La relación entre Issac y Bryce no siempre fue tan mala. Issac tenía muchos buenos recuerdos de cuando eran niños y jugaban. Después de las tormentas de nieve, Issac le ayudaba a construir muñecos y otras cosas. Pasaban horas jugando a las escondidas en la enorme mansión. Dibujaban mucho porque Bryce tenía un talento espectacular para eso. Se tomaban de la mano si debían cruzar calles o subir altas montañas. Se quedaban despiertos por las noches hablando de muchas cosas que parecían tontas pero que para ellos eran especiales. Compartían secretos y grupos de amigos. Todo iba muy bien entre ellos. Los vecinos decían que eran los hermanos más adorables del mundo aunque no se parecían tanto. Bryce era igualito a su padre. Hasta en su voz. Incluso tenía una buena forma física que lo hacía destacar en los deportes de la escuela. Y su desempeño académico era más que perfecto. Bryce era todo lo que su padre quería. Siempre fue amable con todos, ayudaba sin importar a quién fuera y adoraba a su hermanito. Cuando Issac tenía 6 años y Bryce 8, sus padres les anunciaron que tendrían otro bebé. Eso emocionó mucho a los hermanos porque ambos esperaban que fuera una niña. Sin embargo resultó ser un niño rubio de cabello ondulado y grandes ojos azules. Se parecía mucho a su madre. Era simplemente adorable y los dos lo adoraban con locura. Las cosas iban bien entre los hermanos y sus vidas. Todo era perfecto. Hasta que llegó el día del accidente.
Issac no recordaba mucho de eso además de que tuvieron que suspender la fiesta que ofrecían en su casa porque se llevaron a Bryce al hospital. Recordaba el charquito de sangre en medio de la calle que quedó después de que todos se fueron. Ese día él se quedó con la niñera y con Matty.
A partir de ese momento vio muy poco a sus padres por un largo tiempo. Bryce quedó muy mal y ellos intentaban de todo para ayudarlo a recuperarse. Funcionó momentáneamente porque no perdió la piernas aunque sí quedó en silla de ruedas. Cuando por fin pudo ir a visitarlo al hospital, los dos se alegraron mucho de verse. Bryce estaba más delgado, ojeroso y pálido pero no pudo evitar sonreír al ver a su hermanito. Los ojos azules de Issac se llenaron de lágrimas y lo abrazó. Hablaron de muchas cosas y por un momento todo volvió a ser como antes. Hasta que Issac le contó sobre Matty.
— Matty está aprendiendo a dibujar— le dijo feliz—. Ya hace algunos garabatos y...
Entonces Bryce hizo una mueca indescriptible y llena de horror con la cara mientras gritaba que alguien lo ayudara. Parecía sufrir por algo pero Issac miró a su alrededor confundido y no vio nada. Llegaron doctores y enfermeras que trataron de calmarlo pero él no se dejó, batallaba y gritaba que Matty estaba en peligro y que debían ir a salvarlo. Los padres de ambos niños llegaron y vieron una horrenda escena donde ataban a Bryce a la cama y le ponían un sedante. Issac jamás había logrado olvidar aquel día por más que lo deseaba.
Él escuchó cuando los doctores le explicaron a sus padres que Bryce necesitaba ayuda psicológica urgente. Ambos accedieron y se llevaron a Issac de ahí. Pasó un buen tiempo antes de que Issac pudiera ver a su hermano de nuevo. Cuando Issac lo encontró se veía aún más delgado, pálido y ojeroso. Su cabello le daba a los hombros y no había dejado que se lo cortaran. A pesar de su aspecto, sonrió cuando vio a su hermano. Issac fue para abrazarlo. En todo ese tiempo aunque no podían verse siempre se mantuvieron comunicados. Hablaban por teléfono de vez en cuando y Issac le enviaba cosas como libros o tartas. Verse les sentó muy bien. Hablaron de muchas cosas y por un momento todo fue como antes. Los padres y los doctores vieron esto así que decidieron que estaba bien si Bryce seguía su tratamiento en casa. La única condición era alejar a Matty de él.
Lo llevaron a la mansión. Bryce pareció más animado por eso. Issac se pasaba mucho tiempo en su habitación. Sin embargo así como él era muy unido a Bryce, también lo era con Matty y el niño lo seguía algunas veces, cosa que hizo que tuvieran que mantener aislado a Bryce. En varias ocasiones el pequeño Matty logró burlar la vigilancia y se acercó a Bryce. Éste entraba en pánico absolutamente gritando que alguien ayudara al niño porque le pasaría algo malo, aún si todo lo que hacía Matty era simplemente estar a su alrededor. Los médicos notaron que eso en lugar de ayudarle lo empeoraba y restringieron las visitas de Bryce a su casa. El joven parecía estar bien siempre y cuando no se hablara de su hermano así que los padres accedieron.
El tiempo pasó y Bryce mejoró. Ya podía escuchar que le hablaran de Matty sin ponerse a gritar. Viendo esto, le organizaron una fiesta en la mansión y fue. Lo llenaron de regalos y felicitaciones. Todo iba bien hasta que Matty apareció. Entonces Bryce prefirió arrojarse de su silla antes que tener que tocarlo. En su terapia ya le habían hecho saber que su problema era el niño y que debía evitarlo si es que no quería que lo sedaran nuevamente. Bryce le tomó una verdadera repulsión a Matty y verlo ahí lo aterró totalmente.
Se lo llevaron pero tanto Issac como Matty no sabían qué pasaba. El hermano menor dedujo que lo odiaban por ser todo su culpa y Issac pensó que eso tenía sentido sin embargo había escuchado a sus padres hablar con vecinos acerca de una cirugía que le harían a Bryce para quedar bien y él pensó que eso sería la solución para todos sus problemas. Pero no lo fue. Físicamente Bryce se recuperó y pudo caminar de nuevo pero se volvió alguien aislado y solitario. No hablaba mucho y no interactuaba con otros. Lo más que lo escuchó hablar fue cuando repentinamente recordó que Matty existía y pidió que alguien lo buscara porque seguramente estaba solo y desprotegido. Ese tipo de miedo irracional se repitió muchas veces. Los padres concluyeron que Bryce debía irse de ahí. Lo mandaron a un instituto y ahí se quedó por bastante tiempo. Issac vivió una infancia normal y feliz junto a su hermanito hasta que una tarde Bryce llegó de la nada a la casa. Estuvo sentado en la banca del jardín hasta que se fue. Apareció tiempo después y parecía huir de algo. Era su padre que lo alcanzó fácilmente porque Bryce no podía correr y lo golpeó en la cara con fuerza. Issac estaba cerca junto con Matty y vio todo eso. No entendió qué pasaba. Nadie le explicó por más que preguntó.
El tiempo pasó y Bryce fue cambiado de colegio. Pasó por muchos de hecho. Y ya no hablaba con Issac siquiera, se mantenía aislado. Como el padre le había pasado las responsabilidades de ser el siguiente jefe de la familia, Issac se encontraba muy ocupado tratando de ganarse el respeto y deseando desesperadamente no cometer los mismos errores que Bryce hizo aún sin saber qué era. Le preguntó un par de veces a su padre pero nunca le respondió. Como no quería hacerlo enojar decidió dejar de insistir. Después pasó el acontecimiento del salón donde el padre golpeó brutalmente a Bryce y no dejó que nadie lo ayudara. Issac no lo hubiera hecho aún si podía. Sentía tanta ira en ese momento que hasta respirar le era difícil, no podía creer cómo era posible que su hermano mayor hablara de ese modo de la familia. Issac había sido educado para preservar el legado familiar, para que su prioridad en la vida fuera el futuro de su familia incluso antes de sí mismo. Escuchar a su hermano hablar así fue insoportable para él. Se convenció a sí mismo ese día de que Bryce no merecía consideración alguna y de que no tenía ningún a derecho a ser tratado como igual siendo que parecía odiarlos a todos.
Se enfocó en sus estudios, luego en el trabajo y con el tiempo hizo que todos evitaran hablarle de Bryce así que llegó un momento en su vida donde se olvidó completamente de él. Después de todo sabía que si le querían hablar de él era sólo para decirle a quién del pueblo golpeó o cuándo se embriagó. Una parte de él al principio sentía lástima por él puesto que de no ser por su rápido actuar, Matty no existiría sin embargo con el pasar de los años y con el incremento de sus crímenes, dejó de justificarlo así y lo dio por caso perdido. Ya no valía la pena pensar en él. Trató de que lo metieran a un psiquiátrico para que lo ayudaran con su miedo por Matty pero sus padres se negaron. Lo dejó en sus manos y se enfocó en cosas más importantes. Pensó que no pasaba nada si lo dejaba deambular por su casa.
Sin embargo durante la cena descubrió que sí debió preocuparse porque cuando sirvieron el postre, había para todos menos para Dylan. Y eso sólo significaba una cosa: le dio el suyo a Bryce.
Sintió nuevamente cómo la ira lo invadía. Eso era inaceptable. Tenía que hacer algo. Definitivamente lo haría. Pero antes debía controlarse para no perder la calma. Porque ante todo quería agradarle a su prometido. Respiró profundamente y pensó en qué hacer.
Tuvo una idea. Él era Issac Cassell, pensar en cómo solucionar problemas era lo suyo.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
