— ¡No queríamos que Matty se sintiera mal por eso!— dijo Katrina muy alterada—, ¡Lo que pasó no fue su culpa!
— Matty nunca está aquí, no tenía caso preocuparlo— dijo el padre.
— Salgan los dos ahora— les dijo Issac muy molesto—. Es más que obvio que como padres son un fracaso.
Los dos salieron de ahí rápidamente sin cuestionar nada, probablemente por temor a hacerlo enojar más. Cerraron la puerta. Issac invitó a Matty a sentarse. Él lo hizo sin saber bien qué pasaba. Observó a su hermano fijamente. Issac suspiró.
— No he estado muy al pendiente de ti— le dijo más tranquilo—. De verdad lo lamento. Pensé que como te veías feliz todo estaba bien pero... no es así. No volverá a pasar. Te lo prometo.
— ¿Qué pasó con Bryce?— le preguntó Matty con impaciencia.
Issac lo miró unos segundos antes de hablar, como si dudara en abrir la boca. Toda esa situación le parecía muy complicada.
— Después del accidente, Bryce terminó muy lastimado físicamente— le dijo—. Tanto que para salvarle las piernas se sometió a muchos procedimientos que fueron complicados y lo mantuvieron lejos de casa. Pero volvió cuando tú tenías 3 años. Descubrimos entonces que estar contigo le afectaba de manera anormal... él tenía mucho miedo cuando te le acercabas.
— ¿Yo le daba miedo?— preguntó Matty con inquietud.
— No tú exactamente, es sólo que él... temía que lo del accidente se volviera a repetir. Estaba paranoico todo el tiempo pensando en que te podría pasar algo malo y... no era normal. Parecía loco. Recomendaron alejarlo y eso hicimos. Pasó el tiempo pero no mejoró. Todo iba bien con él siempre y cuando no aparecieras por ahí. Así que comenzamos a evitar que estuvieran cerca. Hasta que una vez tuvo un ataque de ansiedad, no sé si lo recuerdas pero él hasta se arrojó al suelo para alejarse de ti...
— Lo recuerdo— admitió Matty.
— Después de eso no volvió en algún tiempo. Estar lejos de aquí le ayudaba mucho. Luego de la cirugía él quedó bien y podía vivir normalmente siempre y cuando no estuvieras cerca. Pensé que mis padres te lo contaron y por eso te mantenías lejos de él.
— Nunca mencionaron nada— dijo Matty con pesar—. Me alejaba porque Bryce me rechazó muchas veces y pensé que me odiaba por arruinarle la vida.
— Tú no le arruinaste la vida— dijo Issac mientras se acercaba a abrazarlo—. El accidente no fue tu culpa y no te odia, simplemente algo en su mente cambió ese día y no está bien desde entonces... ¿Por qué nunca me dijiste lo que pasaba?
— Parecías ocupado— dijo Matty mientras lo abrazaba y sentía ganas de llorar—. No quería molestarte.
— Tú nunca serías una molestia— le dijo Issac mientras se separaba y lo miraba—. Eres mi hermanito.
Matty no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas. Issac lo abrazó.
— No te preocupes— le dijo—. Bryce se irá de aquí. Debería estar en una institución mental donde pudieran ayudarlo a mejorar y cuidarlo bien pero mi mamá se niega a que...
— ¡Él no puede ir a uno de esos sitios horribles!— dijo Matty alterado mientras se separaba de Isaac y lo miraba con su carita cubierta en lágrimas—, ¡No se merece que lo internen ahí!
— Matty, Bryce no está bien...
— ¡Él salvó mi vida, no puedes hacer que se lo lleven sólo porque no me quiere!— le rogó Matty.
— No es sólo por eso. Su vida es un desastre, estaría mejor ahí que por aquí causando lástima. La única razón por la que no lo he metido a uno es porque la institución mental más cercana está a cinco horas de aquí y si su nombre llegara a aparecer en el libro dorado sería terrible no poder llegar a tiempo. Aunque no creo que eso pase. Nunca ha sucedido que en el libro aparezca el nombre de dos personas de la misma familia en periodos tan cortos de tiempo. Conmigo ahí ya es suficiente probablemente...
— No dejes que lo metan ahí— dijo Matty muy triste—, ya ha sufrido demasiado... por favor. Por mí.
Issac jamás había podido negarse a su hermanito y en ese momento tampoco pudo. Suspiró resignado.
— Bien— dijo—. Pero se irá a la casa del abuelo en cuanto pueda.
Matty simplemente asintió con la cabeza.
Después Issac se acercó a la puerta. La abrió y estaba por salir cuando se detuvo. Miró a Matty.
— No quiero que Bryce sea malo contigo— le dijo—. Así que aléjate de él si lo ves, ¿De acuerdo?
Matty asintió. Issac salió después de eso. Matty se quedó ahí simplemente pensando en todo. No podía creerlo. No sabía si debía sentirse bien o mal porque procesar todo eso le estaba costando trabajo. Había pasado toda su vida pensando que Bryce lo odiaba y se lo merecía cuando realmente le temía a causa del accidente. No había entendido bien cómo pero parecía una especie de enfermedad mental o síndrome que sólo le pasaba si él estaba cerca.
Parecía demasiado inverosímil. Pero explicaba demasiadas cosas. Para Matty todo eso le pareció demasiado, la situación lo superaba y se sentía tan mentalmente cansado que cerró los ojos y deseó no existir. En algún momento se quedó dormido. Cuando despertó lo cubría una frazada y la chimenea iluminaba el lugar de colores cálidos. Se levantó del sofá y salió de ahí directamente a su habitación. Buscó la caja donde guardaba sus cosas importantes. Metió la carta que escribió ahí. Regresó a la biblioteca y se acercó a la chimenea. Respiró profundamente un par de veces y después arrojó la caja al fuego. La vio consumirse junto a su contenido lentamente. La vio volverse cenizas junto a sus sentimientos. Junto a tantos años de culpa y remordimiento. Saber eso lo liberaba.
Pensó que quizá con un poco de suerte podría superar a Bryce ahora que ya no tenía encima el peso de la culpa. Nada de lo que pasó tenía que ver con él. Sólo era mala suerte. Y saber que Bryce no iría a un psiquiátrico también le daba paz. Quizá no podría ayudarlo a recuperar su salud física y mental pero sí podría hacer que no terminara ahí y que tuviera un poco de libertad aunque fuera sólo para ir a embriagarse a los bares.
Después salió de ahí y fue a la cocina. Se encontró con Dylan y un delicioso olor a tarta recién hecha.
— Huele muy bien— dijo.
Dylan lo observó.
— Espero que a todos les guste— dijo con timidez.
— Claro que sí— le dijo Matty de buen humor—. Mi hermano particularmente va a amar tu comida.
— ¿De verdad lo crees?— le preguntó Dylan con duda.
— Por supuesto. Issac ama las tartas— dijo Matty mientras se acercaba a mirarlas. Las contó—. Sobra una... ¿Es para Bryce?
— La tarta de manzana es su favorita— dijo Dylan.
— Qué bien. Espero que la disfrute— dijo Matty.
— Quizá podrías llevarle su cena después— le dijo Dylan—. No sé por qué no quiere comer aquí con nosotros pero... le gustará la tarta.
Matty recordó lo del día anterior, cuando Bryce se acercó a la mesa en el desayuno y se sentó con ellos. Se fue y él creía que era por los reclamos de sus padres pero realmente fue porque lo vio ahí y se alejó de él como siempre para evitar la ansiedad. Aún así en lo de la otra cena y en lo de esa mañana Bryce no se había alejado de él bruscamente... quizá si estaba ebrio, pensó.
— De acuerdo— le dijo a Dylan—. Le llevaré la cena.
Pensó que como ya no le afectaría el desprecio de Bryce podría hacer eso sin dificultad. Después de todo, ya lo había superado. O eso deseaba creer.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
