El sangrado tardó en detenerse. Matty se angustió un momento por eso pero cuando se detuvo se sintió mejor. Aún así su nariz estaba congestionada. Pensó en que si Bryce se cayó tal vez estaba herido. No quería ir a buscarlo porque no deseaba ser golpeado de nuevo sin embargo no podía dejarlo así. Su madre se preocuparía si algo le pasaba. Convencido de eso, salió lentamente de su habitación y fue a la de Bryce. Abrió la puerta que rechinó brevemente. Estaba muy oscuro ahí porque Bryce nunca recorría las cortinas. Aún así las siluetas de las cosas eran distinguibles. Le pareció verlo sobre la cama. Cerró la puerta en caso de que Bryce quisiera gritarle cosas. Si el señor que los ayudó seguía cerca, él no quería que lo supiera. No tanto por sí mismo sino por su madre. A ella le importaba la reputación de la familia así que él no iba a empeorar eso.
Como no quería arriesgarse a que lo golpearan de nuevo, no se acercó mucho.
— ¿Bryce?— dijo.
No obtuvo respuesta.
— Si estás herido debes decirme— dijo con inquietud—. No te llevaré yo al hospital, descuida. Lo hará alguien más.
Pero no le respondió. Se acercó más. Tanto que estuvo al lado de su cama. Le pareció que su hermano estaba acurrucado ahí.
— Sé que puedes hablar, me han contado que hablas con muchos— dijo Matty—. No quiero que hables conmigo, sé que no quieres, sólo confirma que te encuentras bien... ¿Bryce?
Se inclinó y de cerca sí pudo verlo. Bryce tenía una expresión de dolor terrible en la cara. Estaba abrazando sus piernas y sus lágrimas bajaban como si no pudiera detenerlas. Eso asustó mucho a Matty. Su primer instinto fue tocarlo para calmarlo pero recordó que probablemente su hermano estaba así por su culpa. Porque él estaba ahí. Pero tampoco podía irse así nada más.
— No... no llores— le dijo sintiéndose muy consternado—, me iré si no quieres verme... pero llamaré a alguien más para que te revise... Litzy está abajo y creo que la conoces... dijo que compras pinturas en la ferretería de su familia... ¿Está bien si le pido que vea si te encuentras herido? No es una desconocida... o podrías esperar a que mamá regrese pero no sé si tardará y...
Después no supo qué más decir. Suspiró. Decidió irse. Se acercó a la puerta. La abrió y estaba por salir cuando Bryce habló.
— Matty...— dijo en un susurro que fue apenas entendible para el joven—... no llores.
Estaba llorando así que no pudo decir más entre sollozos. Matty escuchó aquello y no entendió nada. Cerró la puerta muy confundido y se acercó un poco.
— ¿De qué hablas? No estoy llorando, tú estás llorando— le dijo—, ¿Estás ebrio otra vez? ¿Y tan temprano?
Suspiró. Recordaba cuando aquella vez su hermano hasta lo abrazó porque estaba ebrio. Eso explicaba por qué todo lo de ese día había sido muy raro. Se acercó más.
— Está bien que me acerque, ¿No?— le dijo—. Estás ebrio así que no importa.
Se sentó en el suelo pero junto a su cama. Recargó su cabeza en la orilla de su cama. Se sentía cansado.
— Para estar herido e incapacitado, de verdad golpeas duro— dijo Matty—. Creo que tendré un moretón en donde me golpeaste. Al menos debiste hacerlo en el mismo lado donde Issac me golpeó. Ahora tengo ambas mejillas moradas.
Bryce no le contestó aunque ya no parecía estar llorando.
— Lo bueno de eso es que ahora Issac me odia tanto como a ti— dijo—. No eres el único. Creo que de verdad lo lastimé con lo que dije. No va a poder perdonarme nunca. Pero está bien. Puedo manejar el odio. Tú me has odiado toda mi vida y mírame, estoy bastante bien. Voy a terapia y no puedo salir con nadie gracias a eso pero... podría estar peor. Podría ser como tú.
