— Sólo fue un sueño— le dijo Bryce a Issac—. Aún debes casarte. Y la gente de allá afuera no dejará que nadie huya. Es inevitable.
Issac lo sabía pero aún así se sintió mal por eso.
La doctora apareció y le quitó la intravenosa. Le pidió descansar un poco. Issac se quedó ahí simplemente mirando el suelo, perdiéndose en lo más profundo de sus pensamientos.
— ¿Qué pasará ahora?— preguntó Bryce.
— La ceremonia se llevará a cabo— dijo Katrina—. Luego iremos a la pequeña celebración que organicé para la gente del pueblo en nuestra casa. Esperaremos a que sea noche. Luego... Issac y Dylan irán a cumplir su deber.
Bryce miró a su hermano, que parecía no estar ahí.
— ¿Necesariamente... deben hacerlo?— dijo Bryce—, ¿No pueden sólo darse un beso y ya?
— No— dijo ella—. Ellos no son la única pareja de hombres que han aparecido en el libro, afortunadamente, la primera pareja pensó en eso y no funcionó. Deben necesariamente... unirse.
Katrina sintió mucha pena y consternación al decir eso. Miró a su hijo. Para evitar sobrepensar las cosas y sentirse impotente al no poder ayudarlo, dijo que iría a ver cómo retomarían la decoración del lugar. Se alejó de ahí.
Bryce se acercó a su hermano.
— Al menos Dylan te gusta— le dijo—. Sería terrible si te desagradara.
Issac lo observó. Luego desvió su mirada al suelo.
— Por eso será horrible— dijo Issac—. Si lo odiara todo sería más fácil.
Bryce no entendió eso pero no pudo preguntar porque su padre apareció. No quería quedarse en el mismo lugar que él así que salió del sitio lo más rápido que pudo. Vio la silueta de Matty tenuemente y sintió mucha consternación así que mejor decidió ir detrás de la iglesia.
Matty se encontraba con Dylan cuando vio salir a Bryce de la iglesia. Quería seguirlo pero no podía. Eso sólo lastimaría a su hermano así que mejor se giró y observó la cara melancólica de Dylan. Tomó su mano. Ese gesto hizo que Dylan lo mirara.
— Todo estará bien— le dijo.
— ¿Por qué estás aquí?— le preguntó Dylan en un hilito de voz—, ¿No me odias?
— ¿Qué?— dijo Matty sorprendido.
— Me fui— admitió Dylan.
Matty se había negado a creer en eso pero escuchándolo de la propia boca de Dylan ya no podía seguir engañándose.
Le dolió saberlo.
— Pensé que te perdiste— le dijo.
Dylan negó mientras sentía ganas de llorar.
— Descuida— le dijo Matty—. No te odio. Nunca podría odiarte. Después de todo... tú no escogiste esto.
Luego suspiró para no tener que sentirse triste. Sin embargo el día se había puesto gris de repente y eso no mejoraba su humor. Miró a Dylan.
— ¿Alguna vez alguien te ha gustado?— preguntó Matty.
Dylan no supo qué decir. Simplemente negó con la cabeza.
— Es un sentimiento muy doloroso— dijo Matty—. Al menos así ha sido para mí. Me alegro que no te sientas igual. Esto sería aún más triste si alguien te gustara y debieras dejarlo por mi hermano.
Matty observó el anillo en la mano de Dylan. Pasó sus dedos sobre él.
— Ojalá pudieras dar tu primer beso con alguien que te guste— dijo Matty—. Hacerlo de este modo no es justo.
Dylan recordó entonces cuando Issac lo besó. Aún tenía muy fresco en su mente el recuerdo de los labios de Issac sobre los suyos. Eso hizo que su corazón comenzara a latir con fuerza.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
