siempre se ponía pero que ahora le sobraban un par de tallas.
- Hola, pasa. - Le indicó que entrara hasta el salón. - He pedido comida, estaba muy cansada para cocinar.
- Me parece perfecto, hija. - Devoción entró con miedo de invadir el espacio de Amelia, observó el salón de arriba a bajo.
- Lo sé, no está muy decorado.
- Tú siempre has sido de pocas cosas.
- Siéntate mientras preparo la mesa - Le indicó el sofá. - Luego si quieres te enseño la casa aunque es muy pequeña.
- Para ti está bien ¿no?
- Sí, perfecto. - Respondió mientras colocaba los platos.
- ¿Cómo estás? - Se atrevió a preguntar su madre.
Llevaba todo el tiempo queriendo conocer el estado de su hija, asegurarse de que estaba bien, de que Madrid había sido una buena decisión.
- Estoy que no es poco. - No pudo decir nada más porque era la verdad.
- Poco a poco.
- Poco a poco. - Repitió la morena.
Una vez que terminó de poner la mesa, Devoción tomó asiento seguida de Amelia.
- Has pedido arroz al horno - Sonrió su madre.
- Sigue siendo tu plato favorito ¿no?
- Sí, hace tiempo que no lo como. - Intentó hacer memoria. - Desde que viajamos a Valencia ¿te acuerdas?
- Sí, el último viaje que hicimos con Alex, que se empeñó en ir a la exposición de Harry Potter.
Se quedaron en silencio recordando aquel viaje, la emoción de Alex viendo el atrezzo de las películas de la saga. En aquella época ya se metían con ella en el colegio y nadie se dio cuenta. Lo mantuvo en silencio más de un año ¿por miedo? ¿vergüenza? Nunca lo supieron.
- ¿A qué has venido? - Preguntó Amelia saliendo de aquel recuerdo. -¿Está todo bien con papá?
- Sí, bueno, ya sabes como es, desde lo de... - Le seguía costando decir aquella palabra. - Alex, no levanta cabeza.
- Pues como todos. - Dijo asqueada.
- Entiendo que no quieras saber nada de tu padre, no se ha portado bien contigo.
- Bien es poco, mamá. ¿Se sabe algo del juicio?
- Aún no ha salido la sentencia, pero el abogado cree que tenemos posibilidades, se han dado ya varios casos de colegios que han sido denunciados en Alcorcón, Sabadell, son de los más sonados por las indemnizaciones.
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Kintsugi
RomantiekEl kintsugi es la práctica de reparar fracturas de la cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Amelia y Luisita tendrá...
