49. Anillo

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Matty suspiró para tranquilizarse. Puso su mano en el hombro de Dylan.

— Está bien, tómate todo el tiempo que quieras— le dijo—. Sé que esto es complicado.

Dylan giró la cabeza y Matty pudo ver que estaba muy pálido y su respiración se encontraba agitada.

— Escúchame, no tienes por qué estar asustado— le dijo Matty a Dylan—. Todo va a estar bien. Te lo juro. Estaré para ti. Te apoyaré siempre. Lo haremos, superaremos esto juntos. Pero no podemos evitarlo, ¿Entiendes? Hay que ser valientes y enfrentarlo... debes hacerlo.

Dylan lo sabía pero no podía evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Matty lo abrazó. Dylan las dejó caer aunque no se puso a llorar como tal a pesar del dolor que sentía su corazón. Cerró los ojos y abrazo a Matty. Se apoyó en él como si la vida se le fuera en eso. Se sintió mejor. Menos solo. Menos perdido.
Estuvieron así unos minutos. Dylan se estabilizó y Matty lo ayudó a levantarse. Luego llamó a los hombres de antes. Entraron y vieron a Dylan ya repuesto. Prosiguieron a ponerle el traje. Requirió de algunos ajustes pequeños pero en general le quedó bien. Matty descubrió por qué Issac quería que Dylan usara ese color. Se veía muy bien en tonos claros, de alguna manera se veía más angelical.

Él también usaría un traje pero era oscuro y simple. No quería resaltar tanto, después de todo el evento era de su hermano. Una vez que el asunto de la ropa de Dylan y la suya estuvo arreglado, se encargó de la ropa de Bryce. Ya la había encargado previamente y los sastres se lamentaban el no poder probarlo para ajustarlo en caso de ser necesario. Katrina esperaba que Bryce no tuviera que usarlo porque ella quería convencer a Issac de dejar que su hermano mayor se fuera a casa del abuelo. A Matty no le agradaba la idea de que Bryce se fuera pero tampoco sabía el por qué Issac insistió en invitarlo a la fiesta. Creyó que no podía ser por ninguna buena razón así que debía simplemente aceptar que se fuera. Aún así se esforzó en tener listo el traje.
Regresaron a casa. Dylan se veía evidentemente muy desanimado. Ken y Matty trataron de animarlo pero fue imposible. Era como si él no estuviera ahí, como si se hubiera perdido en algún rincón de su mente.

Llegaron a casa de Dylan. Ken lo dejó con sus padres pero prometió regresar luego de dejar a Matty en la mansión y de ir a cambiarse. Aún cuando era una fiesta, él debía trabajar vigilando a Dylan. Los Cassell le habían conseguido un traje especial en caso de eventos sociales y aunque a él no le gustaba tanto usarlo, lo hacía. Sentía que era como su uniforme. Después de ir a su casa, asearse y vestirse, regresó por los Jensen junto al chófer. Se encontró con Dylan cuyo aspecto era angelical pero también preocupante. Se notaba evidentemente mortificado. Sus padres lo ayudaron a subir al auto.

Dylan miró por la ventanilla cómo el sol se ocultaba detrás de una colina. La noche estaba llegando. Suspiró con resignación, como si el dolor que sentía pudiera irse de ese modo. Pero no, siguió ahí, taladrando hasta lo más profundo. Quería llorar pero ya no podía. Ya no quería tampoco. Deseaba ser valiente. Al mismo tiempo ansiaba con todas sus ganas que algo pasara y lo hiciera desaparecer. No quería tener que llegar. Sin embargo detener el tiempo fue imposible. La mansión roja apareció por entre los árboles. Se veía imponente y bien iluminada.
El auto se detuvo. Todos salieron. Ken le abrió la puerta a Dylan y le ofreció su mano para ayudarlo a salir. Pero Dylan no la tomó. La observó unos segundos mientras pensaba en qué hacer. Su mente estaba en blanco. Su corazón se sentía roto. Le temblaban las manos y las piernas. Sentía mucho frío. Pero sobre todo miedo. Era lo único que inundaba su mente. No quería tener que salir de ese auto para entrar a un lugar en donde todos celebrarían que él se casaría próximamente con un monstruo. Porque eso era Issac para él.

— Dylan, te esperan adentro— le dijo Becca desde afuera del auto mientras acomodaba su abrigo—, ¿Alguien puede ayudarme con el cabello? Creo que se me atoró un pendiente ahí.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora