Matty sabía que Bryce se metía en problemas pero no sabía qué tan malos podían ser. Saber que había llegado al hospital por eso lo puso un poco triste. Rellenó el formulario como pudo y después simplemente se dedicó a esperar por su hermano hasta que la misma mujer de antes le habló.
— ¿Cómo llevan tus padres los preparativos para la boda? Es de lo que hablan en todo el pueblo.
— Bien— dijo Matty—. Mi hermano llegó ayer y creo que se quedará hasta el día de la boda...
— ¿Qué?— dijo ella totalmente sorprendida—, ¿Issac Cassell está de vuelta en el pueblo? Qué raro, muchos decían que no quería regresar porque no quería ver a su prometido.
Matty ya había escuchado ese rumor y sabía que era verdad. Le sorprendía lo chismosa que podía ser la gente del pueblo. Aunque aún no sabía si Issac no quería ver a su prometido. En la cena se veía bien pero pudo fingir así que no tenía certeza de lo que pasaba. Confiaba en que su hermano con el tiempo conocería mejor a Dylan y pronto podrían ser una verdadera pareja.
— No, simplemente está ocupado manejando los negocios de mi padre— dijo Matty.
— Qué bien. Aunque si no viniera tanto porque no quiere ver a su prometido nadie lo culparía. Debe ser horrible que te obliguen a casarte con alguien y más si es de tu mismo sexo. Tu hermano seguramente esperaba poder casarse con una bella mujer... de verdad siento lástima por él.
— Quizá Dylan no es una mujer pero es una persona bellísima y muy amable...
— Sí pero él también odia esa unión, ¿No? Se le ve en la cara. Antes era un niño feliz. A los 6 años se cayó y lo trajeron aquí para ponerle puntos en la herida. Aún estando muy lastimado sonreía amablemente... pero hace unos meses lo trajeron porque tenía fiebre y aún cuando no le hicimos nada miraba todo a su alrededor como si sufriera infinitamente... y no era por la fiebre. Tiene una mirada muy nostálgica. Añora los días en los que era libre. Eso fue lo que una vez me dijo Bryce cuando le comenté esto. No lo entendí hasta hace poco.
— ¿Bryce dijo eso? Quizá porque él también se siente igual— dije.
— Pero tu hermano es libre, ¿No?
Matty no supo cómo responder aquello. Porque no podía afirmarlo por más que quería.
Apareció la mujer que se llevó a Bryce. Se acercó.
— Necesitó puntos— le dijo ella—. Va a tener que cuidarse mucho los próximos días para que la herida no se infecte. En una semana debe volver.
— De acuerdo— dijo Matty.
— Ya le dije pero no creo que me haya escuchado. No deberá beber o fumar o meterse ninguna de esas cosas que siempre usa.
Matty iba a preguntarle sobre a qué cosas se refería cuando Bryce apareció. Se veía normal aunque su mano izquierda estaba vendada.
— Te daré tus medicamentos— le dijo ella a Bryce pero entonces él simplemente salió por la puerta. Se giró para ver a Matty—. Te los daré a ti.
Le entregó una bolsa de papel. Él le agradeció y después simplemente salió corriendo. Afuera estaba oscuro todo levemente iluminado por algunas lámparas del alumbrado público. Se le ocurrió que a lo mejor debía pagar por eso pero cuando iba a regresarse vio que Bryce ya se iba por la calle. Corrió al auto y entró, arrojó las medicinas a la guantera y después condujo hasta estar al lado de Bryce. Se detuvo pero él no lo hizo, evadió lentamente el auto y siguió su camino.
Matty se consideraba a sí mismo alguien pacífico y tranquilo. Jamás reaccionaba con ira y que se enojara era algo muy extraño sin embargo en ese momento lo estaba. Así que bajó del auto y corrió hasta Bryce. Cuando lo tuvo cerca sostuvo su brazo con fuerza. Bryce se detuvo y se giró. Lo miró sorprendido. Después sus ojos se fueron hasta su brazo, que Matty sostenía firmemente. La simple sensación de presión hizo que la ansiedad en él invadiera todo su cuerpo y comenzó a temblar. Iba a jalarse para liberarse cuando Matty le habló.
— Vas a entrar al auto ahora o yo mismo te llevaré arrastrando si es necesario— le dijo Matty muy enojado.
Bryce sólo necesitaba ver o escuchar a Matty para tener miedo y verlo así de furioso lo asustó por completo. Se paralizó de miedo.
