A Matty le costó tres años asimilar que sus sentimientos por Bryce no se irían. Se sentía pésimo al respecto pero no sabía qué hacer para detener todo eso. Además sentía que no le hacía daño a nadie. Sólo pasaba en su mente así que estaba bien. Moralmente mal pero no lastimaba a nadie. Creyó que no pasaba nada y continuó masturbándose pensando en su hermano de vez en cuando. A los 18 años regresó a su casa a pasar el verano porque al terminar comenzaría la universidad. Había logrado quedar en la mejor universidad del país y todos estaban orgullosos de él. Estudiaría literatura y se encontraba muy emocionado por comenzar. Sabía que no tendría mucho tiempo libre una vez que comenzara la universidad así que por eso visitaría a sus padres.
Se encontró con Dylan quién lo felicitó por sus logros. Para esas fechas él ya no podía ocultar la lástima que sentía hacia Dylan y el terrible destino que lo aguardaba. Porque aunque sabía que su hermano Issac era una persona buena (estricta pero buena en el fondo), también sabía que no eligió casarse con él. Además Dylan no lo había visto en años. Issac también parecía tener muy pocas ganas de casarse aunque lo disimulaba bien probablemente más por orgullo que por preocupar a los demás. Así que trataba de no estar mucho tiempo con él, porque le tenía un cariño sincero a Dylan y no podía soportar verlo triste. Decidió pasar ese verano con unos amigos que conocía de años de cuando eran niños y fueron juntos a la escuela. No eran muy unidos y a Matty eso no le importaba mucho, sólo quería poder pasar tiempo lejos de casa para no tener que encontrarse con Bryce. Iban a lugares y hacían muchas actividades juntos. Eso le servía mucho porque también podía evitar a Dylan. Casi al finalizar el verano uno de ellos organizó una fiesta y él asistió. Había alcohol y aunque Matty no solía beber tanto ese día lo hizo. Se fue a casa a altas horas de la noche. Cuando llegó no había nadie. Se sentía muy desorientado. En algún momento él recordaba haber llegado a su habitación y arrojarse a la cama a dormir pero cuando despertó al día siguiente descubrió que realmente a donde llegó en medio de su delirio fue a la habitación de Bryce. De hecho durmió en su cama. Se levantó todo exaltado y salió corriendo de ahí. Fue a su habitación. Tenía una resaca terrible pero pensó que si nadie lo echó de ahí fue porque posiblemente Bryce no durmió en su habitación. En ese sentido se sentía aliviado de que Bryce se pasara sus noches en bares y centros nocturnos. Después de asearse fue a la cocina porque quería buscar algo para el dolor de cabeza. Encontró ahí a Bryce. Estaba buscando comida. Imaginó que a lo mejor su hermano mayor acababa de llegar. Se veía igual que siempre, con el cabello muy largo y su ropa sucia y rota. Matty iba a regresar después para no tener que molestarlo pero como sabía que se iría en unos días y no había garantía de volver a ver a Bryce próximamente decidió entrar. Lo hizo de manera silenciosa. Se acercó a la mesa. Tomó una manzana del centro de mesa y al hacerlo pasó a tirar una banana. Hizo ruido haciendo que Bryce se girara para verlo cosa que debió sorprenderlo porque fue tan inesperado que por el susto tropezó y cayó al suelo.
Matty observó eso totalmente angustiado. Se acercó enseguida.
— ¿Estás bien?— le dijo muy preocupado—, te ayudaré a...
— ¡Aléjate de mí!— le gritó Bryce desde el suelo mientras se cubría la cara con las manos para no verlo.
Matty sintió aquellas palabras como un balazo que se impactó en su pecho. Se alejó más por el dolor que sintió que por lo que dijo Bryce. Salió de ahí y fue a su habitación a llorar. No podía creer cómo era posible que después de tantos años su hermano no pudiera dejar de odiarlo. Pero él sabía que nunca hizo nada para arreglar las cosas. Siempre fue demasiado cobarde como para tratar. Además sentía que no se merecía el perdón de Bryce. La razón por la que él podía ir a la universidad y tener amigos era porque su salud era perfecta gracias a que Bryce se sacrificó por él. La vida de su hermano jamás sería normal porque aunque caminaba lo hacía lentamente. No podía hacer cosas que requirieran de mucho esfuerzo. Sin contar con todas las veces que se masturbó con él en su mente. Matty sabía que no era digno del perdón de su hermano.
Eso jamás pasaría. Ellos nunca serían cercanos. Y a la vez eso le agradaba porque pensaba que de ser cercano a Bryce como lo era con Issac, quizá hasta se hubiera enamorado de él. Creía que lo que sentía por él era sólo una simple atracción sexual pero no podía asegurarlo. Pensaba que como Bryce lo había tratado mal toda su vida, tenía sentido que no le gustara algo más de él que su forma física. Y como eran hermanos eso era aún más imposible así que agradeció el odio bien justificado de Bryce.
No se volvió a encontrar a Bryce otra vez ese verano. Se fue a la universidad. Como para ese entonces Issac ya era el que manejaba todos los negocios de su padre e incluso emprendió nuevos que duplicaron el ingreso familiar, lo obligó a tener un guardaespaldas. Era una mujer enorme nada agradable que nunca hablaba con él. En ese aspecto Matty envidiaba la relación que tenía Dylan con Ken aunque no le sorprendía porque ellos ya habían pasado bastantes años juntos. Pensó que quizá con el tiempo él y su guardaespaldas se entenderían pero nunca pasó. Un año después, ella seguía tan antipática como siempre y él no podía convencer a Issac de que le dejara andar solo. Además para ese entonces él le tenía bastante miedo y temía hacerlo enojar así que mejor no le mencionó nada más. Su hermano le agradaba pero se había vuelto tan imponente y controlador que le daba más miedo que sus propios padres.
Aún así sabía que Issac lo quería mucho así que en el verano de ese año lo convenció de dejarlo ir a casa para las vacaciones de fin de año y lo dejaron ir porque sus calificaciones eran más que perfectas. Cuando llegó se encontró con Bryce en la puerta. A comparación con otras veces, Bryce no lo ignoró. Lo miró hacia abajo fijamente. Después simplemente lo evadió como un río a una roca y se fue hasta llegar a la calle.
A Matty le sorprendió eso, tanto que su corazón comenzó a latir muy rápido. No sabía por qué no fue tratado con desprecio pero como tampoco podía preguntar mejor siguió su camino.
Entró a la casa y se encontró con Dylan. Había horneado una tarta de bienvenida porque Katrina les comunicó a todos que Matty iría de visita. Curiosamente Bryce llegó minutos después y se acercó a la mesa a comer tarta junto a todos ellos. Estaba muy lejos de Matty pero aún así se encontraba en el mismo lugar. Matty no sabía qué pensar, decidió quedarse callado por temor a estropear todo. Imaginó que la razón por la que pudo integrarse a la mesa fue porque su padre no estaba ahí.
Mientras comía descubrió que Bryce solía comer cosas que Dylan preparaba y siempre le gustaban. Se sintió mal por no saber cocinar. Sin embargo se ofreció a ayudar a cocinar para la cena. Lo hizo. Si Bryce se encontraba en casa le llevaban la cena a su habitación porque nunca lo llamaban para unirse con los demás al comedor. Su padre lo odiaba. Desde que lo golpeó en el salón esa vez se dedicó a ignorarlo, tratarlo mal y quejarse de él si podía. Si no lo habían echado aún era porque su madre lo defendía mucho. Ella era la que enviaba algún sirviente a su habitación con una charola de comida.
Matty vio su oportunidad para ver a Bryce aunque sea una vez y se ofreció a llevarla él cuando su madre dijo que todavía nadie aparecía para eso. Sabía que eso era arriesgado porque podrían tratarlo mal pero no podía con la ansiedad de verlo una vez más.
— Sólo pones la bandeja en la puerta y regresas— le dijo ella—. Recuerda la regla de no molestar a Bryce o será malo contigo.
Matty asintió con la cabeza y tomó la comida. Fue por los pasillos de esa inmensa mansión y luego por las escaleras. Llegó a la habitación de Bryce. Iba a dejar la comida en el suelo cuando la puerta se abrió. Instintivamente miró hacia el frente. Bryce estaba ahí observándolo como si fuera un fantasma.
Matty no supo qué hacer, sólo se le quedó mirando. Cuando iba a irse, Bryce estiró sus brazos hacia el frente, tomó la charola y se la quitó de las manos. En el proceso sus dedos se pasaron a tocar. Fueron sólo unos segundos pero bastaron para que Matty perdiera el aliento. Después Bryce entró y cerró la puerta.
Matty se quedó ahí tratando de reaccionar. Descubrió entonces que ya era tarde para eso que tanto trató de evitar: no sólo le gustaba Bryce, estaba enamorado de él. Y más que amor le parecía obsesión. Una muy insana y retorcida que debía detener pero que no sabía cómo.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
