- ¿Dónde te has metido? - Preguntó Luisita nada más ver a Amelia entrar en el cuarto de Nico,
- Estaba con tu hermana, te he traído un café aunque creo que estará frío. - Contestó apurada mientras le ofrecía el vaso. - ¿Cómo está? - Señaló a Nico con la cabeza.
- Se quedó dormido a los pocos minutos, estaba agotado.
- Es normal, estar aquí cansa mucho,
Luisita, que seguía en la cama con Nico en su regazo, estiró la mano para que la morena se acercara a ella y así poder abrazarla por la cintura.
- ¿Tú cómo estás? - Quiso saber la rubia.
- Pues no lo sé... me llamó mi madre.
- ¿Para qué?
- No sé, me dijo que habían vuelto al hospital para ver cómo estaba.
- Eso es una buena señal, Amelia - Dijo ilusionada. - Tu madre está intentando acercarse.
- No sé yo, Luisi, hay algo que no me cuadra...
- ¿El qué no te cuadra?
- Todo, que vaya mi padre, que tardaran dos días en venir a verme... no sé...
- Creo que lo estás complicando más de lo que es, tus padres quieren enmendar su error y esa es su forma de hacerlo.
- Pues si es lo que pretenden no van por buen camino.
- Algún día los tendrás que perdonar ¿no?
- Sí pero perdonar no significa aceptarlo todo.
Vio el dolor en sus ojos y la frialdad en su rostro, supo que no habría vuelta atrás. Amelia ya había decidido dónde colocar a su familia en su vida.
- ¿Le dijiste que estabas aquí?
- No y quiso saber cuándo volvería.
- Una muy buena pregunta. - La miró con curiosidad.
- ¿Tú también quieres saberlo? - Preguntó divertida.
- No estaría mal para hacerme una idea de cuando tiempo voy a tenerte.
- Tenerme me vas a tener siempre. - La besó.
- Y tú a mí. - respondió risueña - ¿Cuándo te vas?
- Mañana por la mañana. - Luisita hizo un puchero. - Quiero ver cómo está Marta, la dejé bajo la supervisión de Natalia pero me preocupa mucho.
-¿No avanza?
- Me temo que no y yo cada día me siento más inútil, no sé qué hacer, creo que este caso me supera.
- Esa es la sensación que te da pero seguro que lo estás haciendo genial.
- ¿Y si no lo estoy haciendo bien? ¿Y si fracaso? La última vez que estuve con ella me dijo que iba volver a intentarlo.
- ¿Suicidarse?
Amelia asintió alicaída, tras ver su gesto de tristeza, Luisita tiró de su camiseta para que se agachase y poder darle un beso.
- Pero sí te lo dice igual es porque no lo quiere hacer ¿no?
- No, Luisi, eso es un falso mito, se cree que la gente que se suicida lo hace de repente, sin avisar pero la mayoría de las veces los suicidios van precedidos de signos de advertencia verbal o conductual, que hay casos que no se prevén pero Marta ya lo ha intentado, fue planeado y ahora su situación es mucho más delicada, ha perdido a su madre por culpa de su padre y no quieren que esté con su abuela, la van a separar de su única familia. No ve salida.
ESTÁS LEYENDO
Kintsugi
RomanceEl kintsugi es la práctica de reparar fracturas de la cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Amelia y Luisita tendrá...