Matty ya no estaba de humor para nada. Sabía que para esa hora sus padres ya debían saber que él no estaba y estaría en problemas al llegar así que le urgía volver. Jaló el brazo de Bryce para obligarlo a caminar hacia el auto. Su hermano no se opuso aunque tampoco caminó por su cuenta. Estaba demasiado aterrado para hacerlo. Matty tuvo que llevarlo medio arrastrando. Llegaron al auto, le abrió la puerta del asiento trasero y lo ayudó a subir. Después cerró y fue al lugar del piloto. Condujo en silencio sin mirar atrás.
Bryce se acurrucó en el asiento trasero y trató de controlar su cuerpo que no dejaba de temblar. Llegaron después de un tiempo. Aún estando muy oscuro la mansión y sus paredes rojas destacaban entre la blancura de la nieve y el verde de los árboles. Estacionó el auto en la entrada. Ya no tenía caso tratar de esconder nada. Además el auto donde viajaba Dylan no estaba ahí, cosa que significaba que ya lo habían llevado a casa. Suspiró. Sin nadie más que ellos en la mansión, no tendrían que controlarse para guardar las apariencias. Aunque eso no le molestaba. De hecho hasta quería que pasara. Que alguien tratara de reclamarle algo.
Salió del auto y abrió la puerta trasera. Bryce se quedó mirando todo eso unos segundos.
— No puedes quedarte en mi auto— le dijo Matty sin sonar feliz—. Así que apresúrate a salir.
Mientras Bryce lo hacía con las manos temblorosas, Matty tomó la bolsa de las medicinas. Una vez que Bryce estuvo afuera, Matty cerró todo y caminó a la entrada. Atravesó el pequeño jardín delantero que tenía un sendero empedrado que llevaba a la puerta principal. Bryce lo siguió guardando cierta distancia. Matty abrió la puerta con sus llaves y entró. Sostuvo la puerta para Bryce, que trató de ignorarlo cuando pasó a su lado aunque no pudo del todo porque su cuerpo seguía vibrando de miedo. Después Matty le dijo que fueran a las escaleras pero en ese momento escuchó la voz de su madre.
— ¿Dónde estaban ustedes?— dijo preocupada mientras se acercaba.
Corrió hasta ellos. Miró el brazo de Bryce y trató de tocarlo pero él retrocedió un poco cuando ella se acercó.
— Se cortó el brazo y fuimos al hospital— dijo Matty—. Le pusieron puntos.
— Pobrecillo— dijo Katrina consternada—, debieron avisarme...
— ¿Se cortó el brazo? Qué mal— dijo Issac con condescendencia mientras se acercaba junto a su padre.
— Mañana se irá a la casa del abuelo— le dijo el padre a Issac.
— Eso no pasará— dijo Matty—. Deben curar su herida hasta que le quiten lo puntos en una semana. Se quedará aquí.
— Ah no, no en mi casa— dijo Issac molesto.
— Él necesita ayuda— le dijo Katrina preocupada.
— ¿Y cuando él nos has ayudado en algo?— dijo Issac molesto—, lo único que ha hecho por años es poner en vergüenza a la familia...
— No puede hacer mucho, está herido— le dijo Katrina—, compréndelo...
— Lleva toda su vida justificando su actitud con algo que pasó hace veinte años— dijo Issac molesto—. Ya me cansé y no lo toleraré más, no soy tan idiota como ustedes. Se irá de mi casa esta noche...
Y eso fue suficiente para Matty. Él siempre se consideró un buen hijo y un buen hermano, jamás en su vida se le hubiera ocurrido contradecir a Issac porque lo admiraba y le agradecía por todo lo que había hecho por la familia pero una parte de él siempre pensó que su hermano estaba cruzando los límites de aquello que era su lugar. En ese instante para Matty no sólo los cruzó por completo, sino que los rompió.
— Para empezar, esta no es tu casa— le dijo Matty a Issac muy molesto—. De ninguno de ustedes. Sólo tuvieron la suerte de heredarla. Así que ninguno tiene el derecho de echar de la casa a nadie.
Issac lo miraba atónito.
— No sé quién te crees que eres— le dijo Matty furioso—, pero no eres más importante que nadie en esta casa y no te permitiré que llames “idiotas” a mis padres, que por si no recuerdas son la razón por la que conseguiste tanto éxito... si es que puede llamarse así.
Todos se quedaron en silencio.
ESTÁS LEYENDO
El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
