119. Arte

52 8 2
                                        

Matty no podía evitar que le arreglaran un matrimonio pero sí podía protestar. Se encerró en su habitación por varios días y no salió para nada. Katrina se encontraba muy preocupada por eso pero a su padre parecía darle igual. Cuando ella fue para pedirle que hablara con su hijo, él dijo que no le diría nada porque Matty era plenamente consciente de su deber. Luego se fue a jugar poker con sus amigos. Avisó que volvería después de un par de días. Ella decidió ir con Matty para tratar de convencerlo de salir y alimentarse correctamente pero no lo consiguió. Se sentía tan estresada que decidió ir a la habitación de Bryce para ver si el lugar necesitaba limpieza. No lo encontró porque en esos días él había estado saliendo todos los días en las noches y aparecía sólo para cambiarse de ropa e irse de nuevo. Sin embargo mientras analizaba la habitación, encontró las pinturas que Bryce hacía. Habían unas del jardín encima pero al final estaba un retrato de Matty tan perfecto que parecía fotografía. No podía dejar de mirarlo, estaba analizándolo cuando él entró en el lugar.

Bryce había ido para bañarse y luego volver a salir. Entonces se encontró a su madre en su habitación. Notó que sostenía el retrato de Matty, que medía alrededor de un metro.

— Deja eso— le dijo molesto.
— Es bellísimo— le dijo ella—. Tienes mucho talento... ¿Matty ya lo vio?
— No pero podrías regalárselo. Como regalo de bodas— dijo Bryce molesto.
— Sabes que eso no depende de mí— le dijo ella.

Bryce se acercó a ella. La miró fijamente.

— Hace varios años que papá exige que yo me comprometa— le dijo él con seriedad—. Pero tú siempre lo impides. Incluso le llevabas la contraria a Issac para evitarlo. No entiendo por qué a mí sí puedes salvarme y no a él.
— Matty es diferente a ti— le dijo ella angustiada.
— Lo sé, todos lo aman— dijo Bryce—. Pero quieren obligarlo a casarse de todas formas.
— Sólo va a comprometerse— dijo ella—. No debe cumplir el compromiso ahora necesariamente.
— Pero lo cumplirá algún día.
— No si tu padre encuentra alguien mejor para él.
— Cuando dices eso, no te refieres a alguien que de verdad le pueda ofrecer una mejor vida— le dijo Bryce—. Hablas de alguien que pueda pagar más por él. Que sea más rico, más famoso o talentoso.
— Aún no es definitivo— le dijo ella—. Sólo estamos manejando la idea para que tu padre no se moleste. Después cuando ya sea algo serio, él le dirá a Issac y estoy seguro de que tu hermano no permitirá que obliguen a Matty a casarse.
— ¿Entonces esa es tu solución? ¿Sólo te vas a quedar ahí a esperar que Issac lo salve?
— Es todo lo que puedo hacer— le dijo ella.
— Pensé que lo amabas...
— Lo amo. Además tú no tienes por qué reclamarme— le dijo ella—. Estuviste con él en el accidente de auto. Lo pusiste en peligro.

Bryce había estado ignorando todo lo que pasó esa noche porque no soportaba pensarlo. Por eso salía cada noche. Prefería perder su mente en alcohol y otras cosas antes que enfrentarse a la idea de que tuvo sexo con su hermano menor.

— Yo no... no quería que nada le pasara— dijo un poco nervioso.
— Ya se recuperó de eso pero no sé en qué estaban pensando— dijo ella—. Ustedes no pueden estar juntos y lo saben.

Luego ella dejó la pintura sobre la cama y salió de ahí. Bryce observó la imagen del pequeño Matty ahí. Nuevamente no pudo creer de lo que fue capaz de hacerle al niño que estaba ahí. Le daba asco sólo de recordar el hecho en sí. Tenía muy pocos recuerdos del momento exacto, sabía que lo hicieron pero más allá de ligeras imágenes y sensaciones, no era plenamente consciente de cómo pasó. Pensó que con el pasar de los días los recuerdos llegarían a él pero no fue así. Sólo recordaba la sensación de calor que sintió. Recordaba el olor del cabello de Matty. Y el sonido de sus gemidos. Sólo con esas cosas se sentía absolutamente asqueado. Pero no sabía qué hacer. No había visto a Matty desde entonces y quería, más sabiendo que lo iban a obligar a comprometerse, pero no podía con la pena de tener que verlo después de lo que pasó. No tenía la más mínima idea de cómo abordar el tema.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora