Issac se despertó en la mañana porque su alarma sonó. La desactivó y encendió las luces. Se levantó sintiéndose un poco desorientado. Entonces vio que Dylan parecía dormir en calma a su lado, el sonido no lo había despertado. Trató de no hacer más ruido y se fue para cambiarse. Se sentía cansado y con sueño, sin ganas de hacer nada pero debía ir a trabajar. Cuando por fin estuvo listo para irse, salió de ahí y descubrió que Marie se encontraba en la cocina haciendo café. Se veía tan bien arreglada como siempre. Eso le sorprendió pero al mismo tiempo no, si ella trabajaba en la mansión roja seguramente estaba muy acostumbrada a despertarse temprano.
Marie le dio los buenos días y lo invitó a tomar café. Él lo bebió y se sintió mejor después de eso. Le dio algunas indicaciones generales a Marie sobre la casa y después tomó su maletín. Salió del departamento, fue al ascensor, revisó en el reflejo de las puertas metálicas que su cabello estuviera bien peinado y cuando el ascensor se detuvo, atravesó la recepción para ir a la calle. Su auto ya lo esperaba ahí junto al señor Pratt. Subió y mientras lo llevaban a su destino, le indicó a él que llevaría a Dylan y Marie de compras para ayudarlos. Una vez que bajó del auto, entró al edificio donde se encontraba su oficina. Fue al ascensor, se mentalizó un poco para poder resistir el día y salió de ahí listo para enfrentar lo que fuera, pero sobre todo tenía una idea en mente que quería ejecutar lo más pronto posible. Cuando llegó al escritorio de su asistente, no dudó en hacerle saber su prioridad de ese día.
— Buenos días— le dijo—, necesito que revises si hay departamentos disponibles cerca de mi edificio, si encuentras alguno házmelo saber.
— ¿Departamentos?— le dijo ella confundida.
— El que sea, sólo necesito uno que esté disponible lo más pronto posible, el precio no me importa.
Dicho esto, entró a su oficina dispuesto a encargarse de todo lo que dejó atrás cuando se fue a la mansión roja.
Dylan despertó esa mañana porque escuchó el sonido de unos pájaros. Abrió los ojos y por un momento no recordó en dónde estaba. Pero en cuanto fue consciente de todo lo sucedido, se levantó de golpe. Descubrió que no había nadie a su lado. Imaginó que Issac se había ido y eso lo hizo casi saltar de la cama. Corrió afuera de la habitación, hasta el salón. Se encontró ahí con Marie, que despedía a dos personas en la puerta. Ella, al notar que él se encontraba ahí, le agradeció a los dos hombres y luego ellos se fueron. Cerró la puerta.
— Buenos días— dijo ella.
— ¿Quién... quiénes eran ellos?— preguntó Dylan con confusión.
— Del servicio de limpieza— dijo Marie—. Ya terminaron sus deberes en este departamento.
— ¿Qué hora es?— dijo Dylan alterado.
— A las 10:00 am— dijo Marie.
— ¿Tan tarde?— dijo Dylan sorprendido.
— Su esposo me pidió que no lo despertara— le dijo ella.
— ¿Issac se fue muy temprano?
— A las 7:00 am— dijo ella.
— Pero yo... no me despedí— dijo Dylan con resignación—. No pude hacerle el desayuno...
— Él bebió café antes de irse— agregó ella—. Yo lo hice. También me contó que come en donde trabaja así que usted no debería preocuparse por eso.
— Pero...
— Me dio indicaciones— dijo Marie—. Usted sería muy amable si va a cambiarse porque hay mucho que debe hacer hoy.
Dylan entendió que esa había sido una orden así que se regresó a la habitación. La ropa que debía usar ya estaba lista sobre una silla porque Marie era muy eficiente. La tomó y se la puso. Después salió de ahí. Marie lo esperaba en el salón.
— Lo llevaré de compras y luego a comer— le dijo ella.
Dylan simplemente asintió y ambos salieron del lugar. Caminaron por el pasillo y fueron al ascensor. Una vez ahí, Dylan no podía dejar de pensar en las instrucciones que Ken le dio antes de irse de la mansión. Debía hacer todo lo que Issac quisiera y en ese momento él le había dado órdenes a Marie así que él debía hacer lo que ella le dijera. Pensó que todo estaría bien si se portaba bien.
Llegaron a la calle y se encontraron al auto de Issac cerca de la acera. El señor Pratt les abrió la puerta. Marie le indicó a Dylan que debía entrar primero. Luego ella subió, cerró la puerta y el señor Pratt fue a su lugar dispuesto a conducir hacia la dirección que Marie le dio.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
