Dylan iba a acomodar otra venda encima para darle más soporte a la herida cuando le pareció ver un resplandor entre las vendas que ya había ajustado. Fue como una especie de chispa momentánea. Miró la herida más de cerca pensando que quizá una chispa de la chimenea saltó a las vendas pero no vio nada.
— ¿Está todo bien?— le preguntó Issac al verlo mirar muy atento su herida.
Dylan simplemente asintió pensando que quizá imaginó aquel resplandor. Después de todo si se tratara de fuego, Issac también lo hubiera visto pero al parecer no se había dado cuenta.
Katrina vio que Dylan tocaba a su hijo y se acercó rápidamente.
— ¿Está todo bien?— dijo preocupada—, ¿Te duele la mano?
— Estoy bien— dijo Issac—. Sólo se me aflojaron las vendas. Pero ya me ayudaron a ponerlas en su lugar.
— ¿Entonces no te duele?— le preguntó ella.
— En realidad no siento nada— dijo Issac—. Creo que lo que me dieron fue muy potente.
— Iré por la doctora de todos modos— dijo ella—. Es mejor prevenir.
Se giró y se alejó. Dylan la observó buscar a la mujer.
Issac miró a Dylan. Estando tan cerca de la chimenea, su cabello platinado reflejaba las llamas del fuego. Le sorprendió cómo a pesar de lo mucho que le dolía verlo, seguía sintiéndose muy atraído a él. Como si sintiera unas casi incontrolables ganas por estar cerca. No podía explicarse a sí mismo por qué le pasaba eso. Cuando pensó en lo loco que sonaba, se dio cuenta de que había extendido su brazo hacia el chico y sus dedos se encontraban a centímetros de tocarlo. Dylan no se dio cuenta porque le daba la espalda. Issac no fue consciente de esa acción y eso lo aterró por completo. Desesperado, se alejó y decidió buscar a Bryce.
Cuando Dylan se giró para ver a Issac, descubrió que ya no estaba ahí. Lo buscó con la mirada pero no lo encontró. En cambio vio que Matty se acercaba a él.
— Hola— le dijo Matty—, ¿Has visto a Issac?
— Estaba aquí— dijo Dylan.
— La doctora quiere revisarlo— dijo Matty—, y aquí hay tanta gente que es difícil buscarlo... ¿Estás bien?
— ¿Eh?— dijo Dylan.
— Es que... ya es noche. Entenderé si estás nervioso.
En realidad Dylan se había olvidado por completo de la ceremonia. Sólo podía pensar en aquel resplandor que vio en las vendas de Issac, principalmente porque le preocupaba que Issac no estuviera bien.
— Estoy bien— dijo Dylan con cierta duda.
Matty se sentó cerca de la chimenea. Suspiró.
— ¿Y sabes qué es lo que tienes que hacer para que todo funcione?— le preguntó a Dylan.
Dylan asintió ligeramente.
— ¿No te asusta?— le preguntó Matty con curiosidad—, es que suena... doloroso.
— Me da miedo— admitió Dylan—. Pero debe pasar.
Eso se lo dijo más a sí mismo que a Matty, a modo de recordatorio para no asustarse.
— Sé que los chicos pueden salir con otros chicos— dijo Matty pensativo—, pero honestamente me cuesta trabajo pensar que la forma en la que tienen sexo es placentera. No parece algo que pueda sentirse bien.
Dylan recordó brevemente lo que pasó en la terraza la noche de su compromiso. La sensación de ser tocado así todavía se mantenía fresca en su mente y aún no podía explicarse qué pasó. Creía que todo eso fue una alucinación por el alcohol pero no estaba muy seguro.
— Espero que todo salga bien— dijo Matty—. Tú y Issac ya han pasado por mucho... creo que es bueno que ya todo vaya a terminar hoy.
Eso alivió un poco a Dylan. Lo de la maldición llevaba toda su vida preocupándolo y por fin acabaría.
Issac por otro lado sabía que esa noche sólo sería el comienzo de una vida de pesadilla. Se sentía tan desesperado que cuando se encontró a su hermano mayor afuera de la mansión bebiendo, le quitó la botella y tomó un trago grande.
ESTÁS LEYENDO
El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
