Capítulo 59

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- No te vayas. - Le volvió a decir ante la incredulidad de Luisita.

- Amelia pero... - No sabía qué decir ni qué hacer. En ningún momento se esperaba aquellas palabras.

- Luisi, estoy enamorada de ti aunque creo que eso ya lo sabes, soy bastante obvia... - Rio nerviosa. - ...y me encantaría poder darte un discurso típico de amor, pero es que no tenía ninguna intención de declararme y menos cuando me enteré que te ibas a Barcelona, pero es que todo me lleva siempre a ti. Y veo a Ciriaco como va superando poco a poco sus miedos, como está aprendiendo a amar con nueve años y yo me siento así. Siento que estoy aprendiendo a amar de nuevo y que tú me estás enseñando a quererte pero... - Tragó saliva. - ...no sé en qué momento todo se rompió, porque... - Titubeó, la sinceridad comenzaba doler. - ...porque yo creí que tú también sentías algo por mí, creí que, bueno, que nos podríamos querer, que tu podrías acabar enamorándote de mí porque la atracción que tenemos es más que evidente ¿no?  

Luisita hizo una amago de acercamiento, quería abrazarla, agarrarla de la mano o algo pero Amelia mantuvo la distancia.

 - No, no te acerques porque si ahora mismo me tocas aunque solo sea un poco pueden pasar dos cosas o que me rompa a llorar o que te bese. - Hizo una pausa. - O las dos. Dices que tienes miedo a decepcionarme pero es que eso no va a pasar, no me puedes decepcionar y seguro que estás pensando que yéndote a Barcelona me estás decepcionando y no, a mí  no me decepcionas, evidentemente no quiero que te vayas porque entonces no estaría aquí plantada hablando sin parar y  sin sentido, pero si tú has decidido que te quieres ir es porque tienes tus motivos, y ya te dije que no me tienes que dar nada porque no me lo tienes que dar, pero es que te lo tenía que decir... No quiero que te vayas ni a Barcelona ni de mi vida y sí, sé que estoy siendo muy egoísta diciéndote  esto pero  no quiero que el hecho de que yo esté enamorada de ti influya en tu decisión de irte, así que no te vayas... pero vete. 

Esta vez fue ella quien se acercó, le dio un beso en la mejilla y se marchó con Ciriaco sin esperar una respuesta por parte de Luisita ya que ya  la daba por hecho que Luisita regresaría a Barcelona.

La vio marcharse y no pudo hacer nada, apenas era capaz de respirar, le temblaban las piernas y la vida. Todas y cada una de las palabras pronunciadas por Amelia eran como hermosas rosas cuyas espinas se clavaban en su piel, sentía su aroma pero también el dolor de lo bonito. Amelia le acababa de decir lo que llevaba tiempo deseando escuchar, sin embargo, tenía razón en una cosa; su vuelta a Barcelona no iba a cambiar, no podía cambiar. Durante todo el discurso mantuvo las lágrimas al borde de los ojos, en las últimas semanas, Luisita se había vuelto una funambulista de las emociones, no obstante, el corazón le dolía y un inmenso peso se instaló en sus hombros.

María que había estado observando la escena desde la distancia se acercó cuando vio a Luisita tambalearse, en ese instante, Luisita recibió un mensaje: su hermana Lola le mandaba una foto de Nico ingresado en el hospital.

LOLA [17:55]

Te echa menos, tiene muchas ganas de verte.

No pudo más, una lágrima resbaló por su mejilla, María vio la foto.

- No me lo puedo creer...- Soltó indignada.

Luisita dio un respingo, no la había sentido llegar.

- ¿Por? 

- No ha cambiado nada nuestra hermana, sigue igual que siempre. - En su voz se notaba la resignación.

- ¿Por qué dices eso?

- ¿Qué ha pasado con Amelia? 

- Nada.

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