Suspiró. De verdad se sentía mal.
— ¿Has tratado de ir a terapia? Es algo bueno— continuó—. Muy útil. Aunque complicado. Aún ahora no me han ayudado a superar mi trauma. No sé si lo entiendas pero yo no puedo sentirme atraído por nadie. Y eso es terrible porque quedarme solo el resto de mis días no está en mis planes. Quiero casarme y tener hijos... probablemente eso no pase nunca... ¿Cómo manejas tú la soledad? Porque parece que estás bien con eso... yo no podría estar solo. No quiero. Me da miedo.
Sintió ganas de llorar. Entonces de la nada sintió los brazos de Bryce rodear su cuerpo. No podía verlo, su hermano debía seguir en la cama pero sí veía sus brazos sobre su pecho.
Su corazón latió agitado aunque se tranquilizó un poco cuando recordó que Bryce debía estar ebrio.
— ¿Qué tan ebrio estás? Porque si es así...
Entonces notó que esos brazos que lo abrazaban temblaban. Pero mucho.
— ¿Bryce?— dijo muy angustiado.
— Matty... no llores— le susurró Bryce.
— No lloro. Estoy bien... en cambio tú no lo estás para nada— dijo y apartó sus brazos de él.
Iba a alejarse cuando Bryce nuevamente lo sostuvo y esta vez con más fuerza. Rodeaba su cuello.
— Bryce, esto duele— le dijo.
Pero Bryce no lo soltó. Sólo le volvió a pedir que no llore y lo aplastó con más fuerza. Respirar comenzó a costarle trabajo.
— No... no respiro— dijo Matty con trabajo.
Miró hacia la puerta pero como la cerró nadie le abriría si trataba de gritar. Además no podía hacer eso siquiera, Bryce estaba aplastando su garganta. Se quedaba sin oxígeno así que comenzó a tratar de patalear y golpear las manos de Bryce pero no consiguió que lo liberaran. Para hacerlo peor su nariz comenzó a sangrar de nuevo. Menos podía respirar. Se ahogaba lentamente. Pero dejó de tratar de evitarlo. Decidió que estaba bien. Si moría todo se arreglaría. Bryce ya no volvería a temblar o llorar de miedo de nuevo. Además la única persona en el mundo que podía quitarle la vida era él porque fue quién lo salvó antes. Si Bryce quería matarlo entonces estaba bien. Sin contar con que Matty sabía que su mente estaba tan transtornada que quizá jamás se acomodaría. Tal vez nunca dejaría de sentirse atraído por Bryce, su propio hermano. Pensó que estaba bien morir. Si jamás iba a poder vivir como alguien normal entonces no quería su vida. Dejó caer sus brazos y simplemente esperó a no tener nada de oxígeno. Cerró los ojos y deseó que la muerte le llegara rápidamente.
Cuando los abrió de nuevo estaba en su cama. Había mucha luz y todo a su alrededor daba vueltas. Entonces vio la cara de su madre.
— ¡Matty ya despertó!— dijo Katrina exaltada.
Vio más caras. Una era la de Issac y otra la de su padre. Trató de levantarse pero Issac se lo impidió.
— Quédate acostado— le dijo—. Tienes conectada la intravenosa, si te mueves te lastimará.
Matty no entendió de qué le hablaban.
Su madre sostuvo su mano derecha mientras parecía muy afligida.
— No te preocupes bebé, todo estará bien— le dijo ella con dulzura.
— Sí, Bryce no volverá a hacerte daño de nuevo— le dijo su padre.
Entonces Matty recordó lo que pasó.
— ¿Bryce está bien?— dijo alterado—, ¡Se cayó y traté de ayudarlo porque no podía levantarse y...
— Tranquilízate, no te hace bien exaltarte— le dijo su padre.
— ¿Dónde está Bryce?— dijo Matty con temor.
Todos lo miraron. Matty sintió miedo. No quería imaginar lo peor pero no podía evitarlo.
— Díganme dónde está Bryce— insistió.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
