129. Curso

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Issac no entendía qué pasaba pero sí sabía que Dylan necesitaba ayuda.

— Te llevaré a la mansión— le dijo angustiado—. Sujétate bien.

Dylan no entendió por qué lo dijo pero no pudo preguntar porque Issac lo levantó como si fuera muy ligero. Por instinto sí se aferró al abrigo de Issac. Él caminó lentamente por la nieve, cuidando de no caerse. Ninguno de los dos dijo nada hasta que llegaron a la mansión, en donde Marie los esperaba pero Dylan se apresuró a ocultar su cara entre el abrigo de Issac. Éste notó lo que pasaba y entendió que algo pasó entre ellos. Se llevó a Dylan al salón principal. Marie no los siguió, sentía que no había nada que pudiera decir en ese momento.

Katrina estaba con Ken mientras hablaban de comida cuando vieron que Issac entró al lugar cargando a Dylan.

— ¡Oh dios mío, qué pasa!— dijo ella alterada.

Issac acomodó a Dylan sobre un sofá cerca de la chimenea. El muchacho se sentó y observó sus rodillas. Le ardían un poco. Iba a tocarlas cuando Issac le dijo que no lo hiciera.

— Necesitamos el kit de primeros auxilios— dijo.
— Iré por él— dijo Ken y se fue rápidamente.

Issac se inclinó al suelo para poder descubrir las rodillas de Dylan. Notó que una de ellas tenía una pequeña cortada.

— ¿Qué estabas haciendo para que te pasara algo así?— le preguntó Katrina.
— Hay muchas rocas por esa zona— dijo Issac—. No es un buen lugar para dar un paseo.

Ken llegó. Él iba a curar a Dylan pero Issac tomó unas cosas y se dispuso a hacerlo él mismo.

— ¿Alguna vez tuviste que hacer eso antes?— le preguntó Katrina.
— Entre los muchos cursos que tú me obligaste a tomar, estaba uno de primeros auxilios— le dijo Issac.
— ¿Te obligué a tomar algo así?— le preguntó ella.
— También tomé uno de costura— dijo Issac.
— No, el de costura lo tomó Dylan— dijo ella.
— Yo lo tomé también. Igual Matty— dijo Issac.
— Me imagino que eso no ha servido mucho con su empleo en la ciudad— le dijo Ken.
— Una vez tuve un problema con unos pantalones— dijo Issac—. Me sentí agradecido por haber tomado ese curso. Del mismo modo que agradezco ahora el haber tomando ese curso de primeros auxilios.

Dylan sólo lo miró pasar desinfectante por su herida sin entender realmente qué pasaba. Se sentía muy herido por lo que descubrió de Marie. Creía que eran amigos. Él confiaba en ella. No podía creer lo que escuchó. Issac terminó de curarlo y le puso una pequeña gasa junto a cinta médica.

— Se curará en unos días probablemente— dijo—. Si no te mueves mucho.
— No lo hará, se quedará aquí a descansar— le dijo Katrina—. Además aún no ha desayunado. Haré que le traigan algo hasta aquí.

Ella se fue y como era natural, Ken la siguió. Se quedaron solos. Issac se sentó al lado de Dylan mientras acomodaba las cosas del kit de primeros auxilios.

— No deberías ir a pasear solo— dijo Issac—. Para la próxima, alguien podría ir contigo.

Dylan no supo qué decir, sólo quería llorar.

— Si quieres puedo llevarte al auto— le dijo Issac—. Le ordené al señor Pratt que te lleve junto a Marie a donde ustedes ordenaran.

Dylan negó con la cabeza. Issac se dio cuenta de eso.

— ¿Ya no quieres ir?— le preguntó Issac—, ¿Ocurrió algo?

Dylan sentía un nudo en la garganta. Así que simplemente asintió mientras controlaba sus ganas de llorar.
Issac suspiró.

El libro de los amores imposiblesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora