48. Traje

84 10 3
                                        

— Mi mamá cree que la comida de aquí es de dudosa procedencia— dijo Anna mientras ponía una pequeña bolsa elegante en la mesa—. Por eso siempre traigo mi propio almuerzo. Aunque una vez lo olvidé y tuve que comer aquí. No estuvo tan mal, era viernes de pizza. Hacía mucho que no comía pizza. Mis padres no me dejan comer eso.

A Ken no le sorprendió nada de lo que escuchó. Los Cassell eran igual de controladores con la comida (y otras cosas).
La chica tomó un recipiente y lo abrió. Había ensalada y nada más. Comenzó a comer. Los que pasaban cerca los miraban aún más. Era raro ver a Dylan Jensen en la escuela pero era aún más raro verlo acompañado por alguien que no fuera su guardaespaldas o un profesor.
Dylan miró de reojo que de alguna forma lo observaban más de lo normal. Anna también lo notó.

— Sólo ignóralos— dijo ella—. En esta escuela son muy raros. Te hubiera gustado mi otra escuela. El laboratorio de música era genial. También el de ciencias.

Dylan la miró y le sorprendió ver qué existía alguien que le estaba hablando de manera normal. No podía creerlo.

— ¿Quién te da química?— le dijo ella—, porque mi profesor es un viejito raro al que no le entiendo nada. Y voy a hacer el examen de la universidad así que necesito aprender... mi papá piensa que necesito un instructor privado. Mi mamá cree que yo podría estudiar contigo después de la boda... a menos que no quieras, si es así lo entenderé. La vida de alguien casado es complicada, mi mamá siempre lo dice...
— ¿Quieres estudiar conmigo?— le preguntó Dylan con escepticismo.
— Voy a aplicar a tres universidades— dijo ella—. Espero quedarme en alguna. Mis calificaciones no son tan buenas como las tuyas, si no quieres lo comprendo.

Dylan no supo qué decir. Era la primera vez que alguien le sugería la posibilidad de aceptar o rechazar algo.
Anna notó la duda en cara de Dylan. Pero sus padres le habían insistido mucho en volverse más íntima con él porque sabían que podría ser una unión provechosa en vista de que ellos eran nuevos ricos y todo el mundo respetaba a los Cassell.

— Le diré a mi mamá que le pregunté a la señora Cassell si podemos estudiar— dijo Anna—. Espero que diga que sí. Creo que sí, mi mamá le agrada a ella.

En el pueblo no había mucha gente a la que Katrina considerara digna de su presencia sin embargo le agradaban los Muller. Había tomado el té un par de veces con Antonietta Muller y le agradó porque ella se esforzó demasiado en no ser rechazada. Complació a Katrina en todo. Le dio la razón hasta en cosas en las que no estaba de acuerdo. Quería ganar su aprobación así que se esforzó. Lo logró porque Katrina la invitó un par de veces a algunas reuniones que hacía con amigas de fuera. Y el hecho de que los hubieran invitado a la fiesta de compromiso significaba que habían sido oficialmente aceptados por el círculo cercano de los Cassell.

— Pensé que no vendrías hoy a la escuela— le dijo Anna a Dylan—. Porque usarías el tiempo para prepararte para la fiesta... ¿No es emocionante? Yo estoy emocionada. Mi mamá me compró un vestido nuevo.

Dylan la observó sonreír sin saber qué debía decir. Lo pensó un poco y habló.

— Yo... iré de compras— dijo con inquietud—. Después de clases.
— ¿De verdad? Qué bien, amo ir de compras— dijo ella feliz—. Me relaja mucho... lo hago en línea pero no es lo mismo. Me gusta salir. Hace que me despeje un poco... ¿Tú no te agustias en tu casa? Quizá tu mamá no es como la mía pero... yo tengo tres clases extracurriculares y soy malísima en todas... es tan estresante. No sé cocinar, no me gusta siquiera pero mi mamá quiere que tome lecciones... ¿Tú tomas clases así?
— Me gusta cocinar— dijo Dylan.
— ¿En serio? ¿Y tomaste clases o aprendiste solo?
— Tomé clases— dijo Dylan.
— Debes decirme quién te enseñó porque la escuela a la que voy no me gusta. Me da envidia que sí sepas cocinar, a mí se me da muy mal. Se supone que un día seré la esposa de alguien, saber cocinar debería ser mi prioridad.
— ¿Quieres casarte?— le preguntó Dylan atónito.
— Por supuesto— dijo ella con naturalidad—. Cumpliré 18 pronto. Es normal que ya piense en eso. Mi papá me dijo que podría conocer gente en las fiestas... espero conocer alguien hoy. Eso me angustia mucho. No quiero quedar sola. Debe ser lindo ya tener un prometido. No debes pasar por todo el estrés de buscar una pareja. Además mis padres me presionan a veces. Pero no les digas, que sea un secreto.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora