130. Regalo

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Pusieron una mesa cerca del sofá donde Dylan estaba. Después llevaron muchas cosas para comer.

— Listo, come todo lo que quieras— le dijo Katrina a Dylan—, te sentirás mejor luego de...
— Tomaré un panecillo— dijo Issac y lo hizo.

Luego empezó a comer como si tuviera mucha hambre.

— ¿Quieres que te traigan café?— le preguntó Katrina—, porque sólo hay té. A Dylan no le gusta el café.
— ¿Por qué no?— dijo Issac mientras comía—, el café me ayuda mucho en las mañanas... ¿Pueden traerme algo más? Quiero comida.
— Hace como una hora que desayunaste— le dijo ella.
— Tengo mucha hambre ahora por alguna razón— dijo Issac.

Katrina ordenó que fueran por algo más. Así fue como Issac terminó con varias cosas saladas a su alrededor. Dylan lo observó comer muy sorprendido porque de verdad parecía muy hambriento.
Matty apareció en ese instante. Observó todo con mucho interés.

— ¿No acabamos de comer hace un rato?— preguntó.
— Tengo hambre de nuevo— dijo Issac mientras se comía unas galletas.
— Sí pero la combinación de alimentos que tienes ahí son aberrantes— le dijo Matty.
— Estoy de verdad muy hambriento— dijo Issac—, ¿Ustedes están bien?
— Sí pero te robaré una galleta— le dijo Matty, luego miró a Dylan—, ¿Por qué te ves pálido?
— Se cayó cuando daba un paseo— dijo Katrina.
— ¿Cómo es que ya les pasaron tantas cosas siendo tan temprano?— dijo Matty.
— Algunos somos personas activas— dijo Issac mientras comía.
— Yo sólo avancé un poquito en mi tejido desde la mañana— dijo Matty pensativo.
— ¿Sabe tejer?— le preguntó Ken muy sorprendido.
— Tomé un curso de tejido— dijo Matty.
— Pensé que ese curso lo tomó Bryce— dijo Katrina.
— ¿Cuántos cursos nos obligaste a tomar?— le dijo Issac.
— Quería que fueran adultos independientes— dijo Katrina—. Sobre todo porque su padre es un inútil. No puede hacer nada sin ayuda.
— Papá se enojaría mucho si te escuchara decir eso— dijo Matty.
— Él no está aquí— dijo Katrina.

Entonces uno de los hombres del servicio llegó corriendo.

— El señor Cassell acaba de llegar— dijo y después se retiró.

Todos ahí intercambiaron miradas.

— Lo invocaste— le dijo Issac a Matty.
— ¡Eso no fue mi culpa!— le dijo Matty.

Issac tomó un panecillo y le dio una mordida. Aún cuando estaba comiendo mucho, sentía que no era suficiente y no entendía por qué.
Su padre entró al salón en ese momento. Observó a todos. Vio que Dylan y Issac tenían una mesa frente a ellos con comida. Se acercó aunque realmente no quería.

— Issac, sigues aquí— le dijo.
— Esta es mi casa— dijo Issac mientras tomaba un pastelito y lo ponía al lado de sus huevos con tocino.
— ¿Por qué tu plato es un desastre?— le dijo él mientras se acercaba.
— Tuvo un ataque repentino de hambre— dijo Matty.
— Es asqueroso— dijo él, luego miró a Dylan—, ¿Qué hace él aquí?

Dylan se encogió un poquito y desvió su mirada a la mesa con miedo. Issac se dio cuenta de eso.

— Padre, síentate a mi lado— le dijo.

Él se sentó cerca de Issac sintiéndose un poco nervioso.

— Dylan es mi esposo— le dijo Issac con tranquilidad mientras cortaba su comida—. Hablarás de él con respeto y serás amable.
— Pero...
— No te lo estoy pidiendo— le dijo Issac aún tranquilo—. Es una orden. Soy el jefe de esta familia, mantengo a flote los negocios más importantes desde hace mucho y es más que obvio que se hará aquí lo que yo quiera que se haga, ¿Entiendes?

El señor Cassell sólo observó a su hijo sin poder creerlo.

— Serás amable con todos aquí o te irás a la casa del abuelo— le dijo Issac mientras tomaba otro pastelito y se lo daba a Dylan—. También quiero que sepas que Matty no se va a comprometer porque no tengo planes de que se case a menos que él quiera.
— Un compromiso sería...
— Yo decido lo que es oportuno o no en esta casa— dijo Issac aún tranquilo, nadie ahí podía creer que se viera tan relajado—. Matty no quiere comprometerse y eso está bien. No tienes permiso para tomar decisiones sin preguntarme, ¿Entiendes?

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora