131. Realeza

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Dylan se quedó paralizado en cuanto vio a Issac caerse. Angela soltó un grito que hizo eco por toda la casa. Katrina y Ken llegaron ahí gracias a eso. Se alarmaron mucho al ver a Issac en el suelo. Ken lo cargó y lo llevó a la cama. Katrina se veía evidentemente angustiada, no sabía qué hacer. Ken dijo que llamaría a la doctora porque por más que trataron, Issac no despertó. Angela trató de reanimarlo pero no, él seguía inconsciente. Matty llegó y casi se puso a llorar al ver a su hermano inconsciente. Estuvieron todos ahí muy preocupados por varios minutos hasta que Ken llegó para decir que la doctora estaría ahí rápidamente. La esperaron con impaciencia. Ella llegó rápidamente porque no se encontraba muy lejos. Revisó a Issac.

— Sólo duerme— dijo ella consternada—, no está herido ni nada, sólo... parece dormir.
— Pero se desmayó de repente— dijo Angela.
— También me parece raro— dijo la doctora pensativa—. Pero parece estar sólo dormido. Necesitamos más pruebas.
— O dejar que duerma— dijo Matty—. Tal vez sí está muy cansado. Hace un rato se puso a comer mucho.
— Sus signos vitales están bien— dijo la doctora—, si tiene algo hay que determinarlo con estudios más profundos. Cuando despierte lo llevaremos al hospital.
— ¿Y si no despierta?— dijo Katrina asustada.
— Va a despertar— dijo Dylan mientras lo miraba y sostenía su mano—. Sólo esta dormido.

La doctora dijo que iría a hacer unas llamadas acerca del caso de Issac y se fue. Ken y Katrina la escoltaron a la puerta. Matty se quedó ahí con Dylan y Angela. Notó que Dylan estaba sentado muy cerca de Issac y que tomaba su mano, como si estuviera muy preocupado por él.

— Siento que pasaron muchas cosas en la ciudad— dijo Matty.
— Es una gran ciudad— dijo Angela.

Los dos se miraron.

— Creo que nos conocimos una vez hace mucho, ¿No?— le dijo Matty.
— Hace mucho— dijo ella.
— ¿Ahora eres muy amiga de Issac?
— Nos encontramos en la ciudad. De hecho yo lo encontré a él, lo estaban acosando unos políticos. Quieren unirlo a su bando.
— No... no sabía eso— dijo Dylan con angustia.
— Yo tampoco, él no me lo dijo— le aclaró Angela—. Lo descubrí la noche en la que nos encontramos en la recepción. Fuimos a cenar con unos accionistas y ellos mencionaron que la ciudad estaba dividida en dos partidos políticos y ambos se estaban peleando por la atención del señor Cassell.
— No me sorprende, a Issac siempre lo buscan las personas que quieren aprovecharse de él— dijo Matty—. Pero es listo y nunca cae.
— Siento que esta vez sí va a tener que decidir— dijo ella, miró a Dylan—. Podrías ayudarlo.

Dylan no supo qué decir.

— Iré por algo de beber— dijo Matty.

Salió. Angela se quedó ahí junto a Dylan. Lo observó fijamente. Le pareció angustiado pero aún así se veía muy hermoso.

— Issac siempre tuvo buen gusto— le dijo ella, Dylan la observó—. Las personas que solían acompañarlo siempre fueron gente bonita. Cuando descubrí que se casó y que estaba muy enamorado, no podía dejar de preguntarme cómo sería la persona que le robó el corazón a alguien que parecía no tener uno... ahora siento que todo tiene sentido. Tú definitivamente eres la persona más bonita que he conocido en mi vida. Te ves bien con él. Son... una pareja muy bonita.

Ella suspiró. Aceptar todo eso le estaba resultando bastante complicado.

— Nosotros tratamos de tener algo— admitió ella—. Hace mucho. No funcionó. Obviamente no iba a funcionar. En realidad la interesada era yo. No recuerdo que alguien me deslumbrara tanto como Issac cuando lo conocí. Estábamos en una fiesta rodeados de actores y modelos pero él brillaba por sí mismo. Me acerqué atraída por eso. Quería formar parte de su mundo. Uno en donde todo giraba a su alrededor. Me siento tonta ahora. Alguien como yo jamás podría ser la pareja de alguien como él.
— ¿Por qué no?— le preguntó Dylan sin entenderla.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora