Matty trató de no mirar a su hermano ninguna vez por que desde lo sucedido en la fiesta, no sabía qué hacer. Se sentía muy apenado y también asustado, no entendía qué fue lo que pasó.
Se estaba esforzando por comer con naturalidad cuando Bryce habló.
— ¿Por qué estoy aquí?— preguntó irritado.
Issac lo miró. Sonrió.
— Por que es hora del desayuno— le dijo con tranquilidad.
— No quiero estar aquí— dijo Bryce con amargura.
— Sólo bebe tu café— le dijo su padre molesto.
Bryce iba a irse pero sus ojos se encontraron con los de su madre. Ella le suplicó que lo hiciera así que él se sentó en una silla disponible cerca de ella y se quedó ahí tratando de no mirar para otras direcciones, deseando no tener que ver a Matty. No deseaba tener una crisis tan temprano. Tomó su café y lo bebió de mala gana. Para quitar la tensión del ambiente, Katrina decidió ponerse a contar cosas sobre los preparativos de la boda.
— Está siendo muy difícil organizar la ceremonia de la maldición y la boda al mismo tiempo— dijo.
— La ceremonia de la maldición no importa— le dijo su esposo—. Ahí sólo estarán personas del pueblo, no importa qué tan bien se vea.
— Yo quiero que se vea bonito todo— dijo Katrina—, esos eventos nunca son lindos.
— Por que no hay nada qué celebrar cuando suceden— dijo Bryce.
Todos lo miraron. Nadie esperaba que hablara.
— Pero esta vez sí hay algo por festejar— agregó Katrina—. Dylan se volverá parte de esta familia y esa es una increíble noticia.
— No para él— dijo Bryce.
— Sólo bebe tu café— le dijo su padre de mal humor.
En otro momento a Issac le hubieran molestado esos comentarios sin embargo el día anterior se la había pasado meditando acerca de lo poco que estaba poniendo de su parte para hacer las cosas más sencillas. Había puesto sus sentimientos por delante desde que llegó y por eso tuvo demasiados problemas con Dylan. No había sido amable y entendía por qué el chico parecía temerle, tanto como para rechazar bailar con él. Tampoco comprendía bien por qué se había portado así. Era como si la atracción que sentía por Dylan lo dominara por completo. Él no era alguien así de cruel. Recordaba la forma en la que usó a Matty para lastimar a Bryce y se sentía mal al respecto. Él amaba a su hermanito y no entendía por qué reaccionó de esa forma sólo porque sintió celos de Bryce. Se sentía demasiado confundido al respecto. No comprendía muchas cosas pero mientras lo pensaba sí logró entender una: él no solía ser de ese modo antes de volver al pueblo. Era casi como si conocer a Dylan lo hubiera hecho perder la cabeza.
No quería empezar su matrimonio de ese modo. Sabía que enmendar sus errores le costaría mucho y quizá hasta era imposible pero esperaba al menos tener una relación más amigable con Dylan. Pensó que podrían empezar de nuevo. Imaginó que podría comenzar tratando de conocerlo mejor. A su vez quería que Dylan supiera más de él. Creyó que ir de paseo le haría bien. Podrían hablar.
Terminó el desayuno y salió de la mansión. Caminó hasta las caballerizas, un poco alejadas de ahí. Llegó y pidió que le alistaran dos caballos. Su madre le había dicho que Dylan en algún momento aprendió a montar a caballo. Esperaba que aún lo recordara. Se encontraba mirando los caballos cuando Matty llegó a su lado.
— Hola— le dijo de buen humor a Matty—, ¿Te sientes bien? Te vi beber en la fiesta y mamá dijo que te quedaste ayer en tu habitación para recuperarte.
— Ya estoy bien— le dijo Matty un poco consternado—, es sólo que yo... quería pedirte algo.
Issac lo miró con interés. Puso su mano sobre los cabellos de su hermano y los revolvió suavemente.
— Puedes pedirme lo que quieras— le dijo—. No hay nada que no te daría.
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El libro de los amores imposibles
ParanormalSi tu nombre aparecía en el libro dorado junto al de otra persona, debían casarse o de lo contrario cosas terribles le pasarían a todo el pueblo. Dylan lo sabía, creció toda su vida sabiendo que un día debía casarse con Issac Cassell para salvar a s...
