Dylan no despertaba y Issac no sabía qué hacer. Pensó en llamar a la doctora, pero al mismo tiempo no quería tener que alejarse de ahí.
— Parece... dormir— dijo Matty mientras lo miraba.
Issac observó a su hermano. Matty se veía consternado pero mejor que antes.
— Simplemente se desmayó— dijo Issac—, no sé por qué.
Matty se acercó más y pasó sus dedos por la frente de Dylan.
— Me recuerda a cuando tú te desmayaste— le dijo Matty—. Nada te despertaba.
Issac recordó ese día. No sabía bien por qué se desmayó, pero sí recordaba haberse sentido increíblemente agotado, como si no tuviera mucha energía.
— Hay que encender la chimenea— dijo Matty—. Está muy frío aquí.
— Yo lo haré— dijo Issac.
— Entonces yo cuidaré de Dylan— dijo Matty.
Issac observó a su hermano menor. No parecía muy alterado, considerando lo mal que se veía en el salón.
— Creo que antes necesitamos hablar— dijo Issac con seriedad.
Matty notó la preocupación en la cara de su hermano. Ellos dos habían tenido muchas diferencias y roces, sobre todo últimamente, pero sabía que la angustia de su hermano por él era real. Pese a todo, Issac seguía ahí, a su lado. Matty sintió ganas de llorar. El pecho le dolía mucho, tanto que hasta respirar era difícil. Issac se dio cuenta de esto y se acercó a él para abrazarlo. Matty se aferró a su hermano mayor. Nada de eso era justo. Entendía que salir en el libro era muy injusto, pero de algún modo no.
— Está bien, saldremos de esto— le dijo Issac con ternura.
— No— dijo Matty entre sollozos—, me merezco todo esto. Es mi culpa. Yo... he hecho cosas malas. Muy malas.
— No, no te mereces nada de esto— le dijo Issac—, no es tu culpa, el libro es el verdadero culpable...
Matty soltó a su hermano mayor y lo miró fijamente. No sentía merecer su consideración, así que decidió hablar, aún cuando el miedo de ser rechazado lo paralizaba. Recordaba la expresión de Angela a la perfección, pero ya no soportaba la culpa. Tener que cargar con todo eso era incluso peor que aparecer en el libro dorado.
— Me merezco lo que pasa— le dijo Matty entre lágrimas—, porque soy una mala persona. Yo... he vivido en pecado... yo... me he equivocado tanto...
— No, eso no es culpa tuya— le dijo Issac preocupado—, tú eres un buen chico, siempre lo has sido...
— ¡No es así para nada!— le gritó Matty.
— Sé que estás exaltado— le dijo Issac mientras lo tomaba de los hombros—, pero debes...
— ¡Yo amo a Bryce!— gritó Matty.
— También lo amo— le dijo Issac—, y por eso...
— Lo hicimos— dijo Matty mientras sus lágrimas caían sin parar—. Nosotros lo hicimos.
— ¿Qué hicieron?— preguntó Issac muy confundido.
— Tuvimos sexo— admitió Matty mientras el corazón le dolía terriblemente.
— ¿Qué?— dijo Issac atónito.
— Hemos tenido sexo— dijo Matty mientras desviaba la mirada al suelo porque ya no podía con la pena—, varias veces...
— Debes estar bromeando...
— No— lo interrumpió Matty—. Es verdad. Lo amo, pero no como te amo a ti, así que lo convencí de que me amara también...
— ¿De qué demonios estás hablando?— le dijo Issac totalmente perplejo.
— Amo a Bryce— dijo Matty mientras sus lágrimas no lo dejaban ver bien—, sé que no debería pero... lo amo. No sé por qué, tampoco lo entiendo bien pero... cuando estamos solos, nada más importa...
— No, no puedes hablar en serio— le dijo Issac—, esto no...
— ¡Ya sé que está mal!— dijo Matty—, pero no pude evitarlo, llevo amándolo por muchos años...
Issac se alejó un poco de Matty mientras trataba de procesar lo que acababa de escuchar. Creía que ese día no podía ser peor pero se equivocaba. Se había vuelto una auténtica pesadilla.
ESTÁS LEYENDO
El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
