- ¿Mi historia? - Dijo pensativa.
- Eso he dicho.
Luisita se quedó absorta mirando el horizonte varios segundos mientras Amelia esperaba paciente a que le relatara aquella historia.
- La primera vez que la escuché fue en un capítulo de Anatomía de Grey, recuerdo que fue un episodio que me gustó mucho, en verdad, era una friki de Anatomía. - Dijo riéndose. - Y de todas las series de hospitales, pero siempre he asociado esa canción con Anatomía aunque sí que tengo una historia con ella. - Hizo una pausa para coger aire.
- Con quince años fui a un campamento de verano donde conocí a Estrella, era un año más pequeña, congeniamos enseguida, prácticamente pasábamos todo el día juntas. Es verdad que estaba extremadamente delgada, pero creía que era del metabolismo, lo típico no. Un día, justo después de comer, fui al baño y me la encontré vomitando, me dijo que algo le había sentado mal y yo la creí. - Se detuvo unos segundos.
- Al día siguiente la volví a pillar, pero esta vez vi como se provocaba el vómito metiéndose los dedos, recuerdo que me sorprendió la facilidad con la que lo hizo, apenas se había introducido los dedos y ya estaba vomitando. A partir de eso, comencé a observarla, a vigilar sus movimientos, descubrí que solo vomitaba cuando no podía esconder la comida que nos daban, que por las noches, cuando todos dormíamos, salía a correr durante horas. Día a día fue perdiendo peso, su aspecto iba desmejorando, se le marcaban los costillas y los huesos de la cadera. - Recordar aquello seguía removiéndola.
- No sabía como podía sostenerse en pie, intenté hablar con ella, le conté todo lo que había visto y le dije que necesitaba ayuda, pero no quería ayuda. Me acuerdo que me tiró un vaso que tenía a mano y me gritó que dejará de meterme en su vida, que no era nadie. Aún así, insistí día tras día, hablé con los monitores, con mis compañeros pero no sirvió de nada. - Se vio obligada a frenar las lágrimas que comenzaban a brotar.
- Estuvimos en ese campamento un mes, al terminar le pedí su número, quería estar en contacto con ella, hablar con sus padres, avisar de su situación, me dio un número falso. A los pocos meses, me encontré con uno de los monitores y me dijo que Estrella había muerto. Al enterarme me pasé varias semanas con esta canción en bucle, pensando en qué había hecho mal, en cómo podía haber salvado su vida.
Al terminar Luisita tenía los ojos llorosos y la voz rota de aquel recuerdo, de ese mes de impotencia, de dolor y de perdida.
- Lo siento mucho, Luisita.
- No pasa nada. - Forzó una pequeña sonrisa y se limpió las lágrimas.
- No pude salvarla.
- Eras muy joven, ella necesitaba ayuda profesional.
- Lo sé pero duele igual.
Amelia apretó su mano.
- ¿Y tú? - Preguntó Luisita intentando romper aquella tristeza.
- Yo ¿qué?
- Tu canción favorito ¿cuál es?
- "She used to be mine"
- ¿La del musical?
- Esa misma.
- Pues venga, ponla. La compartes conmigo ¿no?
- Faltaría más. - Amelia le volvió a dar uno de los casco.
- Ahora cierra tú los ojos. - Luisita le quitó al móvil, buscó la canción y cuando vio que tenía los ojos cerrados le dio al play.
De nuevo, unos acordes de piano se abrieron paso en el ambiente, Amelia contuvo la respiración en cuanto escuchó la voz de Sara Bareilles, sintió su corazón encogerse, la letra de la canción se la atragantaba y aquella bola de palabras le presionaba el pecho provocándole una punzada de dolor. Al terminar, sin decir nada, se limpió las lágrimas de sus mejillas y respiró profundo. Luisita al verla, la rodeó con el brazo y la acercó para darle un beso en la mejilla.
ESTÁS LEYENDO
Kintsugi
RomanceEl kintsugi es la práctica de reparar fracturas de la cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Amelia y Luisita tendrá...
